“Catorce veces ocho mil” de Edurne Pasaban

img_1485Antes de empezar a leer este libro le dije a varias personas que me lo había comprado, y para mi sorpresa algunas de ellas me dijeron “¿Esa no es la que tuvo un enfrentamiento con el otro alpinista vasco?”, refiriéndose a Juanito Oiarzabal. Otras me comentaron “¿No es la escaladora que tuvo una polémica por algo del oxígeno?”. Sí, Edurne estuvo es esos líos, no sé muy bien cómo ni por qué porque no me interesa. ¿En serio la gente sabe quién es Edurne Pasaban por esos episodios y no por sus logros deportivos? Pues voy a ser muy sincera al escribir que, en mi opinión, las personas que me dijeron eso están contaminadas, son tóxicas. O quizá se trata de envidia, porque en este país hay mucha gente que se alegra de lo malo de los demás en vez de fijarse en lo bueno.

Admiro a Edurne Pasaban por sus logros deportivos, por abrir camino a otras mujeres que han ido detrás, puede que imitando sus pasos, al igual que ella cuando empezó. A mí, que me encanta la montaña, me gustaría haber tenido el arrojo en su momento para entrenar y lograr objetivos de este calibre: subir un ocho mil, solo uno. Con esto me hujbiera conformado, pero no solo llegué tarde, sino que también mi vida fue por otros derroteros. Quizás este es uno de los motivos por los cuales disfruto tanto la lectura de la literatura de montaña.

Como se puede deducir del título, en este lidro Pasaban narra en primera persona el desafío que se impuso a sí misma, empezando por cómo se aficionó a la montaña y otros aspectos personales, sí, cosas de su vida privada que afectan, para bien o para mal, a su afición de aquel momento más tarde convertida en modo de vida.

De este libro no solo me quedo con la narración de la experiencia, sino también con frases como “es señal de un buen <metabolismo mental> el saber digerir los fracasos para reciclarlos en enseñanzas sobre las que basar los futuros éxitos”. Gran pensamiento que se puede aplicar a cualquier aspecto de la vida.

Hay otra gran frase muy significativa que está en la contraportada y en algún momento de la narración: “Cada persona tendría que identificar cuál es ese ochomil que debe escalar”. Una reflexión que nos sirve para diversas situaciones del día a día.

También he aprendido la palabra “derrengada”, que significa agotada de cansancio físico. Por el contexto se puede sacar fácilmente el significado, sin embargo se trata de un término nuevo para mí: “Y así estuvimos bajando toda la travesía, yo como un burro tras una zanahoria, con la ilusión de beber un trago de aquella agua infame que no era más que nieve derretida, hasta que llegué al campo base y me caí derrengada en mi tienda, sin fuerzas para nada. Había subido al Everest y había regresado sana y salva”.

La lectura de este libro es sencilla, no es una gran obra literaria ni creo que sea esa la intención, es la narración de una historia de superación y sacrifico por conseguir un objetivo en un ambiente que, a día de hoy,sigue siendo eminentemente masculino, pero menos que hace unos años gracias, en parte a mujeres como Edurne Pasaban.

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“Maldad bajo el Sol” de Agatha Christie

De nuevo traigo una novela de la serie protagonizada por el más que conocido detective Hércules Poirot, la anterior fue Asesinato en el Orient Express. En esta ocasión la trama se desarrolla en una isla en la que se encuentra de vacaciones. No voy a contar más de la trama, pero sí voy a decir por qué he decidido traer esta historia al blog.

Maldad bajo el Sol fue llevada al cine en 1982 por Guy Hamilton y a la televisión en 2001 con el título de “Muerte bajo el Sol”. Los exteriores de esta película están rodados en Yorkshire y en la preciosa isla de Mallorca y Sa Dragonera, y este es el motivo de hablar de ella en el blog.

Lugares como Es Caló d’en Monjo, la playa de Formentor, el Parque Natural de Sa Dragonera son escenarios mallorquines en los que el detective investiga quién asesinó a una actriz en un centro turístico de los Balcanes.

 

Por otro lado, la historia de Agatha Christie también tiene una versión adaptada para PC. Se trata de una aventura gráfica diseñada por Leew Sheldon, desarrollada por AWE Games y producida por The Adventure Company, con el título de “Maldad bajo el Sol”.

