“Atado y bien atado” de Rubén Uceda

Con el foco puesto en los protagonistas de la Transición que se quedaron fuera del discurso oficial, así es como Rubén Uceda nos presenta su cómic Atado y bien atado. La transición golpe a golpe (1969-1981).

img_1274Como el propio autor reconoce en el epílogo “Yo leo y releo a escondidas las crudas historias compuestas por Ivà y Carlos Giménez… y algo empieza a conectarse dentro de mí. Algo que se queda para siempre. Y es ahí… justo ahí… donde comenzó esta otra historia que tienes en tus manos. Que ahora… se despide de ti”. En mi opinión, una magistral forma de terminar un cómic que le da voz a esas voces que quedaron calladas, unas veces por el régimen, otras porque no interesaba remover el pasado y ahora… Ahora salen a la luz gracias a un historietista de padres comunistas que no ha querido mantener ese silencio por más tiempo.

Uceda narra los años de la Transición de la mano de los otros protagonistas: las mujeres, la clase obrera, la gente de barrio, los presos, los maleantes, los campesinos, los militantes revolucionarios, los que sufrieron torturas por defender sus ideales, por un lado. Pero por otro, da voz al rey, a Franco, a los militares, los empresarios, los espías y los patronos. Entre todos ellos el autor construye una historia que está fuera de los relatos oficiales, una historia que forma parte de la memoria colectiva de todos los que quieren desvincularse de un régimen autoritario. Ese en el que aún estamos.

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“Lo que más me gusta son los monstruos” de Emil Ferris

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¿Cómo es posible que un cuaderno con dibujos a lápiz y boli se haya convertido en una de las novelas graficas de referencia este año?

La respuesta es fácil: se trata de una obra magistral. Y no solo lo digo yo, sino también toda la crítica internacional, que la define como “la novela gráfica de la década”.

En Lo que más me gusta son los monstruos, Emil Ferris usa una técnica de dibujo tan fascinante que con sus trazos es posible meterse en el papel de los personajes y entender lo que les atormenta en cada situación descrita. No solo las imágenes en sí, sino loscolores que utiliza para cada personaje, situación, edificio, detalle…

La protagonista de la novela gráfica, Karen Reyes, tiene mucho que ver en el éxito del cómic. Es una niña-lobo que está tan harta del mundo que la rodea y la sociedad en la que vive que prefiere ser un monstruo a una persona.

A diferencia de lo que cualquiera puede pensar, Karen distingue los monstruos buenos de los malos, sin duda una metáfora de la situación social de la ciudad de Chicago en los años 60, donde la censura, la exclusión social y los prejuicios mandan.

Racismo, homofobia, xenofobia, bullying… son algunos de los temas tratados por la autora.

 

El texto es poderoso en boca de la niña y los demás personajes, si bien es cierto que lo que realmente impacta es la ilustración. Sin embargo, hay muchas frases que incitan a pensar, a recapacitar sobre la infancia, la sociedad, la cultura, la diferencia de clases, de razas, de culturas… Y sobre todo, que un monstruo no es malo por naturaleza de la misma manera que, por desgracia, un ser humano no es bueno.

¿Qué nos traerá Emil Ferris en la segunda parte?

 

El diario de Anne Frank

He tenido el placer de leer esta historia en dos ocasiones. La primera de ellas fue hace nueve años, cuando compré la novela de género narrativo; mientras que segunda ha sido hace unos meses, cuando una amiga me prestó la novela gráfica.

¿Qué lectura me ha gustado más?

Ambas, porque en la segunda no se ha perdido la esencia de la historia narrada en el diario.

Mucha gente piensa que los cómics no son un trabajo serio, que no son obras como las de cualquier otro género literario, y yo no lo entiendo.

Un tebeo es una obra literaria que, además del contenido escrito, tiene el gráfico. Las ilustraciones enriquecen el texto que lógicamente es más breve que en narrativa, pero ahí está lo fabuloso de este género.

En el caso de esta historia, hay un estupendo trabajo de documentación y eso no solo se nota en los textos, en los diálogos entre los personajes, o en los propios pensamientos de la protagonista, sino también en las magníficas ilustraciones que ayudan a poner cara a todos los personajes, a entenderlos, a imaginarnos situaciones y a comprender la trama de mejor forma.

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Contestando de nuevo a la pregunta que me he planteado vuelvo a decir que me han gustado ambas, porque las he leído en épocas diferentes de mi vida y, por lo tanto, las he interpretado de maneras distintas cada vez. Digamos que el mensaje me ha llegado de dos formas.

Pero quiero hacer hincapié en que la novela gráfica, a pesar de ser más breve en cuanto al texto, ha sabido respetar las partes más importantes de la trama por lo que, en mi opinión, la adaptación es magistral.

En cuanto a la temática, las dos obras tocan los puntos que Anne describe en su diario: ella es una chica popular venida a menos debido a las leyes nazis, el deterioro de los judíos usando como ejemplo su propia familia, la continua comparación que hace de sí misma con su hermana.

La mejora de Anne en su escritura con el paso de los años también se refleja en la novela gráfica, es por ello que los autores, Ari Folman y David Polonsky, han decidido dejar intactas algunas páginas del texto original, sacrificando de esta manera la ilustración de las mismas. Pero esto ha valido la pena, desde mi punto de vista, ya que enriquece, aún más si cabe, su trabajo como autores de cómics.

 

 

Tan real como la vida misma

Yehuda Adi Devir es un ilustrador de cómics de Tel-Aviv que se dedica a crear personajes.

