Reto cinco líneas – Febrero 2019

Este mes el Reto cinco líneas viene con las palabras canciones, felicidad y trabajar. Y mi propuesta es la siguiente:

“TyK no cree en la felicidad, sin embargo encuentra un placer similar a ese estado cada mañana cuando va a trabajar y escucha en el coche algunas de sus canciones favoritas. ¡Esto hace que una mire la jornada con otros ojos y que la afronte con más ánimos!”.

Y nada mejor para ilustrar este post que una de mis canciones favoritas, ya utilizada en otra entrada en este mismo blog hace mucho tiempo.

Si quieres saber más sobre este reto, pincha aquí o pásate por el blog de Adella Brac.

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Uno de maestros


Colm Cuffe es un maestro de primaria irlandés que, viendo el estrés que le provocaba su trabajo con los niños, encontró una manera de afrontarlo y evadirse: dibujar cómics de su día a día con los pequeños.

El resultado lo publica en Twitter, Facebook e Instagram, de donde son estas imágenes.

Cada cual se desahoga como puede, y esta es una buena forma.


“Catorce veces ocho mil” de Edurne Pasaban

img_1485Antes de empezar a leer este libro le dije a varias personas que me lo había comprado, y para mi sorpresa algunas de ellas me dijeron “¿Esa no es la que tuvo un enfrentamiento con el otro alpinista vasco?”, refiriéndose a Juanito Oiarzabal. Otras me comentaron “¿No es la escaladora que tuvo una polémica por algo del oxígeno?”. Sí, Edurne estuvo es esos líos, no sé muy bien cómo ni por qué porque no me interesa. ¿En serio la gente sabe quién es Edurne Pasaban por esos episodios y no por sus logros deportivos? Pues voy a ser muy sincera al escribir que, en mi opinión, las personas que me dijeron eso están contaminadas, son tóxicas. O quizá se trata de envidia, porque en este país hay mucha gente que se alegra de lo malo de los demás en vez de fijarse en lo bueno.

Admiro a Edurne Pasaban por sus logros deportivos, por abrir camino a otras mujeres que han ido detrás, puede que imitando sus pasos, al igual que ella cuando empezó. A mí, que me encanta la montaña, me gustaría haber tenido el arrojo en su momento para entrenar y lograr objetivos de este calibre: subir un ocho mil, solo uno. Con esto me hujbiera conformado, pero no solo llegué tarde, sino que también mi vida fue por otros derroteros. Quizás este es uno de los motivos por los cuales disfruto tanto la lectura de la literatura de montaña.

Como se puede deducir del título, en este lidro Pasaban narra en primera persona el desafío que se impuso a sí misma, empezando por cómo se aficionó a la montaña y otros aspectos personales, sí, cosas de su vida privada que afectan, para bien o para mal, a su afición de aquel momento más tarde convertida en modo de vida.

De este libro no solo me quedo con la narración de la experiencia, sino también con frases como “es señal de un buen <metabolismo mental> el saber digerir los fracasos para reciclarlos en enseñanzas sobre las que basar los futuros éxitos”. Gran pensamiento que se puede aplicar a cualquier aspecto de la vida.

Hay otra gran frase muy significativa que está en la contraportada y en algún momento de la narración: “Cada persona tendría que identificar cuál es ese ochomil que debe escalar”. Una reflexión que nos sirve para diversas situaciones del día a día.

También he aprendido la palabra “derrengada”, que significa agotada de cansancio físico. Por el contexto se puede sacar fácilmente el significado, sin embargo se trata de un término nuevo para mí: “Y así estuvimos bajando toda la travesía, yo como un burro tras una zanahoria, con la ilusión de beber un trago de aquella agua infame que no era más que nieve derretida, hasta que llegué al campo base y me caí derrengada en mi tienda, sin fuerzas para nada. Había subido al Everest y había regresado sana y salva”.

La lectura de este libro es sencilla, no es una gran obra literaria ni creo que sea esa la intención, es la narración de una historia de superación y sacrifico por conseguir un objetivo en un ambiente que, a día de hoy,sigue siendo eminentemente masculino, pero menos que hace unos años gracias, en parte a mujeres como Edurne Pasaban.

Reto cinco líneas – Enero 2019

reto-5-lineasEnero de 2019 llega con el Reto cinco líneas y la palabras añado, familia y demasiado.

Como ya llevamos mucho tiempo con este desafío, en mi caso desde octubre de 2014, no voy a explicar de qué va, si estás leyendo esto y quieres saber más, pincha aquí o pásate por el blog de Adella Brac y entérate de todos los detalles. Dicho esto, os dejo con mi propuesta para este mes.