 

 

 

 

“Sauce ciego, mujer dormida” de H. Murakami

img_1398De nuevo tenemos a Haruki Murakami en este blog, esta vez con Sauce ciego, mujer dormida, una obra compuesta por veinticuatro relatos cortos en los que el autor nos presenta una serie de personajes que afrontan situaciones de dolor, se enfrentan al amor, a la melancolía y a sus males rodeados de elementos fantásticos.

El autor se pasea entre la realidad y el sueño con música de jazz de fondo, lo cual crea un ambiente enrarecido en torno a las situaciones que describe.

Las ironía y los toques de humor al más puro estilo Murakami hacen de estos relatos una obra de entretenida lectura, a veces complicada por las metáforas rebuscadas del autor japonés.

A lo largo de todas las historias hay frases que han llamado poderosamente mi atención, pero es en el primer relato, que precisamente da nombre a la obra, el que contiene algunas de las que más me han impactado:

“Mientras conducía, mi amigo cantaba una cancioncita estúpida a voz en cuello”. Son numerosas las alusiones musicales en las obras de H. Murakami. En esta ocasión no iba a ser menos, aunque no he querido destacar obras en concreto, sino el hecho de que alguien cante, el hecho de que uno de los personajes entone una canción.

“El cáncer era el reflejo de la vida de quien lo padecía”. Es como si la persona que lo padecía se lo mereciera. Sencillamente es impactante.

Aparte de las frases mencionadas más arriba, hay otras que marcan de forma clara el estilo del autor.

“La televisión tiene, como mínimo, un punto positivo -dijo él tras reflexionar unos instantes-. La puedes apagar cuando quieres. Y, aunque lo hagas,  nadie va a quejarse”. Frase que, en mi opinión, encierra una gran crítica a la “caja tonta”, como vulgarmente llamamos a la tele no sin falta de razón. La ironía y el humor de Murakami están concentradas en estas líneas.

“El champán no sirve para nada. Lo único que cuenta es el momento de descorchar la botella”. Otra con gran carga de humor y simbolismo.

En cuanto a las palabras que he aprendido con esta obra:

-Disquisiciones: “No había ningún pesado, nadie se empeñaba en presentarte a nadie, no cabía la posibilidad de encontrarte atrapado en largas disquisiciones de media hora sobre cómo la dieta vegetariana puede llegar a curar el cáncer”.

Según la RAE, disquisición deriva del vocablo latino disquisitio y tiene dos acepciones. La primera alude a un análisis exhaustivo que se realiza de algo, estudiando sus diversos componentes o partes de manera detallada. Y la segunda puede referirse a una divagación o un palabrerío.

-Ponsetia: “Sobre la mesa, un cenicero recién lavado y una maceta con una ponsetia”. Está claro que por el contexto se deduce que es una planta, pero, ¿cuál? Para una ignorante en la flora como yo es una palabra y una especie nueva. En esta ocasión no he encontrado la palabra tal cual está en el libro, sin embargo he dado con una parecida poinsettia, y me he llevado una sorpresa al ver que esta segunda es la que conocemos como flor de pascua (justamente con las Navidades a la vuelta de la esquina, ha sido totalmente casual).

Para terminar, quiero dar un toque musical a esta entrada. Se trata de la canción Auld Lang Syne, la versión que comparto es una versión folk interpretada por Dougie MacLean. Se trata de un tema de despedida, incluso en la obra es usado para ello.

 

 

“Todos deberíamos ser feministas” de C. N. Adichie

img_1456Descubrí este libro por casualidad, y tampoco conocía a la escritora. Ambas cosas son lógicas ya que no estoy muy metida en el mundo del feminismo, por nada en particular, pero lo cierto es que no estoy demasiado en contacto con lo que se publica en torno a este tema. Lo cierto es que decidí buscarlo y al final me lo regaló un amigo, alguien a quien aprecio mucho.

¿Por qué llamó mi atención? Primero por el título y segundo porque leyendo un breve resumen pensé que no se iba a tratar d eun libro de adoctrinamiento y tampoco de un rollo político en el que mujeres ponen verdes a los hombres. Esas salidas de tono no van conmigo.

