“Los peces de la amargura” de Fernando Aramburu

Fernando Aramburu nunca me defrauda. Sé que, en líneas generales, escribe sobre la sociedad vasca, mostrando sus virtudes, sus vergüenzas si es que las tiene, sus problemas, sus alegrías… Una sociedad de matriarcado como ya quisieran ser muchas otras.

En Los peces de la amargura Aramburu retrata el día a día del pueblo vasco y sus residentes. Habla de la mezcla de culturas: la mezcla entra la propia tradicional y moderna, junto con la de los emigrantes que residen en esta bonita tierra.

A través de diferentes historias cotidianas el autor nos refleja cómo se vive en el País Vasco y nos lleva de la mano por las calles de los pueblos y ciudades, nos presenta a sus gentes: nativos y forasteros.

Mediante cartas, testimonios, relatos e historias Fernando Aramburu nos conmueve con la realidad que vive un pueblo lleno de víctimas por las excusas políticas.

Me llama poderosamente la atención el primer relato titulado “Los peces de la amargura” no solo por lo que cuenta en sí, sino porque todos los párrafos terminan con la palabra “triste”. Palabra muy acertada y estrechamente relacionada con la trama de la historia y con el libro entero.

De Aramburu siempre aprendo palabras, y en esta ocasión no podía ser menos. Como son muchas, solo voy a centrarme en tres de ellas:

“Escarpia”: es una alcayata. Sinceramente nunca me había parado a buscar el significado de esta palabra, y eso que utilizo la expresión “tener los pelos como escarpias”, pero la entendía como algo que acaba en punta y listo. La verdad es que no la hubiera definido como alcayata. Él la usa en la frase “colgué el trapo húmedo en la escarpia”.

“Contera”: es el remate con el que acaban utensilios como bastones, muletas, paraguas… En la obra se utiliza en la frase “la contera de goma de sus muletas producía un ruido de ira a cada contacto con el suelo”. No tenía ni la menor idea del nombre de esa pieza.

“Metete”. No, no se me ha olvidado la tilde. Esta palabra existe como sinónimo de entrometido.

Para terminar quiero señalar que hacía mucho,pero mucho tiempo que no tenía contacto con la palabra “vascuence” para referirse al idioma vasco, al euskera. Me ha hecho gracia leerla en la frase “de tratarse con la gente del pueblo se le pegaban palabras del vascuence”. Suena como muy antiguo.

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“La verdad sobre el caso Harry Quebert” de Joël Dicker

Esta novela llegó a mi casa sin hacer ruido, sin que yo la buscara, de una forma totalmente casual un día en el que recibí la visita de una amiga que me dijo: “toma este libro que ya lo he leído y no quiero acumular cosas en casa. Está muy bien. Te gustará”. Y el libro quedó en una de las estanterías sin más durante varios años.

Después de tanto tiempo no recordaba el título ni el autor, vamos, que quedó olvidado hasta la noche de fin de año de 2018 cuando durante la cena con unas amigas hablábamos de la serie basada en la historia narrada en esta novela y de repente vi el libro en uno de los estantes que tengo en casa.

Fue bastante raro porque ya había visto la serie, sabía que mi amiga había leído la novela y al mencionar al autor me vino esa imagen a la cabeza. Así que decidí leerlo sin muchas expectativas porque la serie no me ha gustado nada. Quizá porque los protagonistas no me hacen sentir, no me expresan nada… En definitiva, los actores elegidos no me gustan. Pero a pesar de ello decidí darle una oportunidad al libro porque ya se sabe que normalmente la novela es mejor que su versión en cine o televisión.

Tengo que reconocer que me costó entrar en el libro porque no podía evitar imaginar a los personajes de la serie, pero en un trabajo concienzudo conseguí dejar a los actores a un lado y adentrarme de lleno en la obra. A partir de ahí empecé a valorarla y tengo que decir que me ha encantado.

Como es habitual en mí, no voy a resumirla, sino que me voy a centrar en los puntos que para mí son más interesantes: frases curiosas, palabras que he aprendido, cosas que me sugiere alguna escena o que llaman mi atención por algún motivo…

Me resulta muy curioso la enumeración descendente de los capítulos, del 31 al 1, cuya lógica se encuentra una vez se llega al final de la lectura. Esto no quiere decir que no haya coherencia durante toda la trama, que obviamente la hay, sino que me refiero a que la historia se cierra de una buena manera.

