El diario de Anne Frank

He tenido el placer de leer esta historia en dos ocasiones. La primera de ellas fue hace nueve años, cuando compré la novela de género narrativo; mientras que segunda ha sido hace unos meses, cuando una amiga me prestó la novela gráfica.

¿Qué lectura me ha gustado más?

Ambas, porque en la segunda no se ha perdido la esencia de la historia narrada en el diario.

Mucha gente piensa que los cómics no son un trabajo serio, que no son obras como las de cualquier otro género literario, y yo no lo entiendo.

Un tebeo es una obra literaria que, además del contenido escrito, tiene el gráfico. Las ilustraciones enriquecen el texto que lógicamente es más breve que en narrativa, pero ahí está lo fabuloso de este género.

En el caso de esta historia, hay un estupendo trabajo de documentación y eso no solo se nota en los textos, en los diálogos entre los personajes, o en los propios pensamientos de la protagonista, sino también en las magníficas ilustraciones que ayudan a poner cara a todos los personajes, a entenderlos, a imaginarnos situaciones y a comprender la trama de mejor forma.

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Contestando de nuevo a la pregunta que me he planteado vuelvo a decir que me han gustado ambas, porque las he leído en épocas diferentes de mi vida y, por lo tanto, las he interpretado de maneras distintas cada vez. Digamos que el mensaje me ha llegado de dos formas.

Pero quiero hacer hincapié en que la novela gráfica, a pesar de ser más breve en cuanto al texto, ha sabido respetar las partes más importantes de la trama por lo que, en mi opinión, la adaptación es magistral.

En cuanto a la temática, las dos obras tocan los puntos que Anne describe en su diario: ella es una chica popular venida a menos debido a las leyes nazis, el deterioro de los judíos usando como ejemplo su propia familia, la continua comparación que hace de sí misma con su hermana.

La mejora de Anne en su escritura con el paso de los años también se refleja en la novela gráfica, es por ello que los autores, Ari Folman y David Polonsky, han decidido dejar intactas algunas páginas del texto original, sacrificando de esta manera la ilustración de las mismas. Pero esto ha valido la pena, desde mi punto de vista, ya que enriquece, aún más si cabe, su trabajo como autores de cómics.

 

 

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Tan real como la vida misma

Yehuda Adi Devir es un ilustrador de cómics de Tel-Aviv que se dedica a crear personajes.

Entre sus ilustraciones, ha ideado una serie de viñetas en las que refleja el día a día con su esposa, Maya. Las situaciones domésticas más cotidianas sirven a este artista de inspiración y dan rienda suelta a su imaginación. Es una maravilla ver el tono jocoso que consigue sacar a esos momentos.

Fuente: Facebook, Instagram y web del artista.

 

 

“I am a Hero” manga y película

img_0062Una amiga me ha prestado 12 libros de I am a Hero de Kengo Hanazawa, empecé la serie con muchas ganas, aún sabiendo que el tema va de zombis y a mí eso no me va demasiado, pero al leer el primero me gustó bastante y decidí seguir. He llegado hasta el séptimo y estoy cansada de zombis, no ha resultado tan interesante como me esperaba. Puede que sea porque el primero me eganchó bastante gracias a que el protagonista es un autor de manga y en esa primera etapa de la historia hay varias citas relacionadas con este arte japonés. De hecho se genera un interesante debate entre dos de los personajes que trabajan juntos en una editorial de manga:

-Para mí elmanga es el máximo exponente de la cultura japonesa; es arte… Si una obra consigue superar la evolución y sguir siendo leída podemos decir que es un buen manga. Mejor dicho, una obra maestra.

-Pues y no estoy del todo de acuerdo… En kanji la palabra manga se escribe con los caracteres de “aleatorio” y “dibujo”. Son dibujos aleatorios, en definitiva, perecederos, pensados para una época y coyuntura particulares… Decir que el manga debe ser necesariamente contracultural y definir “obra maestra” como aquela que es leída durante generaciones me parece una lectura simplista. Siento decirlo así, pero la esencia del manga es que sea de “leer y tirar”.

Y podría seguir citando varios pasajes más, ya que la conversación entre ambos personajes sigue, es por ello que, aunque sabía que había zombis, pensé que se trataba de metaliteratura, de lo que ya hablé hace un tiempo en este blog, en cuyo caso sería “metamanga”, no sé si el término existe.

Como no ha sido así y veo que continúan los zombis, he decidido dejar de leerlo, y me da rabia porque me gusta el estilo del autor y las ilustraciones son magníficas, sin embargo tanto “muerto viviente” me agota.