En Todos deberíamos ser feministas Chimamanda Ngozi Adichie enumerar los diferentes micromachismos que vivimos en el día a día, esos actos apenas apreciables que están tan metidos en la sociedad, que nos resultan tan cotidianos que apenas si se aprecian e incluso se ponen en duda cuando se denuncian como comportamientos machistas. A día de hoy las mujeres continuamos ocupando pocos puestos de responsabilidad en las empresas, nuestros salarios siguen siendo menores, tenemos que demostrar nuestra valía a la hora de conseguir un objetivo laborar, nos siguen considerendo el sexo débil, a menudo somos las que tenemos que sacrificar nuestra carrera profesional por la vida familiar, y un larguísimo etcétera. Como ella misma indca: “ser feminista no es solo cosa de mujeres”.

Estas y otras situaciones son criticadas por Adichie en su libro, el cual no es más que la publicación de un discurso que dio la autora en su TEDx Talk sobre lo que significa ser feminista en el s. XXI.

Con este libro he visto por primera vez escrita la palabra “bullera” como derivado del verbo “bullir”: “Se limitó a dejar que el resentimiento le bullera por dentro”.

A lo largo de las pocas páginas de este libro hay muchas frases que destacar, entre ellas la que he mencionado anteriormente, pero también pensamientos o ideas como la que ilustra la contraportada del libro:

«Hoy me gustaría pedir que empecemos a soñar con un plan para un mundo distinto. Un mundo más justo. Un mundo de hombres y mujeres más felices y más honestos consigo mismos. Y esta es la forma de empezar: tenemos que criar a nuestras hijas de otra forma. Y también a nuestros hijos.»

Además, hay frases tan interesantes y cargadas de significado como:

-“Si hacemos algo una y otra vez, acaba siendo normal”: en mi opinión está estrechamente relacionada con esos micromachismos que sufrimos en la  vida cotidiana que comentaba anteriormente.

-“La masculinidad es una jaula muy pequeña y dura en la que metemos a los niños”. Y es que hay que empezar con la educación y el respeto hacia las mujeres desde el nacimiento. Los niños no son machistas por el hecho de pertenecer al sexo masculino, sino por la educación recibida.

-“Un hombre a quien yo intimide es exactamente la clase de hombre que no me interesa”: la verdad es que no tengo mucho que añadir, solo decir que no puedo estar más de acuerdo con esta afirmación.

-“Nuestra sociedad enseña a las mujeres solteras de cierta edad a considerar su soltería un profundo fracaso personal”. Como mujer soltera, de cierta edad, sin hijos (ni ganas) puedo asegurar que no me siento fracasada en ninguno de los aspectos de mi vida, pero es cierto que una parte de la sociedad me ve así. Lo importante es que a mí me da igual.

Aunque hay más pensamientos que destaco del libro, quiero terminar los que he compartido con una utopía:

“Imagínense lo felices que seríamos, lo libres que seríamos siendo quienes somos en realidad, sin sufrir la carga de las expectativas de género.”

Ser feminista no es lo contrario de ser machista. Ser feminista es reconocer que hay un problema de género que nos afecta a todos como sociedad y por eso debemos estar unidos para solucionarlo.

Para terminar quiero indicar que para mí el lenguaje no es machista, aunque hay muchos que defienden lo contrario, para mí el comportamiento machista está en el uso que el ser humano hace de él. Con esto quiero decir que, como mujer y filóloga, me horroriza leer y escuchar cosas como: los niños y las niñas, las chicas y los chicos, etc. No me siento excluida cuando se utiliza el plural.

 

 

 

 

“Novelas ejemplares” de Cervantes

img_1368Tengo que reconocer que he perdido la práctica leyendo el castellano de Cervantes, lo cual ha significado que he tardado en leer este libro más de lo previsto.

Novelas ejemplares es una recopilación de 12 narraciones breves escritas por el autor antes de su gran obra El Quijote. En ellas Cervantes recurre a diferentes temáticas, por ejemplo en Rinconete y Cortadillo usa un tono satírico para criticar varios aspectos sociales de su época; también aproovecha para denunciar la corrupción social con la historia El coloquio de los perros; otro tema tratado es el amor en La gitanilla.

