Tres mujeres en “Quesia: cifra y aroma”

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Imagen de Kalandraka

Quesia: cifra y aroma es un libro-disco editado por Kalandraka con poemas de Isabel Escudero, a los que Quesia Bernabé ha puesto voz y música, y con ilustraciones de Zuzanna Celej.

Este libro-disco surgió como consecuencia de la colaboración de Quesia en el disco homenaje a Isabel Escudero en 2014, titulado “Nunca se sabe”.

  • La poeta: Isabel Escudero

Poeta y ensayista fallecida en Madrid en 2017. Fue profesora de la Universidad Complutense de Madrid y la UNED. Colaboró y participó en numerosos recitales poéticos y es autora de poemarios, ensayos y textos críticos sobre temas como la política, el cine o la educación.

  • La cantante: Quesia Bernabé

Nacida en Murcia en 1984, licenciada en Filología hispánica y afincada en Madrid para seguir su carrera de cantautora, cuyo primer disco publicado en 2012 se incluyó en el libro Cuéntame una ilustración.

  • La ilustradora: Zuzanna Celej

Nacida en Polonia, licenciada en Bellas Artes por la Universidad de Barcelona y en Ilustración por la Escuela de Arte y Diseño Llotja de Barcelona. Especializada en ilustraciones, fotografía artística y grabados ha colaborado en multitud de libros y además pinta murales.

 

 

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“Recuérdame” de David Harkins

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Quizás al leer este poema te suene de algo… en la red se hizo famoso hace un tiempo como “poema escocés para despedir a un ser querido” y se decía que es anónimo, pues bien, ni es escocés, ni se escribió para despedir a un ser querido, ni es anónimo.

Se trata del poema “Recuérdame” de David Harkins, que se conoció cuando Isabel II de Inglaterra lo leyó en el funeral de su madre en 2002. Tras el acto, varios medios británicos empezaron a investigar el poema, incluso pidieron ayuda a sus seguidores con el fin de localizar al autor del mismo. Pasados unos meses, David Harkins reivindicó su autoría.

Nacido en el condado de Cumbria, al norte de Inglaterra, comentó que lo escribió en los años 80, cuando él tenía 22 o 23 años y estaba enamorado de una chica a la que no se atrevió invitar a salir, y optó por dedicarle este poema. Nada más lejos del origen funerario, anónimo y escocés.

Traducción a español:

“Recuérdame”

Puedes llorar porque se ha ido, o puedes
sonreír porque ha vivido.

Puedes cerrar los ojos
y rezar para que vuelva o puedes abrirlos y ver todo lo que ha
dejado;
tu corazón puede estar vacío
porque no lo puedes ver,
o puede estar lleno del amor
que compartisteis.

Puedes llorar, cerrar tu mente, sentir el
vacío y dar la espalda,
o puedes hacer lo que a ella le gustaría:
sonreír, abrir los ojos, amar y seguir.

Original en inglés:

“Remember me”

You can shed tears that she is gone
or you can smile because she has lived.

You can close your eyes and pray that she will come back
or you can open your eyes and see all she has left.

Your heart can be empty because you can’t see her
or you can be full of the love you shared.

You can turn your back on tomorrow and live yesterday
or you can be happy for tomorrow because of yesterday.

You can remember her and only that she’s gone
or you can cherish her memory and let it live on.

You can cry and close your mind,
be empty and turn your back

or you can do what she would want:
smile, open your eyes, love and go on.

 

Oxímoron

Oxímoron, del griego ὀξύμωρον, oxymoron, en latín contradictio in terminis, es la figura retórica que combina dos palabras o expresiones de significado opuesto para crear un nuevo sentido, es decir, se genera un tercer concepto.

Es un recurso muy utilizado en poesía, sobre todo mística y amorosa, por considerarse que estas experiencias transcienden a todo lo demás.

