“La chica del tambor” de John le Carré

Sin duda una gran novela policíaca que fue incluida en la lista de las cien mejores novelas de este género de todos los tiempos. Y sí, puede serlo. Yo no soy nadie para decir si una obra debe pertenecer o no a tan selecto grupo, pero lo que sí puedo decir es que está entre las mejores que he leído.

Novela de espías con todo tipo de ingredientes relacionados con esta temática: secuestro, atentado suicida, campos de refugiados, clandestinidad… Forman el cóctel perfecto para mantener al lector en vilo durante toda la lectura.

Foto de Amazon

La chica del tambor fue llevada al cine un año después de su publicación en 1983, película que no he tenido la ocasión de ver; sin embargo sí he visto la serie del mismo título recientemente.

Qué decepción, es la muestra de cómo llevar una obra maestra al fracaso en unos pocos capítulos.

En mi opinión es una serie de sobremesa de domingo para dormir la siesta. Con todos mis respetos para los actores, la protagonista me parece una “pseudoaprendizdematahari” que nada tiene que ver con el gran papel que se refleja en la novela de le Carré. En cuanto al protagonista masculino, más de lo mismo: un guapito musculoso y poco más. Qué pena, porque la novela vale mucho más que esto.

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“Kira” de David Llorente

Cómo no iba a comprar un libro titulado Kira, teniendo en cuenta que Kira es mi fiel compañera desde hace casi 13 años y que parte del nombre de este blog se lo debo a ella. Desde el momento en que supe de la existencia de este libro no dudé ni un instante que tenía que hacerme con un ejemplar. Lo leí muy rápido porque la curiosidad podía conmigo, aunque tengo que reconocer que he tardado más de lo previsto en publicar la entrada por motivos que no voy a explicar.

El caso es que por fin Kira, otra Kira, llegó a mi vida para sorprenderme gratamente, como la genuina negra peluda que se ve en la foto.

Párrafos que te dejan sin aliento por lo extensos que son, magistrales malabares con la sintaxis, enrevesadas oraciones que dan un orden a esta historia que me atrapó desde el principio y que es imposible de resumir. Para saber de qué trata Kira hay que leerla porque David Llorente la ha escrito con tal destreza que cualquier resumen es un insulto a la obra y a su trabajo.

Las descripciones de los ladridos de la perra Kira evocan el miedo, la intriga de lo desconocido que está por venir. La perra avisa de un peligro que acecha, pero que nadie sabe de qué se trata.

Los encuentros sexuales entre algunos de los personajes son narrados desde un punto de vista cómico e irónico que me ha llevado a la carcajada gracias a la magnífica utilización de metáforas:

“Lo que necesitaba era eyacular lo antes posible o de lo contrario reventaría por la entrepierna”.

“El ciprés que tenía crecido entre las piernas”.

También se tratan temas políticos en tono de burla, es una excelente crítica a una sociedad sumisa y en la que el poderoso es el que manda y tiene al pueblo sometido a su merced:

“Dos guardaespaldas siameses custodiaban la puerta del excelentísimo alcalde, que según dijeron estaba reunido consigo mismo para votar la propuesta de subirse el sueldo un trescientos por cien”.

David Llorente escribe de manera directa, sin tapujos y usando un discurso que cala, que no te deja indiferente, por eso quiero destacar algunas frases de la novela que sin duda despiertan el interés de cualquier lector, independientemente de que la obra guste o no.

“Y me pondré mi traje de prosa para convertirme en el homosexual con la cara llena de escupitajos, en la mujer con el orgullo hecho trizas a golpes de polla, en el desahuciado que se muerde los puños debajo de los cartones y en persona a la que otras personas dejan morir en cualquier sitio de frío y de hambre y que (como si se cachondearan de ella) le llaman refugiado. Eso haré porque eso es lo que tengo que hacer. La única copa que nos permitirá beber el agua de la vida es la que formen nuestras manos”.

“Contra los dolores sin motivo no hay remedio”.

“Este mundo de mierda que acostumbra a que las personas que quieres se vayan de tu lado porque se creen dueñas de sus propias vidas”.

De Kira, mi niña, he aprendido muchas cosas durante todos estos años y espero que me queden muchas más. De Kira de David Llorente he aprendido muchas palabras, algunas de ellas son:

Inveterado: antiguo, en el sentido de arraigado.

“Cogió temblando sus cartas secretas y sus planos inveterados y comprobó que ese fenómeno es el anuncio de una tragedia porque según las invisibles leyes no escritas que dirigen las oscuras profecías, el aullido de una perra significa que alguien va a morir en el plazo de pocas horas”.