Hay una serie de frases que me resultan bastante interesantes:

“Las palabras están bien, Marcus. Pero no escriba para que le lean: escriba para ser escuchado”. Es una bonita manera de describir la literatura, medio con el que muchos tienen cosas que decir, un discurso escuchado por muchos, no solo leído, que también. Un reflejo de la escritura como una herramienta de expresión hablada y no simplemente como algo que llega a un nº enorme de lectores que solo pueden leer algo porque está de moda, sin prestar interés.

Otra frase que me ha gustado es “el arte actual no es más que el resultado de la degeneración del mundo podrido por lo políticamente correcto”. Para mí nos hemos pasado con lo políticamente correcto, hemos llegado a un punto en el que no podemos hablar porque hay alguien que se siente herido. ¿Dónde ha quedado la libertad de expresión? ¿El humor? La sociedad, no solo la de la novela sino también esta en la que vivo yo, se ha ido al garete con todo esto. Estamos en el barro, sí, y encima no podemos abrir la boca.

En un momento importante de la trama, Dicker hace un muy buen uso de la repetición con el fin de prolongar la situación que está describiendo y que uno de los personajes principales está viviendo en ese instante:

“La esperó todo el lunes.

La esperó todo el martes.

La esperó todo el miércoles.

La esperó todo el jueves.

La esperó todo el viernes.

La esperó todo el sábado.

La esperó todo el domingo.

La esperó con fervor y esperanza: volvería”.

La utilización de este recurso en este punto de la narración me ha llevado a ser más empática con lo que estaba experimentando el personaje. En mi opinión este es el objetivo del autor y en mi caso lo ha conseguido.

Aunque pueda parecer extraño para algunos de los lectores de esta entrada, nunca había leído ni oído la expresión “a tumba abierta”. El escritor la usa un par de veces en la novela, una de ellas cuando dice “conducía a tumba abierta, a los coches de policía les costaba seguirlo”. En este caso se refiere a conducir a gran velocidad, pero también significa estar desprotegido, arriesgarse, ser osado, no tener reserva… y puede utilizarse en muchos contextos.

También quiero señalar el uso de la palabra “falible”, claro que sé lo que significa y que no se trata de un término nuevo para mí, sin embargo estoy mucho más acostumbrada a escuchar, leer y decir “infalible”.

Para terminar, solo me queda añadir que la obra me ha gustado. Me he alegrado mucho de haberla leído a pesar de mi rechazo al principio debido a que la serie no me ha gustado. Por tanto no me queda más que recomendar la novela aunque no pueda decir lo mismo de la serie de televisión.


“Kira” de David Llorente

Cómo no iba a comprar un libro titulado Kira, teniendo en cuenta que Kira es mi fiel compañera desde hace casi 13 años y que parte del nombre de este blog se lo debo a ella. Desde el momento en que supe de la existencia de este libro no dudé ni un instante que tenía que hacerme con un ejemplar. Lo leí muy rápido porque la curiosidad podía conmigo, aunque tengo que reconocer que he tardado más de lo previsto en publicar la entrada por motivos que no voy a explicar.

El caso es que por fin Kira, otra Kira, llegó a mi vida para sorprenderme gratamente, como la genuina negra peluda que se ve en la foto.

Párrafos que te dejan sin aliento por lo extensos que son, magistrales malabares con la sintaxis, enrevesadas oraciones que dan un orden a esta historia que me atrapó desde el principio y que es imposible de resumir. Para saber de qué trata Kira hay que leerla porque David Llorente la ha escrito con tal destreza que cualquier resumen es un insulto a la obra y a su trabajo.

Las descripciones de los ladridos de la perra Kira evocan el miedo, la intriga de lo desconocido que está por venir. La perra avisa de un peligro que acecha, pero que nadie sabe de qué se trata.

Los encuentros sexuales entre algunos de los personajes son narrados desde un punto de vista cómico e irónico que me ha llevado a la carcajada gracias a la magnífica utilización de metáforas:

“Lo que necesitaba era eyacular lo antes posible o de lo contrario reventaría por la entrepierna”.

“El ciprés que tenía crecido entre las piernas”.