En el uso común podemos encontrar expresiones como placer espantoso, pequeño gigante, o momento eterno, pero sin duda, un buen ejemplo es el soneto “Defendiendo el amor” de Francisco de Quevedo, incluido en la recopilación Poesía varia, en el apartado “Las tres musas últimas castellanas (1607), Euterpe: Musa VII. Poesías amorosas”. De entre todas las musas, Euterpe era definida como “la muy encantadora” y se le atribuía la flauta como instrumento.

Es hielo abrasador, es fuego helado,
es herida que duele y no se siente,
es un soñado bien, un mal presente,
es un breve descanso muy cansado.
Es un descuido que nos da cuidado,
un cobarde, con nombre de valiente,
un andar solitario entre la gente,
un amar solamente ser amado.
Es una libertad encarcelada,
que dura hasta el postrero parasismo;
enfermedad que crece si es curada.
Este es el Niño Amor, este es su abismo:
¡mirad cuál amistad tendrá con nada
el que en todo es contrario de sí mismo!

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“Dejen que se curen, carajo” de Lorena Pronsky

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“Uno tiene que curarse primero. Te andan obligando a disfrutar el momento, a soltar lo que te hace mal, a dejarte fluir con las circunstancias y a entregarle todo al Universo para que suceda lo que convenga. Uno primero tiene que curarse. Dejen de mentirle a la gente rota que todos sabemos que a nadie deja de sangrarle la herida por poner las patas en el agua y acariciar al perro mientras se les agradece la existencia a las tostadas que comemos todas las mañanas. La gente pide magia para que no duela y entonces se lo cree, y después los ves por ahí sintiendo culpa por no tener los huevos necesarios para salir a bailar y reírse a carcajadas mientras acaba de enterrar en el medio del pecho al amor de su vida. Termínenla. La gente rota guarda pedazos de vida que necesita sanar. Necesitan abrazos que se acomoden como mantas capaces de apretarles bien los cuerpos hasta que dejen de supurar. Tienen que dejar de supurar. Tienen que sanar. Están lastimados, no son boludos. No necesitan escuchar lo que hace rato están tratando de hacer y no pueden. A veces no se puede viejo, no se puede. Es que la vida a veces duele. Duele. Las pérdidas, los desengaños, los desencuentros, los abandonos, las decepciones, los sueños frustrados, las promesas incumplidas… Duele. Todo eso duele. Entonces antes de meter las patas en el agua y sacarse un selfie acariciando al perro, tienen que sanar. Y para sanar hay que saber frenar. Mirar lo que nos sacudió el cuerpo y el bocho y frenar. Frenar para ver, para entender, para reconstruir y también muchas veces para terminar de destruir. Córtenla con esas boludeces de que el que no se anima no es valiente, agitando esa pseudo libertad que se supone hay que poner en marcha porque mañana puede ser que se termine el cuento. Dejen de molestar a la gente que está haciendo su duelo, que se está encontrando con su pena con su soledad y sus vacíos. Respeten. No sean mentirosos. Todos sabemos que a veces simplemente no se puede. No se puede. Esa gente se está sanando. Se está enfrentando a sus fantasmas y a sus tormentas porque para poder salir a bailar con la música a todo lo que da, primero hay que saber curarse. Eso es la vida. Asumirlo es el paso necesario para poder pararse cuando se pueda y como se pueda. No apuren a la gente. Dejen que se curen, carajo. Y después quizá sí. Con menos dolor, con la herida ya sanada y con el cuerpo más liviano, que pongan las patas donde las quieran poner, que cumplan esa cuenta pendiente por hacer, que llamen a quien tengan que llamar, perdonar a quien no pudieron perdonar y que si se les canta el culo le agradezcan al Universo y a las tostadas por todo lo que les da. Pero dejen que la gente se sane . Dejen que se curen, carajo”.

 

“Como putas” de Miguel Gane

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‘Se visten como putas’, dices.

Pero no tienes ni idea.