Légamo: barro pegajoso que se forma con agua estancada.

“El amanecer nos sorprendió a todos por su cielo encapotado y vasto y preñado de agua apelmazada dispuesta para hacer naufragar al pueblo en un océano marrón de légamo lento y movedizo”.

Para terminar, solo quiero añadir que escribir una novela en la que el autor se refiere al protagonista como “el perdedor” es brutal. Sinceramente, ahora no me acuerdo de si en algún momento de la narración este personaje, el principal, tiene nombre, pero lo que recuerdo con total claridad es que el perdedor está descrito desde que se le presenta con este nombre.


Presentación de “Machistadas” de Rocío Vidal

La artista Rocío Vidal presentó Machistadas el sábado pasado en la librería Univers del comic.

Un ambiente relajado, unos vinos, amigos, conocidos y mi inseparable compañera, Kira, hicieron que el sábado 2 de marzo pasara una tarde buenísima en la presentación de este cómic feminista, chistoso, realista y… paro porque aún no lo he leído, con lo cual no puedo opinar.

Rocío Vidal es directa, divertida, simpática y, por lo poco que he leído y visto de esta novela gráfica, es una buena guionista e ilustradora. Tiene un humor negro que me encanta, por eso decidí ir a la presentación y comprar el cómic.

Tuve ocasión de charlar un rato con ella antes de que empezara la presentación de la novela gráfica y la conversación fue muy agradable. Esto mismo se alargó durante toda la presentación y el tiempo de firmas.

En cuanto a la charla en sí, se trataron varios temas con el feminismo como denominador común, como no podía ser de otra manera. Es cierto que se habló de las típicas cosas: feminazi, otra tía más que escribe sobre feminismo, una mujer en un mundo de hombres… Demasiados tópicos que desgraciadamente siempre salen a colación en estas situaciones, pero de los que a su vez hay que hablar precisamente para sacar a la luz que esto es así, que las mujeres escriben y dibujan tan bien como los hombres. Fuera etiquetas, que hay que ver lo que gusta una etiqueta en esta sociedad. Ah y también fuera tabús, que si queremos que las situaciones se normalicen hay tratarlas con normalidad.

Humor y alegría son una buena combinación para afrontar la vida y de eso Rocío parece que sabe, no sé si mucho o poco, pero sabe.

Prometo profundizar mucho más en estos temas cuando escriba la entrada dedicada a Machistadas.

Reto cinco líneas – Febrero 2019

Este mes el Reto cinco líneas viene con las palabras canciones, felicidad y trabajar. Y mi propuesta es la siguiente:

“TyK no cree en la felicidad, sin embargo encuentra un placer similar a ese estado cada mañana cuando va a trabajar y escucha en el coche algunas de sus canciones favoritas. ¡Esto hace que una mire la jornada con otros ojos y que la afronte con más ánimos!”.

Y nada mejor para ilustrar este post que una de mis canciones favoritas, ya utilizada en otra entrada en este mismo blog hace mucho tiempo.

Si quieres saber más sobre este reto, pincha aquí o pásate por el blog de Adella Brac.

Uno de maestros


Colm Cuffe es un maestro de primaria irlandés que, viendo el estrés que le provocaba su trabajo con los niños, encontró una manera de afrontarlo y evadirse: dibujar cómics de su día a día con los pequeños.

El resultado lo publica en Twitter, Facebook e Instagram, de donde son estas imágenes.

Cada cual se desahoga como puede, y esta es una buena forma.


“Catorce veces ocho mil” de Edurne Pasaban

img_1485Antes de empezar a leer este libro le dije a varias personas que me lo había comprado, y para mi sorpresa algunas de ellas me dijeron “¿Esa no es la que tuvo un enfrentamiento con el otro alpinista vasco?”, refiriéndose a Juanito Oiarzabal. Otras me comentaron “¿No es la escaladora que tuvo una polémica por algo del oxígeno?”. Sí, Edurne estuvo es esos líos, no sé muy bien cómo ni por qué porque no me interesa. ¿En serio la gente sabe quién es Edurne Pasaban por esos episodios y no por sus logros deportivos? Pues voy a ser muy sincera al escribir que, en mi opinión, las personas que me dijeron eso están contaminadas, son tóxicas. O quizá se trata de envidia, porque en este país hay mucha gente que se alegra de lo malo de los demás en vez de fijarse en lo bueno.