También se tratan temas políticos en tono de burla, es una excelente crítica a una sociedad sumisa y en la que el poderoso es el que manda y tiene al pueblo sometido a su merced:

“Dos guardaespaldas siameses custodiaban la puerta del excelentísimo alcalde, que según dijeron estaba reunido consigo mismo para votar la propuesta de subirse el sueldo un trescientos por cien”.

David Llorente escribe de manera directa, sin tapujos y usando un discurso que cala, que no te deja indiferente, por eso quiero destacar algunas frases de la novela que sin duda despiertan el interés de cualquier lector, independientemente de que la obra guste o no.

“Y me pondré mi traje de prosa para convertirme en el homosexual con la cara llena de escupitajos, en la mujer con el orgullo hecho trizas a golpes de polla, en el desahuciado que se muerde los puños debajo de los cartones y en persona a la que otras personas dejan morir en cualquier sitio de frío y de hambre y que (como si se cachondearan de ella) le llaman refugiado. Eso haré porque eso es lo que tengo que hacer. La única copa que nos permitirá beber el agua de la vida es la que formen nuestras manos”.

“Contra los dolores sin motivo no hay remedio”.

“Este mundo de mierda que acostumbra a que las personas que quieres se vayan de tu lado porque se creen dueñas de sus propias vidas”.

De Kira, mi niña, he aprendido muchas cosas durante todos estos años y espero que me queden muchas más. De Kira de David Llorente he aprendido muchas palabras, algunas de ellas son:

Inveterado: antiguo, en el sentido de arraigado.

“Cogió temblando sus cartas secretas y sus planos inveterados y comprobó que ese fenómeno es el anuncio de una tragedia porque según las invisibles leyes no escritas que dirigen las oscuras profecías, el aullido de una perra significa que alguien va a morir en el plazo de pocas horas”.

Légamo: barro pegajoso que se forma con agua estancada.

“El amanecer nos sorprendió a todos por su cielo encapotado y vasto y preñado de agua apelmazada dispuesta para hacer naufragar al pueblo en un océano marrón de légamo lento y movedizo”.

Para terminar, solo quiero añadir que escribir una novela en la que el autor se refiere al protagonista como “el perdedor” es brutal. Sinceramente, ahora no me acuerdo de si en algún momento de la narración este personaje, el principal, tiene nombre, pero lo que recuerdo con total claridad es que el perdedor está descrito desde que se le presenta con este nombre.


“Novelas ejemplares” de Cervantes

img_1368Tengo que reconocer que he perdido la práctica leyendo el castellano de Cervantes, lo cual ha significado que he tardado en leer este libro más de lo previsto.

Novelas ejemplares es una recopilación de 12 narraciones breves escritas por el autor antes de su gran obra El Quijote. En ellas Cervantes recurre a diferentes temáticas, por ejemplo en Rinconete y Cortadillo usa un tono satírico para criticar varios aspectos sociales de su época; también aproovecha para denunciar la corrupción social con la historia El coloquio de los perros; otro tema tratado es el amor en La gitanilla.

Otras temáticas tratadas en sus relatos son los viajes: se demuesttra el gran conocimiento de Italia del autor en las narraciones El licenciado Vidriera, La fuerza de la sangre y La señora Cornelia. También relacionado con sus múltiples viajes tenemos La ilustre fregona.

Las Novelas ejemplares se pueden considerar ejemplares desde un punto de vista moral, ya que no incitan a mal actuar y sí al entretenimiento, sin embargo, también hay que considerar ejemplares desde el punto de vista literario, ya que fue el primero en escribir novela corta en nuestro idioma. Por ello, esta recopilación sirve de ejemplo en cuanto al fondo y a la forma, y de ahí que os anime a leerlas y así poder haceros vuestra propia idea de lo que el escritor intentaba transmitirnos con sus relatos.

Cuando leo libros de épocaspasadas, en este caso del s. XVI, aprendo vocabulario que muchas veces está en deuso o se utiliza para algo muy singular.

En esta ocasión quiero compartir “asotiles”, usada en La gitanilla:

“Ea, niña”, dijo la gitana vieja, “no hables más; que has hablado muhco y sabes más de lo que yo te he enseñado; no te asotiles tanto, que te despuntarás, habla de aquello que tus años permiten, y no te metas en altanerías, que no hay ninguna que no amenace caída”.

