Guy Fawkes

¿Os suena este nombre? Y ¿si escribo que está relacionado con V de vendetta? Sí, sí, con el maravilloso cómic de Alan Moore y David Lloyd. ¿Tampoco?

Guy Fawkes formó parte del grupo de católicos ingleses que intentó asesinar al rey Jacobo I en la conspiración de la pólvora en 1605.

He decidido dedicarle una entrada por varios motivos. El primero es porque tuvo una estrecha relación con España, de hecho adoptó el nombre de Guido Fawkes durante su estancia aquí, donde vino tras convertirse al catolicismo con el fin de luchar en el bando de los Tercios españoles contra los protestantes neerlandeses y también para buscar apoyo para una rebelión de los católicos ingleses.

IMG_1770Por otro lado, en el terreno literario Guy Fawkes es el protagonista de la novela del mismo nombre escrita por el también británico William Harrison Ainsworth en 1841. Pero también es el personaje que inspiró la máscara del protagonista de V de vendetta, así como su cometido en la obra. Sí, esta es la estrecha relación que une al personaje histórico con el de ficción. La Máscara de Guy Fawkes fue diseñada por David Lloyd para la novela gráfica, y más tarde se hizo muy popular entre los miembros del grupo “Anonymous”, y otras agrupaciones antisistema alrededor del mundo.

Debido al intento de acabar con la Cámara de los Lores en 1605, Fawkes se convirtió en un símbolo de conspiración. El fracaso de esta hazaña dio pie a la celebración de la Noche de Guy Fawkes cada 5 de noviembre en Inglaterra, que es el objetivo del protagonista de la obra de Moore y Lloyd, de la cual no voy a descubrir mucho más porque ya le dediqué una entrada en este blog hace unos años.

 

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Tintín en Huelva

Todos conocemos Las aventuras de Tintín, del artista belga Georges Remi Hergé. Se trata de una de las series de historietas más famosas del s. XX que narra los viajes del intrépido reportero Tintín con su fiel amigo, el perro Milú.

La serie está formada por un total de 24 álbumes, el primero de los cuales se publicó en 1930 y el último quedó sin terminar, aunque se han publicado los bocetos del autor tras su fallecimiento, por lo tanto la última entrega en vida de Hergé fue en 1976.

En sus divertidas e inquietantes aventuras, Tintín recorrió muchos países, entre ellos España. Recuerdo haber leído muchos de estos cómics cuando era niña, sin embargo mi sorpresa ha venido hace unos años cuando he descubierto que una de sus visitas ha sido a Huelva, mi ciudad natal. Me hace ilusión saber que una parte de Huelva capital y provincia ha sido escenario de los cómics de Tintín que tanto han marcado la infancia de mucha gente.

En estas imágenes, que he tomado de Huelva Buenas Noticias, se ven diferentes postales de la ciudad y la provincia en el siguiente orden: Barrio obrero, Muelle del Tinto, Sierra de Aracena y Picos de Aroche, Panorámica de Huelva, Isla Cristina, Gruta de las Maravillas, Cuenca minera, Monasterio de La Rábida, Punta Umbría y El Rocío.

 

 

“Atado y bien atado” de Rubén Uceda

Con el foco puesto en los protagonistas de la Transición que se quedaron fuera del discurso oficial, así es como Rubén Uceda nos presenta su cómic Atado y bien atado. La transición golpe a golpe (1969-1981).

img_1274Como el propio autor reconoce en el epílogo “Yo leo y releo a escondidas las crudas historias compuestas por Ivà y Carlos Giménez… y algo empieza a conectarse dentro de mí. Algo que se queda para siempre. Y es ahí… justo ahí… donde comenzó esta otra historia que tienes en tus manos. Que ahora… se despide de ti”. En mi opinión, una magistral forma de terminar un cómic que le da voz a esas voces que quedaron calladas, unas veces por el régimen, otras porque no interesaba remover el pasado y ahora… Ahora salen a la luz gracias a un historietista de padres comunistas que no ha querido mantener ese silencio por más tiempo.

Uceda narra los años de la Transición de la mano de los otros protagonistas: las mujeres, la clase obrera, la gente de barrio, los presos, los maleantes, los campesinos, los militantes revolucionarios, los que sufrieron torturas por defender sus ideales, por un lado. Pero por otro, da voz al rey, a Franco, a los militares, los empresarios, los espías y los patronos. Entre todos ellos el autor construye una historia que está fuera de los relatos oficiales, una historia que forma parte de la memoria colectiva de todos los que quieren desvincularse de un régimen autoritario. Ese en el que aún estamos.

“Lo que más me gusta son los monstruos” de Emil Ferris

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¿Cómo es posible que un cuaderno con dibujos a lápiz y boli se haya convertido en una de las novelas gráficas de referencia este año?

La respuesta es fácil: se trata de una obra magistral. Y no solo lo digo yo, sino también toda la crítica internacional, que la define como “la novela gráfica de la década”.

En Lo que más me gusta son los monstruos, Emil Ferris usa una técnica de dibujo tan fascinante que con sus trazos es posible meterse en el papel de los personajes y entender lo que les atormenta en cada situación descrita. No solo las imágenes en sí, sino loscolores que utiliza para cada personaje, situación, edificio, detalle…

La protagonista de la novela gráfica, Karen Reyes, tiene mucho que ver en el éxito del cómic. Es una niña-lobo que está tan harta del mundo que la rodea y la sociedad en la que vive que prefiere ser un monstruo a una persona.

