“Lo que más me gusta son los monstruos” de Emil Ferris

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¿Cómo es posible que un cuaderno con dibujos a lápiz y boli se haya convertido en una de las novelas graficas de referencia este año?

La respuesta es fácil: se trata de una obra magistral. Y no solo lo digo yo, sino también toda la crítica internacional, que la define como “la novela gráfica de la década”.

En Lo que más me gusta son los monstruos, Emil Ferris usa una técnica de dibujo tan fascinante que con sus trazos es posible meterse en el papel de los personajes y entender lo que les atormenta en cada situación descrita. No solo las imágenes en sí, sino loscolores que utiliza para cada personaje, situación, edificio, detalle…

La protagonista de la novela gráfica, Karen Reyes, tiene mucho que ver en el éxito del cómic. Es una niña-lobo que está tan harta del mundo que la rodea y la sociedad en la que vive que prefiere ser un monstruo a una persona.

A diferencia de lo que cualquiera puede pensar, Karen distingue los monstruos buenos de los malos, sin duda una metáfora de la situación social de la ciudad de Chicago en los años 60, donde la censura, la exclusión social y los prejuicios mandan.

Racismo, homofobia, xenofobia, bullying… son algunos de los temas tratados por la autora.

 

El texto es poderoso en boca de la niña y los demás personajes, si bien es cierto que lo que realmente impacta es la ilustración. Sin embargo, hay muchas frases que incitan a pensar, a recapacitar sobre la infancia, la sociedad, la cultura, la diferencia de clases, de razas, de culturas… Y sobre todo, que un monstruo no es malo por naturaleza de la misma manera que, por desgracia, un ser humano no es bueno.

¿Qué nos traerá Emil Ferris en la segunda parte?

 

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“Dejen que se curen, carajo” de Lorena Pronsky

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“Uno tiene que curarse primero. Te andan obligando a disfrutar el momento, a soltar lo que te hace mal, a dejarte fluir con las circunstancias y a entregarle todo al Universo para que suceda lo que convenga. Uno primero tiene que curarse. Dejen de mentirle a la gente rota que todos sabemos que a nadie deja de sangrarle la herida por poner las patas en el agua y acariciar al perro mientras se les agradece la existencia a las tostadas que comemos todas las mañanas. La gente pide magia para que no duela y entonces se lo cree, y después los ves por ahí sintiendo culpa por no tener los huevos necesarios para salir a bailar y reírse a carcajadas mientras acaba de enterrar en el medio del pecho al amor de su vida. Termínenla. La gente rota guarda pedazos de vida que necesita sanar. Necesitan abrazos que se acomoden como mantas capaces de apretarles bien los cuerpos hasta que dejen de supurar. Tienen que dejar de supurar. Tienen que sanar. Están lastimados, no son boludos. No necesitan escuchar lo que hace rato están tratando de hacer y no pueden. A veces no se puede viejo, no se puede. Es que la vida a veces duele. Duele. Las pérdidas, los desengaños, los desencuentros, los abandonos, las decepciones, los sueños frustrados, las promesas incumplidas… Duele. Todo eso duele. Entonces antes de meter las patas en el agua y sacarse un selfie acariciando al perro, tienen que sanar. Y para sanar hay que saber frenar. Mirar lo que nos sacudió el cuerpo y el bocho y frenar. Frenar para ver, para entender, para reconstruir y también muchas veces para terminar de destruir. Córtenla con esas boludeces de que el que no se anima no es valiente, agitando esa pseudo libertad que se supone hay que poner en marcha porque mañana puede ser que se termine el cuento. Dejen de molestar a la gente que está haciendo su duelo, que se está encontrando con su pena con su soledad y sus vacíos. Respeten. No sean mentirosos. Todos sabemos que a veces simplemente no se puede. No se puede. Esa gente se está sanando. Se está enfrentando a sus fantasmas y a sus tormentas porque para poder salir a bailar con la música a todo lo que da, primero hay que saber curarse. Eso es la vida. Asumirlo es el paso necesario para poder pararse cuando se pueda y como se pueda. No apuren a la gente. Dejen que se curen, carajo. Y después quizá sí. Con menos dolor, con la herida ya sanada y con el cuerpo más liviano, que pongan las patas donde las quieran poner, que cumplan esa cuenta pendiente por hacer, que llamen a quien tengan que llamar, perdonar a quien no pudieron perdonar y que si se les canta el culo le agradezcan al Universo y a las tostadas por todo lo que les da. Pero dejen que la gente se sane . Dejen que se curen, carajo”.

 

El diario de Anne Frank

He tenido el placer de leer esta historia en dos ocasiones. La primera de ellas fue hace nueve años, cuando compré la novela de género narrativo; mientras que segunda ha sido hace unos meses, cuando una amiga me prestó la novela gráfica.

¿Qué lectura me ha gustado más?

Ambas, porque en la segunda no se ha perdido la esencia de la historia narrada en el diario.

Mucha gente piensa que los cómics no son un trabajo serio, que no son obras como las de cualquier otro género literario, y yo no lo entiendo.

Un tebeo es una obra literaria que, además del contenido escrito, tiene el gráfico. Las ilustraciones enriquecen el texto que lógicamente es más breve que en narrativa, pero ahí está lo fabuloso de este género.

