“Dejen que se curen, carajo” de Lorena Pronsky

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“Uno tiene que curarse primero. Te andan obligando a disfrutar el momento, a soltar lo que te hace mal, a dejarte fluir con las circunstancias y a entregarle todo al Universo para que suceda lo que convenga. Uno primero tiene que curarse. Dejen de mentirle a la gente rota que todos sabemos que a nadie deja de sangrarle la herida por poner las patas en el agua y acariciar al perro mientras se les agradece la existencia a las tostadas que comemos todas las mañanas. La gente pide magia para que no duela y entonces se lo cree, y después los ves por ahí sintiendo culpa por no tener los huevos necesarios para salir a bailar y reírse a carcajadas mientras acaba de enterrar en el medio del pecho al amor de su vida. Termínenla. La gente rota guarda pedazos de vida que necesita sanar. Necesitan abrazos que se acomoden como mantas capaces de apretarles bien los cuerpos hasta que dejen de supurar. Tienen que dejar de supurar. Tienen que sanar. Están lastimados, no son boludos. No necesitan escuchar lo que hace rato están tratando de hacer y no pueden. A veces no se puede viejo, no se puede. Es que la vida a veces duele. Duele. Las pérdidas, los desengaños, los desencuentros, los abandonos, las decepciones, los sueños frustrados, las promesas incumplidas… Duele. Todo eso duele. Entonces antes de meter las patas en el agua y sacarse un selfie acariciando al perro, tienen que sanar. Y para sanar hay que saber frenar. Mirar lo que nos sacudió el cuerpo y el bocho y frenar. Frenar para ver, para entender, para reconstruir y también muchas veces para terminar de destruir. Córtenla con esas boludeces de que el que no se anima no es valiente, agitando esa pseudo libertad que se supone hay que poner en marcha porque mañana puede ser que se termine el cuento. Dejen de molestar a la gente que está haciendo su duelo, que se está encontrando con su pena con su soledad y sus vacíos. Respeten. No sean mentirosos. Todos sabemos que a veces simplemente no se puede. No se puede. Esa gente se está sanando. Se está enfrentando a sus fantasmas y a sus tormentas porque para poder salir a bailar con la música a todo lo que da, primero hay que saber curarse. Eso es la vida. Asumirlo es el paso necesario para poder pararse cuando se pueda y como se pueda. No apuren a la gente. Dejen que se curen, carajo. Y después quizá sí. Con menos dolor, con la herida ya sanada y con el cuerpo más liviano, que pongan las patas donde las quieran poner, que cumplan esa cuenta pendiente por hacer, que llamen a quien tengan que llamar, perdonar a quien no pudieron perdonar y que si se les canta el culo le agradezcan al Universo y a las tostadas por todo lo que les da. Pero dejen que la gente se sane . Dejen que se curen, carajo”.

 

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“Como putas” de Miguel Gane

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‘Se visten como putas’, dices.

Pero no tienes ni idea.

Se visten así porque les da la gana,
se visten así
para sentirse guapas, preciosas, preciosísimas,
lo hacen por ellas, no por ti,
porque, aunque te joda,
su ropa no depende de tu polla.
Porque son libres
de ponerse, de quitarse y de enseñar,
y tú eres un malnacido
porque no eres capaz de ver más allá de la piel.
No ves que detrás de un escote
hay una mujer valiente,
que debajo de una minifalda
hay una mujer segura.
Y entonces,
como sabes que no puedes tenerla
porque no estás a su altura,
la llamas puta;
y déjame decirte una cosa:
con cada uno de tus insultos
ella ya tiene claro
que no va a dejar de luchar
por su libertad
hasta el final.
Y menos mal,
porque una mujer en guerra
vence sola
a un millón de tipos
como tú.

¿Te enteras?

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El plural expresivo

¿Alguna vez te has preguntado por qué decimos “buenos días” cuando en realidad nos referimos a un solo día?

Es el tipo de plural que en español llamamos plural expresivo y que se utiliza para expresar intensidad en vez de cantidad, y en muchos casos también es para añadir énfasis a lo que decimos. De entre los idiomas más hablados y cercanos al español, solo nosotros utilizamos la forma plural: Bon dia (catalán), Good morning (inglés), Bonjour (francés), Buongiorno (italiano), Guten morgen (alemán)… siguiendo esto, en español deberíamos decir “buen día”, aunque es cierto que lo podemos haber escuchado, sin embargo su uso no está tan extendido y, a mí personalmente me rechina, a no ser que la frase sea “que tengas un buen día”.

Hay quienes piensan que su origen viene del español antiguo porque el saludo era “buenos días nos dé Dios”, refiriéndose a todos los días, no solo a este en cuestión. Defienden que la expresión se fue acortando, imagino que por aquello de la economía del lenguaje, y su significado pasó a ser el saludo de cada día.

Aparte de los saludos durante el día (“buenas tardes”, “buenas noches”), usamos más plurales expresivos de los que pensamos, pero no nos damos cuenta porque los aprendemos desde pequeños y no nos paramos a pensar demasiado en ellos; sin embargo para un extranjero que esté aprendiendo español, esto se puede convertir en un auténtico quebradero de cabeza.