A diferencia de lo que cualquiera puede pensar, Karen distingue los monstruos buenos de los malos, sin duda una metáfora de la situación social de la ciudad de Chicago en los años 60, donde la censura, la exclusión social y los prejuicios mandan.

Racismo, homofobia, xenofobia, bullying… son algunos de los temas tratados por la autora.

 

El texto es poderoso en boca de la niña y los demás personajes, si bien es cierto que lo que realmente impacta es la ilustración. Sin embargo, hay muchas frases que incitan a pensar, a recapacitar sobre la infancia, la sociedad, la cultura, la diferencia de clases, de razas, de culturas… Y sobre todo, que un monstruo no es malo por naturaleza de la misma manera que, por desgracia, un ser humano no es bueno.

¿Qué nos traerá Emil Ferris en la segunda parte?

 

El diario de Anne Frank

He tenido el placer de leer esta historia en dos ocasiones. La primera de ellas fue hace nueve años, cuando compré la novela de género narrativo; mientras que segunda ha sido hace unos meses, cuando una amiga me prestó la novela gráfica.

¿Qué lectura me ha gustado más?

Ambas, porque en la segunda no se ha perdido la esencia de la historia narrada en el diario.

Mucha gente piensa que los cómics no son un trabajo serio, que no son obras como las de cualquier otro género literario, y yo no lo entiendo.

Un tebeo es una obra literaria que, además del contenido escrito, tiene el gráfico. Las ilustraciones enriquecen el texto que lógicamente es más breve que en narrativa, pero ahí está lo fabuloso de este género.

En el caso de esta historia, hay un estupendo trabajo de documentación y eso no solo se nota en los textos, en los diálogos entre los personajes, o en los propios pensamientos de la protagonista, sino también en las magníficas ilustraciones que ayudan a poner cara a todos los personajes, a entenderlos, a imaginarnos situaciones y a comprender la trama de mejor forma.

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Contestando de nuevo a la pregunta que me he planteado vuelvo a decir que me han gustado ambas, porque las he leído en épocas diferentes de mi vida y, por lo tanto, las he interpretado de maneras distintas cada vez. Digamos que el mensaje me ha llegado de dos formas.

Pero quiero hacer hincapié en que la novela gráfica, a pesar de ser más breve en cuanto al texto, ha sabido respetar las partes más importantes de la trama por lo que, en mi opinión, la adaptación es magistral.

En cuanto a la temática, las dos obras tocan los puntos que Anne describe en su diario: ella es una chica popular venida a menos debido a las leyes nazis, el deterioro de los judíos usando como ejemplo su propia familia, la continua comparación que hace de sí misma con su hermana.

La mejora de Anne en su escritura con el paso de los años también se refleja en la novela gráfica, es por ello que los autores, Ari Folman y David Polonsky, han decidido dejar intactas algunas páginas del texto original, sacrificando de esta manera la ilustración de las mismas. Pero esto ha valido la pena, desde mi punto de vista, ya que enriquece, aún más si cabe, su trabajo como autores de cómics.

 

 

Tan real como la vida misma

Yehuda Adi Devir es un ilustrador de cómics de Tel-Aviv que se dedica a crear personajes.

Entre sus ilustraciones, ha ideado una serie de viñetas en las que refleja el día a día con su esposa, Maya. Las situaciones domésticas más cotidianas sirven a este artista de inspiración y dan rienda suelta a su imaginación. Es una maravilla ver el tono jocoso que consigue sacar a esos momentos.

Fuente: Facebook, Instagram y web del artista.

 

 

“El grito” y “Fragmentos del mal”

img_0123Me encantan las conjunciones entre diferentes expresiones artísticas, en la mayoría de los casos la combinación es perfecta y el resultado es maravilloso.

“El grito” la conocida obra de Munch, pero ¿sabíais que no es un solo cuadro? No, son cuatro en total. El más conocido está en la Galería Nacional de Noruega, en Oslo; dos están en el Museo Munch; y el cuarto pertenece a una colección privada. Además el pintor realizó una litografía con el mismo título, con lo que al final suman cinco obras llamadas igual.

Fragmentos del mal homenajea la pintura de Munch mediante su portada, en mi opinión es muy acertada. No hace falta decir lo que expresa el cuadro, está muy claro por la cara y el gesto del personaje principal. El miedo late en la obra, al igual que lo hace en el libro de Junji Ito, quien relata el terror de forma magistral en los ocho relatos que componen esta obra.

El terror de Ito va más allá de lo convencional porque se basa en lo extraordinario, lo absurdo y lo grotesco, y a menudo encontramos unos finales con un giro inesperado que incluye una explicación racional a lo narrado en el relato, lo cual hace que la historia sea más extraña si cabe.

Las tragedias de los relatos de Ito no son causadas por un ente, sino que son llevadas a cabo por los seres humanos, lo cual lleva a la conclusión de que la sociedad y la maldad de los indivíduos son las culpables de los sucesos narrados en sus historias.

En lo que al estilo se refiere, el autor utiliza los trazos finos y limpios para presentar la historia, y poco a poco incluye líneas gruesas y sucias para conseguir el dramatismo buscado. En cuanto al texto, la narración está muy calculada y es bastante convencional.

Para terminar, los personajes son extraños y están en consonancia con los relatos, pero quiero destacar el papel que desempeñan las mujeres: cambia de protagonistas femeninas sumisas a malvadas con una agilidad que asusta. La versatilidad de los roles femeninos en su obra me fascina.

Nota: el punto de libro de la parte superior izquierda de la imagen es un regalo de Cris Mandarica, quien ha publicado una novela con la portada de la obra de Munch.