En el caso de esta historia, hay un estupendo trabajo de documentación y eso no solo se nota en los textos, en los diálogos entre los personajes, o en los propios pensamientos de la protagonista, sino también en las magníficas ilustraciones que ayudan a poner cara a todos los personajes, a entenderlos, a imaginarnos situaciones y a comprender la trama de mejor forma.

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Contestando de nuevo a la pregunta que me he planteado vuelvo a decir que me han gustado ambas, porque las he leído en épocas diferentes de mi vida y, por lo tanto, las he interpretado de maneras distintas cada vez. Digamos que el mensaje me ha llegado de dos formas.

Pero quiero hacer hincapié en que la novela gráfica, a pesar de ser más breve en cuanto al texto, ha sabido respetar las partes más importantes de la trama por lo que, en mi opinión, la adaptación es magistral.

En cuanto a la temática, las dos obras tocan los puntos que Anne describe en su diario: ella es una chica popular venida a menos debido a las leyes nazis, el deterioro de los judíos usando como ejemplo su propia familia, la continua comparación que hace de sí misma con su hermana.

La mejora de Anne en su escritura con el paso de los años también se refleja en la novela gráfica, es por ello que los autores, Ari Folman y David Polonsky, han decidido dejar intactas algunas páginas del texto original, sacrificando de esta manera la ilustración de las mismas. Pero esto ha valido la pena, desde mi punto de vista, ya que enriquece, aún más si cabe, su trabajo como autores de cómics.

 

 

Hoy se cumplen 4 años

img_0006Sí, hoy es el 4º aniversario de este blog, y me encanta seguir aquí.

No estaba segura de llevar dos blogs por el trabajo que supone, pero a la vez quiero continuar escribiendo sobre las cosas que me interesan, y tuve muy claro que la literatura y, por extensión, lo relacionado con la lengua, debían tener un espacio mayor que una categoría en el blog más antiguo de los dos. Y así nació “El rincón literario de Thor y Kira” el 11 de abril de 2014.

Gracias a todos lo que hacéis posible que continúe escribiendo porque sin vosotros esto no tendría sentido.

Como os podéis imaginar, los perros de la foto son Thor y Kira. No me importa que la imagen no tenga que ver con el contenido del blog porque para mí ellos son una fuente de inspiración y grandes compañeros de mis días de lectura y escritura.

Tan real como la vida misma

Yehuda Adi Devir es un ilustrador de cómics de Tel-Aviv que se dedica a crear personajes.

Entre sus ilustraciones, ha ideado una serie de viñetas en las que refleja el día a día con su esposa, Maya. Las situaciones domésticas más cotidianas sirven a este artista de inspiración y dan rienda suelta a su imaginación. Es una maravilla ver el tono jocoso que consigue sacar a esos momentos.

Fuente: Facebook, Instagram y web del artista.

 

 

“Fariña”, el libro prohibido

No sé si será cierta o no la noticia de que este libro ha sido secuestrado, lo han retirado de las librerías, etc., pero como estrategia de marketing es muy buena, tanto para la novela como para la serie, y todo lo que salga alrededor de esta historia.

En cualquier caso, y a colación de esta posible censura, ha llegado a mis manos “Finding Fariña”, una web en la que gracias a una herramienta de búsqueda de palabras se encuentra el contenido de Fariña en El Quijote. ¿Será verdad? No lo sé porque no he leído la obra prohibida. En cualquier caso, aquí tenéis el enlace, por si os interesa. A mí me resulta curioso.

La idea es del Gremio de Librerías de Madrid, y la web está disponible en español e inglés.

Finding Fariña: https://findingfarina.com/

Foto de Margalida Ramon

Foto de Margalida Ramon

 

Wilde

Cuando estudiaba en la Universidad, una de las asignaturas del penúltimo año fue un curso monográfico dedicado a Oscar Wilde. Me encantó esa asignatura por muchos aspectos, pero especialmente porque me dio la oportunidad de descubrir mucho sobre la vida y obra de este genio que marcó su época por su manera de pensar, de actuar, de escribir, de tratar con los demás…

Tenía esto un poco en el olvido, no quiero decir que se me haya olvidado, me refiero a que hacía mucho tiempo que no hablaba de Wilde o de alguna de sus obras, y recientemente cayó en mis manos la película Wilde. Salvando las distancias obvias, esta película de 1997 trajo a mi memoria muchos recuerdos, no solo de aquel curso, sino también de mi época universitaria, y, sobre todo, de Wilde y su genialidad. Cómo me fascinó su escritura en El retrato de Dorian Grey y en La importancia de llamarse Ernesto, qué grandes obras, cuánto tenemos que aprender de ellas tantos años después (Wilde murió en 1900).

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También he tenido la suerte de haber visto una representación de La importancia de llamarse Ernesto, dicen que su obra maestra. Honestamente, no sabría elegir entre esta y El retrato de Dorian Grey. Ya que la importancia del esteticismo, su visión del sexo y la sexología, la sociedad y el comportamiento que defendía están reflejadas de manera magistral en ambas.

Esta no es la primera vez que escribo sobre Wilde, hace varios años participé en el #reto30libros en un año y una de las lecturas que elegí fue El príncipe feliz, puedes ver un poco más aquí.

Si tenéis la ocasión de ver la película, de leer sobre su vida y de acercaros a sus obras, hacedlo, estoy segura de que no os dejará indiferentes.