Asotilar significaba sutilizar en el sentido de afinar, y en efecto, se trata de una  palabra en desuso.

“El amante japonés” de Isabel Allende

img_1336Tengo que reconocer que esta novela me ha sorprendido gratamente ya que la esperaba más romántica y no, aunque tiene sus toques que para eso se titula El amante japonés, pero Isabel Allende hace uso de su experiencia y gran bagage literario para relatar los sucesos de tal manera que no se hacen pesados ni melosos. ¡Gracias!

Como algunos sabéis, soy admiradora de Isabel Allende, de hecho tengo todos sus libros, incluido alguno que fue retirado y del que hablaré en otro momento, pero mi admiración no me ha parado a la hora de hacerle alguna crítica negativa y eso se puede comprobar en este mismo blog, ya que no es la primera vez que escribo sobre ella: El juego de Ripper y El sexo y yo son entradas que publiqué como parte de unos retos delectura en los que participé hace un tiempo.

La lectura es amena porque el libro está organizado en capítulos cortos conectados unos con otros por la relación existente entre los diferentes personajes y las distintas tramas que cuentan las vivencias de los protagonistas. Es cierto que hay saltos temporales y de escenarios dentro de una misma época, sin embargo el lector nunca pierde el hilo.

Los personajes, los escenarios y la trama de esta novela aseguran una vez más el estilo de la autora: tintes hispanos, escenas en EE.UU., costumbrismo racial, lo mágico, la simbología, la mezcla de razas… Una mezcla marca de la casa, un sello de sus raíces sudamericanas tan bien contado que engancha al lector hasta el final.

En las lecturas de Isabel Allende siempre aprendo palabras de la lengua española, algunas de ellas utilizadas en sudamérica, a menudo puedo sacar el significado por el contexto, sin embargo no dejan de llamar mi atención. He consultado la RAE para saber el significado de esas palabras nuevas, algunas de ellas son:

  • Daguerrotipo – “Alma parecía arrancada de un daguerrotipo, con su pulcro acento británico que había aprendido de la institutriz ratera”.
  1. m. Aparato utilizado para obtener imágenes por daguerrotipia.
  2. m. Fotografía obtenida por daguerrotipia.
  3. m. Daguerrotipia. El daguerrotipo fue sustituido por otras técnicas.

Daguerrotipia: técnica fotográfica primitiva mediante la cual las imágenes captadas con la cámara oscura se fijan sobre una chapa metálica convenientemente preparada.

  • Petiso – “De ser el más petiso de su clase alcanzó una estatura normal”.
  1. adj. Arg., Bol., Chile, Par., Perú y Ur. Dicho de una persona: Pequeña, baja, de poca altura. U. t. c. s.
  2. m. Arg., Bol., Chile, Par. y Ur. Caballo de poca alzada.
  • Afiche – “Se acordaba de que yo pintaba los afiches para las fiestas de la escuela”.
  1. m. cartel (lámina con inscripciones o figuras). U. m. en Am.

Estos son solo algunos de los términos que he querido destacar, pero aparte, hay dos frases cargadas de significado en la novela con las que quiero terminar esta entrada:

  • “Cualquiera con fanatismo, poder e impunidad puede transformarse en una bestia”: en este caso está hablando de las SS, Auschwitz y sucesos relacionados con esa parte de la Historia, pero bien podría aplicarse a hechos más actuales que han pasado en lugares diferentes.
  • “¿Por qué se habla tanto de tristezas y malestares y no de felicidad?”: estoy totalmente de acuerdo con este pensamiento, de hecho a veces digo que prefiero pensar en lo que tengo en vez de en lo que he perdido, y me parece que esta reflexión está muy relacionada con esta frase de la novela.

 

 

 

“Los años de peregrinación del chico sin color” de H. Murakami

img_1319Título largo donde los haya… Los años de peregrinación del chico sin color fue publicada por Haruki Murakami en 2013, en tan solo un mes y medio vendió más de un millón de copias en Japón. En esta ocasión el autor narra una historia más terrenal, dejando atrás los elementos fantásticos a los que nos tiene acostumbrados para dar paso a un pasado melancólico, nostálgico con tintes del pensamiento “cualquier tiempo pasado fue mejor” dadas las vivencias del protagonista, Tsukuru Tazaki, que es el chico sin color. Pero aun así, Murakami introduce elementos que se escapan a la realidad, como el desdoblamiento del tiempo que vemos en las realidades alternas que relata el protagonista o los sueños premonitorios, elementos mediante los cuales el autor se mantiene fiel a su estilo.