Al poco de que Seren me prestara los libros, también vi la película. La he visto y abarca más o menos los primeros 5 o 6 cómics, dura dos horas y es entretenida, pero, honestamente, no es la mejor película japonesa que he visto y tampoco la de zombis. Es bastante fiel a los libros, sin embargo no me mantiene en vilo, que es lo que me encanta del cine japonés: ese suspense, ese terror psicológico… Esta película no sorprende, es muy sencillo adivinar qué pasará, y no, no tiene nada que ver haber leído los cómics porque hay infinidad de excelentes películas basadas en todo tipo de libros, incluso a veces es difícil decidir cuál de las dos expresiones atísticas es mejor, y en otras ocasiones la película supera con creces el libro.

Gracias a la lectura y a la película me he dado cuenta de que son demasiados zombis para mí, una pequeña dosis está bien, pero tanto como para una serie que me parece que va ya por el nº 16, 17 o más me resulta excesivo.

 

“El grito” y “Fragmentos del mal”

img_0123Me encantan las conjunciones entre diferentes expresiones artísticas, en la mayoría de los casos la combinación es perfecta y el resultado es maravilloso.

“El grito” la conocida obra de Munch, pero ¿sabíais que no es un solo cuadro? No, son cuatro en total. El más conocido está en la Galería Nacional de Noruega, en Oslo; dos están en el Museo Munch; y el cuarto pertenece a una colección privada. Además el pintor realizó una litografía con el mismo título, con lo que al final suman cinco obras llamadas igual.

Fragmentos del mal homenajea la pintura de Munch mediante su portada, en mi opinión es muy acertada. No hace falta decir lo que expresa el cuadro, está muy claro por la cara y el gesto del personaje principal. El miedo late en la obra, al igual que lo hace en el libro de Junji Ito, quien relata el terror de forma magistral en los ocho relatos que componen esta obra.

El terror de Ito va más allá de lo convencional porque se basa en lo extraordinario, lo absurdo y lo grotesco, y a menudo encontramos unos finales con un giro inesperado que incluye una explicación racional a lo narrado en el relato, lo cual hace que la historia sea más extraña si cabe.

Las tragedias de los relatos de Ito no son causadas por un ente, sino que son llevadas a cabo por los seres humanos, lo cual lleva a la conclusión de que la sociedad y la maldad de los indivíduos son las culpables de los sucesos narrados en sus historias.

En lo que al estilo se refiere, el autor utiliza los trazos finos y limpios para presentar la historia, y poco a poco incluye líneas gruesas y sucias para conseguir el dramatismo buscado. En cuanto al texto, la narración está muy calculada y es bastante convencional.

Para terminar, los personajes son extraños y están en consonancia con los relatos, pero quiero destacar el papel que desempeñan las mujeres: cambia de protagonistas femeninas sumisas a malvadas con una agilidad que asusta. La versatilidad de los roles femeninos en su obra me fascina.

Nota: el punto de libro de la parte superior izquierda de la imagen es un regalo de Cris Mandarica, quien ha publicado una novela con la portada de la obra de Munch.

 

De los cómics también se aprende

Hace un tiempo llegó a mis manos una viñeta del ilustrador australiano Toby Morris, cuando la leí me encantó, no solo porque está bien escrita y dibujada, sino por la moraleja que se saca tras su lectura.

La leí en inglés, sin embargo la voy a compartir en español. Por cierto, la traducción es de genial.guru.

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“Historias negras” de Abulí y Bernet

img_2287El 11 de noviembre se celebró el Día de las librerías, y en mi visita a Norma Còmics encontré esta joyita de mis admirados Bernet y Abulí: Historias negras, así que me dije “hala, ya tienes la segunda letra A del reto Autores de la A a la Z 2016“.

¿Por qué los admiro? Porque son dos fenómenos a quienes tuve el placer de descubrir a través de Torpedo 1936 hace muchos años, y hace aproximadamente un año y medio leí el integral, sobre el que escribí este artículo como parte de una campaña por el fomento de la lectura en la que participé.

Abulí y Bernet forman un pareja que sin duda funciona ya que llevan varios lustros juntos y han publicado las obras que he nombrado anteriormente y otras como De vuelta a casa y La naturaleza de la bestia, entre muchas más.

En 2015 Abulí ganó el Premio Salón del Cómic de Barcelona, y muy bien merecido porque sus guiones son exquisitos. Su lenguaje sórdido e irónico, sumado a los chistes negros dan un toque muy característico a los personajes; y esto unido al poder de la tinta negra de Bernet hacen que sus creaciones sean tan poderosas que no puedan pasar desapercibidas. Sin duda este dúo es la pareja perfecta.