TyK está muy contenta de formar parte de la familia del “Reto cinco líneas”. A pesar de los más de cuatro años aportando microrrelatos nunca le ha parecido demasiado, y añado, este 2019 se estrena con la medalla de oro. Gracias, Adella.

reto5lineas-oro-2018

“Sauce ciego, mujer dormida” de H. Murakami

img_1398De nuevo tenemos a Haruki Murakami en este blog, esta vez con Sauce ciego, mujer dormida, una obra compuesta por veinticuatro relatos cortos en los que el autor nos presenta una serie de personajes que afrontan situaciones de dolor, se enfrentan al amor, a la melancolía y a sus males rodeados de elementos fantásticos.

El autor se pasea entre la realidad y el sueño con música de jazz de fondo, lo cual crea un ambiente enrarecido en torno a las situaciones que describe.

Las ironía y los toques de humor al más puro estilo Murakami hacen de estos relatos una obra de entretenida lectura, a veces complicada por las metáforas rebuscadas del autor japonés.

A lo largo de todas las historias hay frases que han llamado poderosamente mi atención, pero es en el primer relato, que precisamente da nombre a la obra, el que contiene algunas de las que más me han impactado:

“Mientras conducía, mi amigo cantaba una cancioncita estúpida a voz en cuello”. Son numerosas las alusiones musicales en las obras de H. Murakami. En esta ocasión no iba a ser menos, aunque no he querido destacar obras en concreto, sino el hecho de que alguien cante, el hecho de que uno de los personajes entone una canción.

“El cáncer era el reflejo de la vida de quien lo padecía”. Es como si la persona que lo padecía se lo mereciera. Sencillamente es impactante.

Aparte de las frases mencionadas más arriba, hay otras que marcan de forma clara el estilo del autor.

“La televisión tiene, como mínimo, un punto positivo -dijo él tras reflexionar unos instantes-. La puedes apagar cuando quieres. Y, aunque lo hagas,  nadie va a quejarse”. Frase que, en mi opinión, encierra una gran crítica a la “caja tonta”, como vulgarmente llamamos a la tele no sin falta de razón. La ironía y el humor de Murakami están concentradas en estas líneas.

“El champán no sirve para nada. Lo único que cuenta es el momento de descorchar la botella”. Otra con gran carga de humor y simbolismo.

En cuanto a las palabras que he aprendido con esta obra:

-Disquisiciones: “No había ningún pesado, nadie se empeñaba en presentarte a nadie, no cabía la posibilidad de encontrarte atrapado en largas disquisiciones de media hora sobre cómo la dieta vegetariana puede llegar a curar el cáncer”.

Según la RAE, disquisición deriva del vocablo latino disquisitio y tiene dos acepciones. La primera alude a un análisis exhaustivo que se realiza de algo, estudiando sus diversos componentes o partes de manera detallada. Y la segunda puede referirse a una divagación o un palabrerío.

-Ponsetia: “Sobre la mesa, un cenicero recién lavado y una maceta con una ponsetia”. Está claro que por el contexto se deduce que es una planta, pero, ¿cuál? Para una ignorante en la flora como yo es una palabra y una especie nueva. En esta ocasión no he encontrado la palabra tal cual está en el libro, sin embargo he dado con una parecida poinsettia, y me he llevado una sorpresa al ver que esta segunda es la que conocemos como flor de pascua (justamente con las Navidades a la vuelta de la esquina, ha sido totalmente casual).

Para terminar, quiero dar un toque musical a esta entrada. Se trata de la canción Auld Lang Syne, la versión que comparto es una versión folk interpretada por Dougie MacLean. Se trata de un tema de despedida, incluso en la obra es usado para ello.

 

 

Crea lectura

“Crea lectura”, así se llama el programa de TV dedicado a la literatura que he descubierto recientemente en La Sexta. No es que quiera hacer publicidad a este grupo empresarial, pero lo del “Compromiso Atresmedia”, como ellos lo denominan, también aboga por el fomento de la lectura, y para mí eso es importante, por eso lo destaco. Hay que tener en cuenta que tenemos pocos programas dedicados a la lectura, por eso los que descubro son dignos de mención.

Aunque lo he descubierto hace aproximadamente un mes, “Crea lectura” lleva en emisión desde marzo. Tengo que reconocer que no siempre lo puedo ver en directo, ya que se emite los sábados a las 09:30, sin embargo sí lo veo en Atresplayer TV.

Por cierto, la cabecera es del artista madrileño Zetazen. Rap y literatura se unen en este espacio literario al que deseo una larga vida.

No voy a entrar en si el programa es bueno o no, pero sí diré que me he enterado de novedades literarias, he descubierto autores como Martín Abrisketa y su obra El país escondido, la cual ya he encargado.

Reto cinco líneas – Noviembre 2018

reto-5-lineasEl reto cinco líneas de noviembre nos trae las palabras llamo, necesario y trozo, y con ellas se me ha ocurrido lo siguiente:

Hola, me llamo TyK y si me das ese trozo de tarta de zanahorias no veo necesario que tenga que ponerme manos a la obra para hacer una. Entre otras cosas tengo que ir a coomprar los ingredientes y hoy no me da tiempo.

Si no sabes de qué va esto, sigue este enlace, y si quieres participar, Adela estará encantada de que te animes, y yo también.