Algunos ejemplos son: “felicidades”, “muchas gracias”, “hacer las paces”, “dale recuerdos de mi parte”, “te mando saludos”, “mis condolencias”, “felices fiestas”, “cambiar de aires”… ¿A que te vienen más a la cabeza?

Os dejo con el estupendo poema de Pablo Neruda, “Buenos días, ¿puedo pasar?” recitado por él mismo.

“El futuro” de Julio Cortázar

Mundialmente conocido por su libro Rayuela, Julio Cortázar es considerado uno de los mejores escritores de la literatura hispana. El relato corto, la prosa poética y la narración breve son los géneros en los que más destacó.
A continuación comparto el poema “El futuro”, poema que puede llevar a diferentes interpretaciones, todas ellas tienen el final como denominador común.
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle, en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado, ni en el gesto
de elegir el menú, ni en la sonrisa
que alivia los completos de los subtes,
ni en los libros prestados ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes o una blusa.
Me enojaré amor mío, sin que sea por ti,
y compraré bombones pero no para ti,
me pararé en la esquina a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré los sueños que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles y de puentes.
No estarás para nada, no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
Para mí Cortázar narra cómo se siente tras la muerte de su segunda esposa. Él cayó en una profunda depresión. Desde el principio define la ausencia como una certeza, “Y sé muy bien que no estarás”, y no solo eso, sino que además es consciente de que con el paso del tiempo se le irá olvidando todo aquello que fue, es un enfrentamiento entre la fuerza del olvido y las ganas de recordar.
Además apunta a su enfado con la muerte, pero no con el ser, sino con ese destino que no podemos elegir y que hace que ya nada vuelva a ser lo mismo.
Ahora podéis escuchar el poema recitado por el propio autor. Nótese el acento mezcla de francés y argentino, ya que nació en Bruselas pero pasó gran parte de su vida en Argentina para morir en Francia en 1984.

 

“No te detengas” de Walt Whitman

“Veinte poemas de amor y una canción desesperada” de Neruda

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La segunda letra N del reto Autores de la A a la Z va dedicada a un grande de la literatura en español: Pablo Neruda y Veinte poemas de amor y una canción desesperada, obra que lo llevó a la fama siendo un joven de tan solo 19 años. Neruda nació en Chile, y se considera uno de los grandes poetas de su época, mi admirado Gabriel García Márquez se refirió a él como «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma». Ganó el Premio Nobel de literatura en 1971.

Pablo Neruda no solo destacó en su faceta de poeta, sino también como político activista del partido comunista de su país, senador, y embajador en Francia.

Veinte poemas de amor y una canción desesperada puede ser considerada la obra más conocida del autor, y quizá una de las mejores no solo de Neruda, sino también de la literatura de habla hispana en general. El contexto, la composición, los recursos estilísticos y muchos otros elementos hacen de este poemario una obra de referencia.

Entre los temas destacan: el amor (incluye la amada y el amante), la tristeza, la naturaleza, el cuerpo humano, la poesía (que trata también la voz y el canto).

Hay quienes piensan que el poema nº 20 es el mejor, quizá por ser el último. A mí me gustan todos, aunque compartiré el que el autor dejó para el final del libro.

Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada,
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.»
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos.
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería.
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella.
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla.
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos.
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca.
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles.
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise.
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos.
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero.
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos,
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.

Y en el vídeo he elegido el nº 15, “Me gustas cuando callas porque estás como ausente”, porque lo recita Alejandro Sanz y la verdad es que queda muy bien.

“Poesía completa” de Salvatore Quasimodo

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Salvatore Quasimodo fue un poeta y periodista italiano, que además tradujo obras de ilustres personajes como Virgilio, Shakespeare o Neruda. En 1959 recibió el Premio Nobel de Literatura.

Su poesía tiene dos etapas bien diferenciadas, la primera de ellas abarca los poemas que publicó hasta el final de la guerra. Esta poesía se caracteriza por ser escueta y muy simbólica. Fue influenciado por poetas como Valéry y Mallarmé, con quienes formó la escuela hermética italiana.

Después de la guerra comienza la segunda etapa, en la que ya no hay censura y sus poemas pasan a ser más abiertos y de temática social, por lo que su poesía cambia de cerrada a abierta y vital. Es muy interesante el uso que hace de los mitos griegos para explicar la esclavitud humana.

Poesía completa es una interesante antología poética que hace un fantástico recorrido por la obra del autor. En este libro podemos observar claramente la variedad temática, las distintas etapas de su escritura, las influencias que otros ejercieron sobre él, los distintos estilos y métricas que utilizó durante su carrera como poeta.

Sin embargo no solo escribió poesía, sino también textos en prosa como por ejemplo el discurso que pronunció cuando recibió el Nobel, en el que defiende al poeta y a la poesía como elementos activos de la sociedad, este escrito fue incluido en su obra El poeta y el político, publicado en 1960.

Nota: esta lectura corresponde a la segunda letra Q del reto Autores de la A a la Z 2016.