Reto cinco líneas – Abril 2019

Abril de 2019 se ha convertido en n mes especial para el reto cinco líneas. Este mes se cumplen cinco años y por ello la creadora, Adella Brac, ha realizado una recopilación que te puedes descargar en Lektu con un pago social, es decir, se abona con un tuit o un compartido en Facebook.

A parte, estrenamos logo, y perdón por incluirme, pero es que este desafío ya es parte de mí. Somos una gran familia con el un denominador común: escribir.

En esta ocasión las palabras propuestas son sueño, millones y cada. Así que voy con mi aportación.

Cada vez que TyK despierta, recuerda ese sueño y se da cuenta de que la realidad supera a esas imágenes que vienen a su mente a la mañana siguiente. Ni aunque se lo hubieran dicho millones de veces, ella nunca se imaginó que se encontraría con esa presencia en su paseo matutino por los acantilados”.

Y para terminar, este mes Adella me ha galardonado con la medalla de bronce de 2019, así que, a ver si termino el año con la de oro, igual que en 2018. Gracias por este regalo.

Anímate a participar, tienes toda la información aquí.

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“Los peces de la amargura” de Fernando Aramburu

Fernando Aramburu nunca me defrauda. Sé que, en líneas generales, escribe sobre la sociedad vasca, mostrando sus virtudes, sus vergüenzas si es que las tiene, sus problemas, sus alegrías… Una sociedad de matriarcado como ya quisieran ser muchas otras.

En Los peces de la amargura Aramburu retrata el día a día del pueblo vasco y sus residentes. Habla de la mezcla de culturas: la mezcla entra la propia tradicional y moderna, junto con la de los emigrantes que residen en esta bonita tierra.

A través de diferentes historias cotidianas el autor nos refleja cómo se vive en el País Vasco y nos lleva de la mano por las calles de los pueblos y ciudades, nos presenta a sus gentes: nativos y forasteros.

Mediante cartas, testimonios, relatos e historias Fernando Aramburu nos conmueve con la realidad que vive un pueblo lleno de víctimas por las excusas políticas.

Me llama poderosamente la atención el primer relato titulado “Los peces de la amargura” no solo por lo que cuenta en sí, sino porque todos los párrafos terminan con la palabra “triste”. Palabra muy acertada y estrechamente relacionada con la trama de la historia y con el libro entero.

De Aramburu siempre aprendo palabras, y en esta ocasión no podía ser menos. Como son muchas, solo voy a centrarme en tres de ellas:

“Escarpia”: es una alcayata. Sinceramente nunca me había parado a buscar el significado de esta palabra, y eso que utilizo la expresión “tener los pelos como escarpias”, pero la entendía como algo que acaba en punta y listo. La verdad es que no la hubiera definido como alcayata. Él la usa en la frase “colgué el trapo húmedo en la escarpia”.

“Contera”: es el remate con el que acaban utensilios como bastones, muletas, paraguas… En la obra se utiliza en la frase “la contera de goma de sus muletas producía un ruido de ira a cada contacto con el suelo”. No tenía ni la menor idea del nombre de esa pieza.

“Metete”. No, no se me ha olvidado la tilde. Esta palabra existe como sinónimo de entrometido.

Para terminar quiero señalar que hacía mucho,pero mucho tiempo que no tenía contacto con la palabra “vascuence” para referirse al idioma vasco, al euskera. Me ha hecho gracia leerla en la frase “de tratarse con la gente del pueblo se le pegaban palabras del vascuence”. Suena como muy antiguo.

El quinto

Hoy es el quinto cumpleaños de este blog: GRACIAS A TODOS.

5

Allá por el mes de agosto, como tenía mucho tiempo libre, decidí realizar unos cambios en el blog, os los cuento a continuación.

La categoría “Misceláneo” absorbió a “Detalles” y “Encuentros”. ¿Por qué? Porque se trataba de dos apartados que no me daban mucho juego, pero que a la vez me gustaban, así que decidí que formaran parte de ese cajón desastre con el que definí a la categoría “Misceláneo” desde que la creé.