Historias negras es una recopilación de historietas que ambos han ido publicando a lo largo de más de 15 años. Son 23 en total, y en ellas se tocan una gran variedad de géneros: bélico, western, terror, negro… Sin ser la mejor obra de estos dos geniales artistas, este integral es bastante bueno, aunque quizá sea más recomendable para los seguidores de los autores que para los que quieran iniciarse en ellos.

Para terminar quiero compartir el prólogo de Abulí, porque me parece magnífico:

Estas historias negras, por llamarlas de alguna manera, fueron realizadas a lo largo de unos quince años, con un ritmo que oscilaba entre lo esporádico y lo caótico. Vieron la luz un poco al azar y al criterio de los editores de entonces, compartiendo las páginas de las revistas con series autóctonas y extranjeras.

Hoy en día, con la salvedad del comic-book de Torpedo, tosas las revistas que les sirvieron de soporte han desaparecido; unas, de muerte natural; otras, de traumática defunción.

Un puñado de estas historietas fueron traducidas a varios idiomas y lucieron el tipo en tebeos foráneos, alguno que otro ininteligible. Las más afortunadas se agruparon en un álbum galo titulado “Histories Noires”, que dicen agotado, y en otro hispano y que lleva por Título “Mr. Monster”, asimismo al borde de la extinción.

Por eso, cuando Joan Navarro nos sugirió reunir todas las historias negras en un libro que se publicaría simultáneamente en Francia y en España, Bernet y yo, aparte de mostrarnos conformes, llevamos a cabo una labor de pastoreo, rescatando originales húmedos y guiones chafarrinados, yendo en pos de historietas descarriadas para concentrar la grey desperdigada en el grueso libro que tienes en tus manos.

Así pues, helas aquí tosas ellas, arropándose las unas a las otras o dándose de patadas. Suman un total de veintitrés relatos. Los hay irónicos, los hay sórdidos, los hay negros cual noche sin luna, pero todos llevan consigo la chispa humorística y, quiero creerlo, su pizca de humanidad, siquiera soterrada.

Para acabar, decir que este volumen es irrepetible, pues es harto improbable que sus autores dediquen otros tres lustros a elaborar una segunda tanda de historietas negras. De hacerlo, se atenderían a un plazo de tiempo razonable y seguramente se satisfarían con el clásico álbum de 46 páginas.

Claro que de poco vale hacer planes, porque en definitiva, todo depende de si la vida es breve como auguran algunos o la historieta tan de continuará como sostienen otros.

“Locke & Key” de Joe Hill y Gabriel Rodríguez

img_1756Como letra R del reto Autores de la A a la Z 2016 he elegido otro cómic genial que Panini ha recopilado en un tomo: Locke & Key de Joe Hill y Gabriel Rodríguez.

Se trata de una historia ambientada en Nueva Inglaterra, donde se encuentra la Casa de las llaves, una mansión misteriosa en la que vive la familia Locke, quienes pueden hacer uso de estas llaves mágicas que encierran todo tipo de prodigios detrás de las puertas que abre. Es una historia de misterio y terror estupendamente narrada por Joe Hill y magistralmente ilustrada por Gabriel Rodríguez.

En cuanto al texto, la historia está my bien montada en torno a los miedos más comunes de cualquier ser humano: pérdida de la inocencia, hacer daño a los que queremos… En esta novela gráfica hay numerosos detalles a tener en cuenta, los personajes están muy bien construidos y son muy profundos, al igual que el argumento. De todo ello deduzco que Joe Hill es un excelente narrador, y, como se suele decir, de casta le viene al galgo porque este señor es hijo de Stephen King, así que algo habrá heredado y aprendido de un gran maestro del terror.

Qué decir de las ilustraciones, a veces dicen más las páginas sin texto, lo he repetido en numerosas ocasiones, pero en este caso se da con mucha frecuencia. El dibujo de Gabriel Rodríguez es muy poderoso. Va tan al detalle que parecen personajes animados: los pliegues de la ropa, las arrugas de los rostros, el brillo de los ojos, los juegos cromáticos, las escenas y los escenarios, los detalles en los paisajes y los elementos decorativos en los lugares cerrados… Es todo un espectáculo visual.

No quiero dejar atrás el gran trabajo de Jay fotos en el color de las ilustraciones, es el complemento perfecto para el trabajo de guión y dibujo; y también quiero señalar la traducción tan fantástica de Óscar Estefanía, gracias a la cual no se pierde la esencia del cómic original en inglés.

Esta lectura es muy recomedable para quienes les gustan los tebeos y las historias de miedo, pero un miedo inteligente que no todos saben construir.