Otras temáticas tratadas en sus relatos son los viajes: se demuesttra el gran conocimiento de Italia del autor en las narraciones El licenciado Vidriera, La fuerza de la sangre y La señora Cornelia. También relacionado con sus múltiples viajes tenemos La ilustre fregona.

Las Novelas ejemplares se pueden considerar ejemplares desde un punto de vista moral, ya que no incitan a mal actuar y sí al entretenimiento, sin embargo, también hay que considerar ejemplares desde el punto de vista literario, ya que fue el primero en escribir novela corta en nuestro idioma. Por ello, esta recopilación sirve de ejemplo en cuanto al fondo y a la forma, y de ahí que os anime a leerlas y así poder haceros vuestra propia idea de lo que el escritor intentaba transmitirnos con sus relatos.

Cuando leo libros de épocaspasadas, en este caso del s. XVI, aprendo vocabulario que muchas veces está en deuso o se utiliza para algo muy singular.

En esta ocasión quiero compartir “asotiles”, usada en La gitanilla:

“Ea, niña”, dijo la gitana vieja, “no hables más; que has hablado muhco y sabes más de lo que yo te he enseñado; no te asotiles tanto, que te despuntarás, habla de aquello que tus años permiten, y no te metas en altanerías, que no hay ninguna que no amenace caída”.

Asotilar significaba sutilizar en el sentido de afinar, y en efecto, se trata de una  palabra en desuso.

“Adiós princesa” de Juan Madrid

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De nuevo una novela negra del gran Juan Madrid visita este blog, se trata de Adiós princesa, una novela con la que me ha vuelto a enganchar con su magnífica narrativa, vocabulario, trama y descripciones. Es la tercera novela del autor que leo y, sin duda, continuaré porque fue un gran descubrimiento. La primera obra que leí se titula Los hombres mojados no temen la lluvia y la segunda Un trabajo fácil. Si te gusta la novela negra, sin duda deberías tener a Juan Madrid en mente.

En Adiós princesa es la séptima novela de una serie que tiene como protagonista a Antonio Carpintero, alias Toni Romano, un ex boxeador y ex policía que se dedica a la investigación privada.

La novela negra no es un género muy cultivado en España, a pesar de que el número de autores va en aumento, sin embargo tenemos a Juan Madrid que ha sido totalmente fiel al género con más de 30 años a sus espaldas. Ya sea en cuentos, novelas o guiones de cine y TV, Madrid continúa con la pureza e intransigencia que hacen de sus obras un éxito asegurado entre los amantes de este género literario.Así, encontramos escenarios lindando entre lo marginal y la alta sociedad, descripciones detalladas sin caer en la pesadez y diálogos que definen exactamente las escenas y a los propios personajes.

Como es habitual, Juan Madrid me deja huella con sus novelas, y de esta he aprendido varias palabras, entre las que se encuentra “quilaban”: “He venido bastantes veces y… bueno, yo limpio los apartamentos, ¿no? Y se notaba que quilaban, vamos, eso se nota”.  Quilar significa realizar el acto sexual, y se utiliza en lenguaje marginal.

Otra palabra es “displicente”: “Yo me muestro displicente y al profesor se le notan los celos que tiene de mí”. Se dice que algo o alguien es displicente cuando disgusta o desagrada, así como alguien que está de mal humor, falto de interés o afecto.

Pero sin duda, ha habido otras cosas de la novela que han llamado mucho mi atención. Se trata de una serie de frases puestas en boca de diferentes personajes y que están cargadas de crítica del entorno de la sociedad española dentro y fuera de la novela:

Calixto, en chándal, miraba la tele sentado en un sofá con las patas rotas al que habían puesto un cajón para sostenerlo y una manta para cubrirlo. Parecía un programa de baile. El entretenimiento de los que no pueden salir de parranda.

La imagen descrita es un fiel rflejo de lo que se vive en muchos hogares humildes de la España narrada en la novela, y de la actual.