Entre sus ilustraciones, ha ideado una serie de viñetas en las que refleja el día a día con su esposa, Maya. Las situaciones domésticas más cotidianas sirven a este artista de inspiración y dan rienda suelta a su imaginación. Es una maravilla ver el tono jocoso que consigue sacar a esos momentos.

Fuente: Facebook, Instagram y web del artista.

 

 

“I am a Hero” manga y película

img_0062Una amiga me ha prestado 12 libros de I am a Hero de Kengo Hanazawa, empecé la serie con muchas ganas, aún sabiendo que el tema va de zombis y a mí eso no me va demasiado, pero al leer el primero me gustó bastante y decidí seguir. He llegado hasta el séptimo y estoy cansada de zombis, no ha resultado tan interesante como me esperaba. Puede que sea porque el primero me eganchó bastante gracias a que el protagonista es un autor de manga y en esa primera etapa de la historia hay varias citas relacionadas con este arte japonés. De hecho se genera un interesante debate entre dos de los personajes que trabajan juntos en una editorial de manga:

-Para mí elmanga es el máximo exponente de la cultura japonesa; es arte… Si una obra consigue superar la evolución y sguir siendo leída podemos decir que es un buen manga. Mejor dicho, una obra maestra.

-Pues y no estoy del todo de acuerdo… En kanji la palabra manga se escribe con los caracteres de “aleatorio” y “dibujo”. Son dibujos aleatorios, en definitiva, perecederos, pensados para una época y coyuntura particulares… Decir que el manga debe ser necesariamente contracultural y definir “obra maestra” como aquela que es leída durante generaciones me parece una lectura simplista. Siento decirlo así, pero la esencia del manga es que sea de “leer y tirar”.

Y podría seguir citando varios pasajes más, ya que la conversación entre ambos personajes sigue, es por ello que, aunque sabía que había zombis, pensé que se trataba de metaliteratura, de lo que ya hablé hace un tiempo en este blog, en cuyo caso sería “metamanga”, no sé si el término existe.

Como no ha sido así y veo que continúan los zombis, he decidido dejar de leerlo, y me da rabia porque me gusta el estilo del autor y las ilustraciones son magníficas, sin embargo tanto “muerto viviente” me agota.

Al poco de que Seren me prestara los libros, también vi la película. La he visto y abarca más o menos los primeros 5 o 6 cómics, dura dos horas y es entretenida, pero, honestamente, no es la mejor película japonesa que he visto y tampoco la de zombis. Es bastante fiel a los libros, sin embargo no me mantiene en vilo, que es lo que me encanta del cine japonés: ese suspense, ese terror psicológico… Esta película no sorprende, es muy sencillo adivinar qué pasará, y no, no tiene nada que ver haber leído los cómics porque hay infinidad de excelentes películas basadas en todo tipo de libros, incluso a veces es difícil decidir cuál de las dos expresiones atísticas es mejor, y en otras ocasiones la película supera con creces el libro.

Gracias a la lectura y a la película me he dado cuenta de que son demasiados zombis para mí, una pequeña dosis está bien, pero tanto como para una serie que me parece que va ya por el nº 16, 17 o más me resulta excesivo.

 

“El grito” y “Fragmentos del mal”

img_0123Me encantan las conjunciones entre diferentes expresiones artísticas, en la mayoría de los casos la combinación es perfecta y el resultado es maravilloso.

“El grito” la conocida obra de Munch, pero ¿sabíais que no es un solo cuadro? No, son cuatro en total. El más conocido está en la Galería Nacional de Noruega, en Oslo; dos están en el Museo Munch; y el cuarto pertenece a una colección privada. Además el pintor realizó una litografía con el mismo título, con lo que al final suman cinco obras llamadas igual.

Fragmentos del mal homenajea la pintura de Munch mediante su portada, en mi opinión es muy acertada. No hace falta decir lo que expresa el cuadro, está muy claro por la cara y el gesto del personaje principal. El miedo late en la obra, al igual que lo hace en el libro de Junji Ito, quien relata el terror de forma magistral en los ocho relatos que componen esta obra.

El terror de Ito va más allá de lo convencional porque se basa en lo extraordinario, lo absurdo y lo grotesco, y a menudo encontramos unos finales con un giro inesperado que incluye una explicación racional a lo narrado en el relato, lo cual hace que la historia sea más extraña si cabe.

Las tragedias de los relatos de Ito no son causadas por un ente, sino que son llevadas a cabo por los seres humanos, lo cual lleva a la conclusión de que la sociedad y la maldad de los indivíduos son las culpables de los sucesos narrados en sus historias.

En lo que al estilo se refiere, el autor utiliza los trazos finos y limpios para presentar la historia, y poco a poco incluye líneas gruesas y sucias para conseguir el dramatismo buscado. En cuanto al texto, la narración está muy calculada y es bastante convencional.

Para terminar, los personajes son extraños y están en consonancia con los relatos, pero quiero destacar el papel que desempeñan las mujeres: cambia de protagonistas femeninas sumisas a malvadas con una agilidad que asusta. La versatilidad de los roles femeninos en su obra me fascina.

Nota: el punto de libro de la parte superior izquierda de la imagen es un regalo de Cris Mandarica, quien ha publicado una novela con la portada de la obra de Munch.

 

De los cómics también se aprende

Hace un tiempo llegó a mis manos una viñeta del ilustrador australiano Toby Morris, cuando la leí me encantó, no solo porque está bien escrita y dibujada, sino por la moraleja que se saca tras su lectura.

La leí en inglés, sin embargo la voy a compartir en español. Por cierto, la traducción es de genial.guru.

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