No sé por qué, pero fue en agosto también cuando estuve dándole vueltas a la idea de crear una nueva categoría, de ahí vino lo de eliminar las dos que he indicado anteriormente, y al final llegué a la conclusiónn de que no lo haría. Me explico.

Quise poner una nueva y llamarla “De este libro he aprendido…” porque lo cierto es que siempre aprendo cosas, sobre todo vocabulario, por eso se me ocurrió; sin embargo, tras darle muchas vueltas, llegué a la conclusión de que una categoría solo para eso no era factible ya que podía incluir mi aprendizaje en el post que dedicara a la lectura en cuestión, entrada que ya formaría parte de la categoría de “Lecturas”, así que para evitar duplicidades mi solución fue no crearla, pero sí introducir un párrafo en las entradas de esos libros haciendo mención a lo aprendido.

De nuevo gracias por estos cinco años, yo seguiré aquí haciendo todo lo posible por compartir cosas interesantes que espero que os gusten.

“La verdad sobre el caso Harry Quebert” de Joël Dicker

Esta novela llegó a mi casa sin hacer ruido, sin que yo la buscara, de una forma totalmente casual un día en el que recibí la visita de una amiga que me dijo: “toma este libro que ya lo he leído y no quiero acumular cosas en casa. Está muy bien. Te gustará”. Y el libro quedó en una de las estanterías sin más durante varios años.

Después de tanto tiempo no recordaba el título ni el autor, vamos, que quedó olvidado hasta la noche de fin de año de 2018 cuando durante la cena con unas amigas hablábamos de la serie basada en la historia narrada en esta novela y de repente vi el libro en uno de los estantes que tengo en casa.

Fue bastante raro porque ya había visto la serie, sabía que mi amiga había leído la novela y al mencionar al autor me vino esa imagen a la cabeza. Así que decidí leerlo sin muchas expectativas porque la serie no me ha gustado nada. Quizá porque los protagonistas no me hacen sentir, no me expresan nada… En definitiva, los actores elegidos no me gustan. Pero a pesar de ello decidí darle una oportunidad al libro porque ya se sabe que normalmente la novela es mejor que su versión en cine o televisión.

Tengo que reconocer que me costó entrar en el libro porque no podía evitar imaginar a los personajes de la serie, pero en un trabajo concienzudo conseguí dejar a los actores a un lado y adentrarme de lleno en la obra. A partir de ahí empecé a valorarla y tengo que decir que me ha encantado.

Como es habitual en mí, no voy a resumirla, sino que me voy a centrar en los puntos que para mí son más interesantes: frases curiosas, palabras que he aprendido, cosas que me sugiere alguna escena o que llaman mi atención por algún motivo…

Me resulta muy curioso la enumeración descendente de los capítulos, del 31 al 1, cuya lógica se encuentra una vez se llega al final de la lectura. Esto no quiere decir que no haya coherencia durante toda la trama, que obviamente la hay, sino que me refiero a que la historia se cierra de una buena manera.

Hay una serie de frases que me resultan bastante interesantes:

“Las palabras están bien, Marcus. Pero no escriba para que le lean: escriba para ser escuchado”. Es una bonita manera de describir la literatura, medio con el que muchos tienen cosas que decir, un discurso escuchado por muchos, no solo leído, que también. Un reflejo de la escritura como una herramienta de expresión hablada y no simplemente como algo que llega a un nº enorme de lectores que solo pueden leer algo porque está de moda, sin prestar interés.

Otra frase que me ha gustado es “el arte actual no es más que el resultado de la degeneración del mundo podrido por lo políticamente correcto”. Para mí nos hemos pasado con lo políticamente correcto, hemos llegado a un punto en el que no podemos hablar porque hay alguien que se siente herido. ¿Dónde ha quedado la libertad de expresión? ¿El humor? La sociedad, no solo la de la novela sino también esta en la que vivo yo, se ha ido al garete con todo esto. Estamos en el barro, sí, y encima no podemos abrir la boca.

En un momento importante de la trama, Dicker hace un muy buen uso de la repetición con el fin de prolongar la situación que está describiendo y que uno de los personajes principales está viviendo en ese instante:

“La esperó todo el lunes.