Se visten así porque les da la gana,
se visten así
para sentirse guapas, preciosas, preciosísimas,
lo hacen por ellas, no por ti,
porque, aunque te joda,
su ropa no depende de tu polla.
Porque son libres
de ponerse, de quitarse y de enseñar,
y tú eres un malnacido
porque no eres capaz de ver más allá de la piel.
No ves que detrás de un escote
hay una mujer valiente,
que debajo de una minifalda
hay una mujer segura.
Y entonces,
como sabes que no puedes tenerla
porque no estás a su altura,
la llamas puta;
y déjame decirte una cosa:
con cada uno de tus insultos
ella ya tiene claro
que no va a dejar de luchar
por su libertad
hasta el final.
Y menos mal,
porque una mujer en guerra
vence sola
a un millón de tipos
como tú.

¿Te enteras?

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El plural expresivo

¿Alguna vez te has preguntado por qué decimos “buenos días” cuando en realidad nos referimos a un solo día?

Es el tipo de plural que en español llamamos plural expresivo y que se utiliza para expresar intensidad en vez de cantidad, y en muchos casos también es para añadir énfasis a lo que decimos. De entre los idiomas más hablados y cercanos al español, solo nosotros utilizamos la forma plural: Bon dia (catalán), Good morning (inglés), Bonjour (francés), Buongiorno (italiano), Guten morgen (alemán)… siguiendo esto, en español deberíamos decir “buen día”, aunque es cierto que lo podemos haber escuchado, sin embargo su uso no está tan extendido y, a mí personalmente me rechina, a no ser que la frase sea “que tengas un buen día”.

Hay quienes piensan que su origen viene del español antiguo porque el saludo era “buenos días nos dé Dios”, refiriéndose a todos los días, no solo a este en cuestión. Defienden que la expresión se fue acortando, imagino que por aquello de la economía del lenguaje, y su significado pasó a ser el saludo de cada día.

Aparte de los saludos durante el día (“buenas tardes”, “buenas noches”), usamos más plurales expresivos de los que pensamos, pero no nos damos cuenta porque los aprendemos desde pequeños y no nos paramos a pensar demasiado en ellos; sin embargo para un extranjero que esté aprendiendo español, esto se puede convertir en un auténtico quebradero de cabeza.

Algunos ejemplos son: “felicidades”, “muchas gracias”, “hacer las paces”, “dale recuerdos de mi parte”, “te mando saludos”, “mis condolencias”, “felices fiestas”, “cambiar de aires”… ¿A que te vienen más a la cabeza?

Os dejo con el estupendo poema de Pablo Neruda, “Buenos días, ¿puedo pasar?” recitado por él mismo.

“El futuro” de Julio Cortázar

Mundialmente conocido por su libro Rayuela, Julio Cortázar es considerado uno de los mejores escritores de la literatura hispana. El relato corto, la prosa poética y la narración breve son los géneros en los que más destacó.
A continuación comparto el poema “El futuro”, poema que puede llevar a diferentes interpretaciones, todas ellas tienen el final como denominador común.
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado, ni en el gesto
de elegir el menú, ni en la sonrisa
que alivia los completos de los subtes,
ni en los libros prestados ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes o una blusa.
Me enojaré amor mío, sin que sea por ti,
y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré los sueños que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles y de puentes.
No estarás para nada, no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
Para mí Cortázar narra cómo se siente tras la muerte de su segunda esposa. Él cayó en una profunda depresión. Desde el principio define la ausencia como una certeza, “Y sé muy bien que no estarás”, y no solo eso, sino que además es consciente de que con el paso del tiempo se le irá olvidando todo aquello que fue, es un enfrentamiento entre la fuerza del olvido y las ganas de recordar.
Además apunta a su enfado con la muerte, pero no con el ser, sino con ese destino que no podemos elegir y que hace que ya nada vuelva a ser lo mismo.
Ahora podéis escuchar el poema recitado por el propio autor. Nótese el acento mezcla de francés y argentino, ya que nació en Bruselas pero pasó gran parte de su vida en Argentina para morir en Francia en 1984.