Un pajarito enjaulado piaba desde algún lugar de la vecindad. Era una paradoja, los pájaros enjaulados cantan para reafirmar su territorio. Su pequeño reino es la jaula, su cárcel.

La imagen es brutal, la simbología del canto del pajaro, la jaula y la cárcel me dio escalofríos y eso, precisamente eso, es lo que me mueve a continuar leyendo a esta gran escritor.

Para finalizar, me parece sublime que introduzca una cita de la que para mí es la novela por excelencia de la literatura española, El Quijote:

“<<La libertad, amigo Sancho, es uno de los más preciados dones de los hombres>>, dijo don Quijote, y es verdad, compañero, la más pura verdad”.

“El amante japonés” de Isabel Allende

img_1336Tengo que reconocer que esta novela me ha sorprendido gratamente ya que la esperaba más romántica y no, aunque tiene sus toques que para eso se titula El amante japonés, pero Isabel Allende hace uso de su experiencia y gran bagage literario para relatar los sucesos de tal manera que no se hacen pesados ni melosos. ¡Gracias!

Como algunos sabéis, soy admiradora de Isabel Allende, de hecho tengo todos sus libros, incluido alguno que fue retirado y del que hablaré en otro momento, pero mi admiración no me ha parado a la hora de hacerle alguna crítica negativa y eso se puede comprobar en este mismo blog, ya que no es la primera vez que escribo sobre ella: El juego de Ripper y El sexo y yo son entradas que publiqué como parte de unos retos delectura en los que participé hace un tiempo.

La lectura es amena porque el libro está organizado en capítulos cortos conectados unos con otros por la relación existente entre los diferentes personajes y las distintas tramas que cuentan las vivencias de los protagonistas. Es cierto que hay saltos temporales y de escenarios dentro de una misma época, sin embargo el lector nunca pierde el hilo.

Los personajes, los escenarios y la trama de esta novela aseguran una vez más el estilo de la autora: tintes hispanos, escenas en EE.UU., costumbrismo racial, lo mágico, la simbología, la mezcla de razas… Una mezcla marca de la casa, un sello de sus raíces sudamericanas tan bien contado que engancha al lector hasta el final.

En las lecturas de Isabel Allende siempre aprendo palabras de la lengua española, algunas de ellas utilizadas en sudamérica, a menudo puedo sacar el significado por el contexto, sin embargo no dejan de llamar mi atención. He consultado la RAE para saber el significado de esas palabras nuevas, algunas de ellas son:

  • Daguerrotipo – “Alma parecía arrancada de un daguerrotipo, con su pulcro acento británico que había aprendido de la institutriz ratera”.
  1. m. Aparato utilizado para obtener imágenes por daguerrotipia.
  2. m. Fotografía obtenida por daguerrotipia.
  3. m. Daguerrotipia. El daguerrotipo fue sustituido por otras técnicas.

Daguerrotipia: técnica fotográfica primitiva mediante la cual las imágenes captadas con la cámara oscura se fijan sobre una chapa metálica convenientemente preparada.

  • Petiso – “De ser el más petiso de su clase alcanzó una estatura normal”.
  1. adj. Arg., Bol., Chile, Par., Perú y Ur. Dicho de una persona: Pequeña, baja, de poca altura. U. t. c. s.
  2. m. Arg., Bol., Chile, Par. y Ur. Caballo de poca alzada.
  • Afiche – “Se acordaba de que yo pintaba los afiches para las fiestas de la escuela”.
  1. m. cartel (lámina con inscripciones o figuras). U. m. en Am.

Estos son solo algunos de los términos que he querido destacar, pero aparte, hay dos frases cargadas de significado en la novela con las que quiero terminar esta entrada:

  • “Cualquiera con fanatismo, poder e impunidad puede transformarse en una bestia”: en este caso está hablando de las SS, Auschwitz y sucesos relacionados con esa parte de la Historia, pero bien podría aplicarse a hechos más actuales que han pasado en lugares diferentes.
  • “¿Por qué se habla tanto de tristezas y malestares y no de felicidad?”: estoy totalmente de acuerdo con este pensamiento, de hecho a veces digo que prefiero pensar en lo que tengo en vez de en lo que he perdido, y me parece que esta reflexión está muy relacionada con esta frase de la novela.