La esperó todo el martes.

La esperó todo el miércoles.

La esperó todo el jueves.

La esperó todo el viernes.

La esperó todo el sábado.

La esperó todo el domingo.

La esperó con fervor y esperanza: volvería”.

La utilización de este recurso en este punto de la narración me ha llevado a ser más empática con lo que estaba experimentando el personaje. En mi opinión este es el objetivo del autor y en mi caso lo ha conseguido.

Aunque pueda parecer extraño para algunos de los lectores de esta entrada, nunca había leído ni oído la expresión “a tumba abierta”. El escritor la usa un par de veces en la novela, una de ellas cuando dice “conducía a tumba abierta, a los coches de policía les costaba seguirlo”. En este caso se refiere a conducir a gran velocidad, pero también significa estar desprotegido, arriesgarse, ser osado, no tener reserva… y puede utilizarse en muchos contextos.

También quiero señalar el uso de la palabra “falible”, claro que sé lo que significa y que no se trata de un término nuevo para mí, sin embargo estoy mucho más acostumbrada a escuchar, leer y decir “infalible”.

Para terminar, solo me queda añadir que la obra me ha gustado. Me he alegrado mucho de haberla leído a pesar de mi rechazo al principio debido a que la serie no me ha gustado. Por tanto no me queda más que recomendar la novela aunque no pueda decir lo mismo de la serie de televisión.


La novena extinción

Hoy quiero presentaros el blog “La novela extinción” de Lluvia Beltrán y Ariadna Ayrault, dos seres decadentes y desafortunadamente en peligro de extinción que tienen entre manos este proyecto creativo sobre lo perdido que está el ser humano y el reflejo de cómo el mundo se va a la mierda.

Quiero hacer colaboraciones con ellas por tres motivos. Uno de ellos es que para mí es como un reto de escritura, una manera de reflexionar y exponer mis ideas acerca de lo que vivo.

Elsegundo es porque mis pensamientos van en consonancia con sus reflexiones.

Y finalmente, porque seguro que será un punto de encuentro de ideas, reflexiones, pensamientos, controversias… Muy interesante.

Imagen tomada de https://lanovenaextincion.com/

Reto cinco líneas – Marzo 2019

Sensación, aguantar y malos son los términos que Adella Brac nos propone este mes para el reto cinco líneas.

En esta ocasión no voy a explicar de qué va porque me parece que ya lo he hecho en muchas ocasiones, así que si has llegado a este blog y quieres saber de qué va este desafío, te animo a que vayas a este enlace.

Mi propuesta para marzo de 2019 es la siguiente:

“TyK tiene la sensación de que en demasiadas ocasiones la sociedad dicta que debe aguantar a los malos. Y se niega, se niega en rotundo a estar sometida por un yugo”.

“La chica del tambor” de John le Carré

Sin duda una gran novela policíaca que fue incluida en la lista de las cien mejores novelas de este género de todos los tiempos. Y sí, puede serlo. Yo no soy nadie para decir si una obra debe pertenecer o no a tan selecto grupo, pero lo que sí puedo decir es que está entre las mejores que he leído.

Novela de espías con todo tipo de ingredientes relacionados con esta temática: secuestro, atentado suicida, campos de refugiados, clandestinidad… Forman el cóctel perfecto para mantener al lector en vilo durante toda la lectura.

Foto de Amazon

La chica del tambor fue llevada al cine un año después de su publicación en 1983, película que no he tenido la ocasión de ver; sin embargo sí he visto la serie del mismo título recientemente.

Qué decepción, es la muestra de cómo llevar una obra maestra al fracaso en unos pocos capítulos.

En mi opinión es una serie de sobremesa de domingo para dormir la siesta. Con todos mis respetos para los actores, la protagonista me parece una “pseudoaprendizdematahari” que nada tiene que ver con el gran papel que se refleja en la novela de le Carré. En cuanto al protagonista masculino, más de lo mismo: un guapito musculoso y poco más. Qué pena, porque la novela vale mucho más que esto.