A lo largo de la novela se tratan temas de importancia vital para el ser humano: la amistad, la muerte, el sexo o la soledad son las obsesiones que Murakami trata en casi todas sus obras y en esta son las principales preocupaciones del protagonista de la misma. Es por ello que me han llamado la atención frases como “Los objetivos concretos simplifican la vida” dicha por Sara, la única chica que al protagonista parece interesarle para tener una vida en común ya que las demás relaciones que ha tenido no han funcionado, según él mismo, a partes iguales por su lado y por el de las mujeres. Al final de la novela parece que el acercamiento con final feliz va a suceder, sin embargo Murakami lo deja abierto a interpretaciones, para mí no llegó a pasar porque el protagonista no ha resuelto sus miedos.

La otra frase es “Perdona que te lo diga, pero encontrar un tema de interés específico en la vida ya me parece suficiente logro”, pronuncada por Haida, un chico al que Tsukuru conoció en la piscina universitaria en Tokio, y con el que forjó una amistad que se deshizo de la misma manera que volvió, sin ton ni son y sin explicaciones.

Con Los años de peregrinación del chico sin color he aprendido palabras como:

-Granjeó: “Aquel trabajo desinteresado y tenaz les granjeó el reconocimiento de todo el mundo, e incluso aparecieron en la prensa”.

Según la RAE:

De granja y -ear.

1. tr. Captar, atraer, conseguir. Se granjeó la confianza de su suegro.Sus méritos le granjearon un puesto en el ministerio.

2. tr. Mar. Ganar, con relación a la distancia o al barlovento.

3. tr. desus. Obtener ganancias negociando con ganados u otros objetos de comercio.

4. tr. desus. Cultivar con esmero las tierras y heredades, cuidando de la conservación y aumento del ganado.

-Contrito: “El recepcionista, con gesto pensativo, hizomemoria, y luego meneó la cabeza hacia los lados, contrito”.

Según la RAE:

Del lat. contrītus.

  1. adj. Que siente contrición.

Contrición

Del lat. contritio, -ōnis.

  1. f. Arrepentimiento de una culpa cometida.
  2. f. Rel. En el catolicismo, dolor de haber ofendido a Dios, por el amor que se le tiene.

 

Para terminar, uno de los detalles que he notado en esta novela y que me encantan es la cantidad de alusiones literarias y musicales que Murakami pone en manos de los diferentes protagonistas, de hecho hay una obra musical para piano que está estrechamente relacionada con una parte de la trama y a la que se hace alusión en multitud de escenas que implican a diferentes personajes de la novela. Esta es una característica común en muchas novelas de Murakami, como por ejemplo After Dark, cuyo título fue sacado de la pieza de jazz “Five Spot After Dark”, de Curtis Fuller.

 

 

 

 

“El monarca de las sombras” de Javier Cercas

De nuevo mi admirado Cercas tiene un hueco en este blog. La primera fue con El impostor, la segunda con Soldados de Salamina, y en esta ocasión se trata de El monarca de las sombras, novela que leí hace justo un año, y de la que no he querido escribir hasta ahora porque necesitaba asumir todo el contenido histórico y entender las razones que el autor da para haberla escrito. El propio Cercas dice que ha tardado mucho en escribirla, y yo digo que he tardado mucho en hablar de ella.

Este libro tiene que ver con Soldados de Salamina, como el propio Cercas indica en muchas de sus entrevistas, por ejemplo la que comparto más arriba. Sin embargo, para mí no es una continuación, no es una segunda parte, como he leído y escuchado en más de una ocasión. Ambas novelas se pueden leer de manera independiente, de hecho se puede entender esta sin haber leído la anterior, lo que sucede es que la temática está estrechamente relacionada: la guerra civil.

img_1295Como suele sucederme con los libros de Javier Cercas, El monarca de las sombras me ha aportado unos conocimientos históricos fascinantes sobre la historia que narra. En este caso los personajes son reales: su familia, su pueblo, sus antepasados, su vida actual… Por eso podemos ver algo así como dos narradores: uno es el personaje del narrador existente en cualquier novela, aquel que te va contando la trama del libro, el que se basa en la historia de España y la documentación que está a su alcance; y otro es el propio Cercas, en mi opinión más importante que el otro ya que cuenta lo que siente, su presente, por qué decide escribir esta novela y cómo es el proceso que sigue para conseguir su fin.