Admiro a Edurne Pasaban por sus logros deportivos, por abrir camino a otras mujeres que han ido detrás, puede que imitando sus pasos, al igual que ella cuando empezó. A mí, que me encanta la montaña, me gustaría haber tenido el arrojo en su momento para entrenar y lograr objetivos de este calibre: subir un ocho mil, solo uno. Con esto me hujbiera conformado, pero no solo llegué tarde, sino que también mi vida fue por otros derroteros. Quizás este es uno de los motivos por los cuales disfruto tanto la lectura de la literatura de montaña.

Como se puede deducir del título, en este lidro Pasaban narra en primera persona el desafío que se impuso a sí misma, empezando por cómo se aficionó a la montaña y otros aspectos personales, sí, cosas de su vida privada que afectan, para bien o para mal, a su afición de aquel momento más tarde convertida en modo de vida.

De este libro no solo me quedo con la narración de la experiencia, sino también con frases como “es señal de un buen <metabolismo mental> el saber digerir los fracasos para reciclarlos en enseñanzas sobre las que basar los futuros éxitos”. Gran pensamiento que se puede aplicar a cualquier aspecto de la vida.

Hay otra gran frase muy significativa que está en la contraportada y en algún momento de la narración: “Cada persona tendría que identificar cuál es ese ochomil que debe escalar”. Una reflexión que nos sirve para diversas situaciones del día a día.

También he aprendido la palabra “derrengada”, que significa agotada de cansancio físico. Por el contexto se puede sacar fácilmente el significado, sin embargo se trata de un término nuevo para mí: “Y así estuvimos bajando toda la travesía, yo como un burro tras una zanahoria, con la ilusión de beber un trago de aquella agua infame que no era más que nieve derretida, hasta que llegué al campo base y me caí derrengada en mi tienda, sin fuerzas para nada. Había subido al Everest y había regresado sana y salva”.

La lectura de este libro es sencilla, no es una gran obra literaria ni creo que sea esa la intención, es la narración de una historia de superación y sacrifico por conseguir un objetivo en un ambiente que, a día de hoy,sigue siendo eminentemente masculino, pero menos que hace unos años gracias, en parte a mujeres como Edurne Pasaban.

María de la O Lejárraga

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Foto de Wikipedia

Con motivo del Día de las escritoras quiero rendir homenaje a esta gran desconocida: María de la O Lejárraga.

Escritora solitaria, escondida entre cuatro paredes, lejos del reconocimiento que por su obra recibió su marido, Gregorio Martínez Sierra. Fue una de esas mujeres brillantes de la Edad de Plata española. Novelista, dramaturga, traductora, ensayista, feminista… y no aparece en las portadas de sus libros.

En 1899 publicó una obra con su nombre, Cuentos breves, pero fue tal el revuelo que se armó en su casa que se borró su nombre y al casarse ella decidió esconderse tras la figura de su marido, quien recibiría los elogios en los círculos literarios y culturales de la época. Aunque todo el mundo sabía que ella era la autora de los textos presentados por Gregorio Martínez Sierra, de hecho, él mismo pronunció discursos feministas escritos por Lejárraga relacionados con la obra Cartas a las mujeres de España, en la que la escritora aboga por la libertad e independendia femenina.

No obstante, llegó a ser diputada socialista en la Segunda República, experiencia que dio lugar a la obra escrita en el destierro Una mujer por los caminos de España.

Su marido se enamoró de otra, con la que tuvo una hija, sin embargo ella continuó colaborando en el negocio literario de ambos: ella escribía y él firmaba como autor. Craso error, ya que al fallecer su esposo en 1947, la hija de este con su amante exigió los derechos de autor de la obra de su padre, hecho que sirvió para que Lejárraga empezara a publicar con su nombre, aunque bajo el paraguas de su difunto marido, por eso eligió el seudónimo María Martínez Sierra.

Pero sus decepciones no acaban aquí, en 1951 con la ayuda de su traductora envió un cuento a Walt Disney titulado Merlín y Viviana, donde se cuenta la historia de un perro que se enamora de una gata, pero se lo devolvieron, sin embargo en 1955 la gran productora estrenó la película “La dama y el vagabundo”, ¿os suena la trama de la gata y el perro? Seún la autora, se trata de un plagio en el único cambio es el de la gata por una perra de buena familia, hecho que Lejárraga notificó a su traductora en una carta en la que también indicaba que no iba a protestar ya que, según los autores de la película, se trataba de un proyecto que comenzó antes de recibir su manuscrito.