En este sentido El monarca de las sombras me parece una novela peculiar y muy diferente a las que estamos acostumbrados a leer, es cierto que hay muchas con un narrador en primera persona, quizás es similar a lo que estamos comentando; y también tenemos las autobiografías, pero en este caso se trata de la vida, tu propia vida o una parte de ella. En este caso no tengo la misma impresión porque Cercas reconstruye la historia de un familiar anónimo y cuenta cómo lo vive.

El lector de esta novela se va a encontrar diferentes referencias literarias, como por ejemplo Soldados de Salamina, novela del propio autor. También se mencionan otros libros y autores como son la Ilíada y la Odisea, ambas de Homero, a las que Javier Cercas cita en varias ocasiones a partir de la página 260, comparando los protagonistas de ambas con Manuel Mena, el protagonista de la historia que Cercas intenta reconstruir a través de su novela. Además cita un pasaje del Canto XI de la Odisea:

No pretendas, Ulises preclaro, buscarme consuelos

de la muerte, que yo más querría ser siervo en el campo

de cualquier labrador sin caudal y de corta despensa

que reinar sobretodos los muertos que allá fenecieron.

Una conexión entre Ulises, Aquiles y Manuel Mena desencadena el título de la novela. No voy a desvelar todo el contexto que lleva a Cercas a hacer esta relación.

En otro momento de la novela nombra El desierto de los tártaros, cuando el narrador-protagonista, Javier Cercas, está con su madre en un momento muy importante e íntimo de la relación entre ellos y del viaje que hacen para descubrir más datos sobre Manuel Mena.

Para terminar con las alusiones literarias, cuando Cercas va en coche a su pueblo natal junto con David Trueba, en un momento del viaje su amigo cita al escritor serbio Danilo Kis y su cuento titulado “Es glorioso morir por la patria”, y casi al final vuelve a hacer referencia a él cuando recuerda su conversación con Trueba con motvo de los momentos de reflexión de por qué ha escrito la novela, de la vida y muerte de Manuel Mena.

Los libros de Javier Cercas siempre me enseñan mucho vocabulario, y este no ha sido menos. De El monarca de las sombras he aprendido palabras como “Tabor”, sinónimo de batallón y que es una unidad militar del ejército colonial español. Yo no estoy familiarizada con los términos militares,por eso en este sentido hay muchos vocablos que he tenido que buscar.

Nunca había visto escritas palabras como “escarpadura” y “vagaroso” por el contexto y por su raíces se sacan sus significados, pero para mí son nuevas.

Quiero terminar con un párrafo que para mí es el clímax de la novela y que está relacionado con la reflexión sobre la Ilíada y la Odisea y la relación de sus protagonistas con Manuel Mena que he mencionado más arriba:

“Que tío Manolo no murió por la patria, mamá. Que no murió por defenderte a ti ni a tu abuela Carolina y a tu familia. Que murió por nada, porque le engañaron haciéndole creer que defendía sus intereses cuando en realidad defendía los intereses de otros y que estaba jugándose la vida por los suyos cuando en realidad solo estaba jugándosela por otros. Que murió por culpa de una panda de hijos de puta que envenenaban el cerebro de los niños y los mandaban al matadero. Que en sus últimos días o semanas o meses de vida lo sospechó o lo entevió, cuando ya era tarde, y que por eso no quería volver a la guerra y perdió la alegría con que tú lo recordarás siempre y se replegó en sí mismo y se volvió solitario y se hundió en la melancolía. Que quería ser Aquiles, el Aquiles de la Ilíada, y a su modo lo fue, o al menos lo fue para ti, pero en realidad es el Aquiles de la Odiseaa, y que está en el reino de las sombras maldiciendo ser en la muerte el rey de los muertos y no el siervo en la vida. Que su muerte fue absurda”.