Audiolibros

Hace unos años vino el libro digital, el e-book. Todos decían que iba a desbancar al libro tradicional, no espor dármelas de importante ni nada similar, pero yo siempre defendí que no, que el libro impreso nunca desaparecerá mientras sigamos existiendo amantes de la lectura. Es cierto que cada vez se lee menos, pero aún así somos muchos los que preferimos el olor de un libro, pasarlas páginas, escribir en los márgenes… Además, los libros en una estanterían llenan mucho más y dan una sensación de calor al hogar que no ofrecen otros adornos. Sí, para mí un libro no es un adorno, pero para mucha gente lo es.

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Yo misma tengo un Kindle, al que dediqué una entrada en mi otro blog que titulé “¡He venido a hablar de mi Kindle!“, homenajeando a Francisco Umbral en el conocido momento televisivo en 1993. Un Kindle que utilizo con mucha menos frecuencia que un libro en papel, a pesar de que me gusta leer en él, pero en su momento opté por utilizarlo para libros que son difíciles o imposibles de encontrar imprimidos, y para viajes largos en los que me llevo más de una lectura. En este sentido para mí es muy útil.

Pero ahora, bueno, desde hace unos años, tenemos el audiolibro, que no es más que una grabación del contenido de un libro leído en voz alta.

¿Qué opináis? Yo lo he intentado en tres ocasiones y no me llena. Dos de ellas fueron con obras que no conocía y tenía ganas de “leer”, como no me gustó no terminé ninguna de las dos; y otra con una que ya conocía, a ver si resultaba exitosa, pero tampoco. Para mí no es útil por varios motivos.

Como he comentado anteriormente, me gusta tener un libro entre las manos, la sensación al tacto y al olfato es muy agradable, pero aparte, cuando leo aprendo, y encuentro que no me sucede lo mismo escuchando. Quiero decir que ver la palabra escrita hace que la retenga mejor, y esto no es algo que yo me haya inventado ni que me pase a mí, sino que se trata de una cualidad del ser humano: nuestro cerebro retiene mejor una imagen que un sonido.

Sin embargo sí encuentro un audiolibro práctico para otro tipo de personas. Por ejemplo para aquellos que no saben leer, bien porque han llevado una vida sin posibilidades, bien porque aún no han aprendido por edad o cualquier otro motivo.

También a modo de cuento infantil, pero claro, en este caso es otro público y además se me antoja un poco raro saber que unos padres, abuelos, hermanos… no dedican tiempo a contar un cuento al pequeño de la casa. Pero bueno, ese es un terreno en el que no voy a entrar.

Para aquellas personas que quedan fuera de los dos casos ateriores, y también de los que amamos la lectura, es decir, los que dicen que no leen porque no tienen tiempo. Aunque en este caso también veo una pega, que ese tiempo que empleas en escuchar el audiolibro podrías usarlo para tener uno en la mano. Sí, ya sé, mientras escuchas uno puedes estar haciendo cosas como limpiar la casa, el coche, cocinar… Pero entonces, ¿le estás prestando toda la atención? Creo que no.

Desde hace un tiempo hay un anuncio en la tele de una app llamada Storytel.es, la cual no voy a probar debido a mis experiencias pasadas, que por cierto fueron con una aplicación que trae mi móvil. Pero sí quiero hablar de ella porque, buscando información he ido a parar a un post en su blog del cual quiero destacar tres cosas con las que no estoy de acuerdo.

Empezando por el título del post, “Los libros vuelven a la TV en España gracias a Storytel.es”, honestamente me resulta presuntoso y pedante apropiarse de este hecho, lo cual ya me indica en qué términos se va a desarrollar el contenido de la entrada.

En segundo lugar, dice “Como es lógico, pensamos que esta nueva forma de lectura es una fantástica manera de conseguir lectores y el medio televisivo una herramienta de comunicación muy potente para crear la masa crítica necesaria que propicie la dinamización de un sector en auge como es el del audiolibro. La combinación es perfecta, ¿no te parece, querido/a audiolector/a?” y, un par de párrafos más abajo insiste ccon “hemos apostado por el hasta ahora considerado como medio más eficaz para llegar a una gran audiencia para a dar a conocer una nueva forma de leer“.

Esto no es “una nueva forma de leer” porque no es una lectura, la persona que lee no es la que descarga el libro para escucharlo, en todo caso esto es una nueva forma de contar historias o cuentos, como he indicado con anterioridad. Y por el mismo motivo, utilizar el término “audiolector” no me parece correcto, que por cierto la RAE no lo registra.

Lo tercero que ha llamado mi atención negativamente es este párrafo que dice “Nos hemos informado y todo parece indicar que desde hace más de un lustro no se ve en las pantallas de TV una gran campaña publicitaria a nivel nacional y regional que tenga que ver con el mundo del libro y la lectura. Gracias a la plataforma de audiolibros Storytel.es, la lectura vuelve a la televisión”.

Hay o ha habido varios programas de TV dedicados a la literatura, pocos en comparación con otro tipo de espacios. Es cierto que no son una gran campaña publicitaria como dice el artículo del blog de esta app, pero dan publicidad a los libros y autores de los que habla. Seguro que os suenan programas como Página dos, ConvénZeme o Libros con uasabi, entre otros.

En TV también hay pequeños espacios dedicados a los libros, aunque solo sea porque algún autor ha ganado un premio.

Con esto quiero decir que, cuando los de la app señalan que hace más de un lustro que no se ve en la tele una campaña sobre libros o literatura, me parece excesivo y pretencioso porque, como hemos visto, sí ha habido cosas, algunas de las cuales siguen vigentes. Ojalá fueran muchas más, pero en formato de programas no de espacios publicitarios.

Por otra parte, la radio también dedica espacios a la literatura con Cultura con Ñ, Pompas de papel o Biblioteca básica, por nombrar algunos. Y se emiten en radios tan dispares como RNE, Radio Euskadi, Radio 5… Aparte, muchos programas de radio tienen un espacio dedicado a la cultura, donde la literatura tiene cabida, un ejemplo que me viene ahora a la cabeza es La rosa de los vientos, donde siempre hay un hueco para hablar de un libro, ya se trate de una novela, un poemario, una obra de teatro… y el tema no importa, allí invitan al autor y, si su asistencia no es posible, se habla de la obra y de quien la escribió.

Otro ejemplo de programas dedicados a la literatura lo encontramos en Internet, donde hay emisiones como Léeme, Leyendo hasta el amanecer o Todos los libros, un libro. Donde se habla de libros, autores, literatura, reseñas…

En definitiva, los audiolibros están bien y que haya aplicaciones como esa también, pero al igual que sucedió con los e-books, no creo que vayan a quitarle el puesto a un libro en papel y tampoco pienso que se trate de herramientas para fomentar la lectura.

Yo encontré el equilibrio entre el formato en papel y el digital, como indico en una entrada en este blog titulada “Tener libros“. ¿Lo encontraré con el “auricular”?

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Encuadernar y restaurar libros

book-1659717_960_720Encuadernar y restaurar libros es todo un arte y, me temo, que un oficio en extinción. Una pena porque hay verdaderas joyas literarias, manuales de ciencias y otros muchos libros que deberían permanecer entre nosotros, y no me refiero a su importe, que quizás hay gente que puede pensarlo, yo me centro en dos valores: el contenido y la historia.

El contenido del libro, aunque la sociedad haya avanzado mucho y pensemos que vamos varios pasos por delante de las generaciones anteriores, tenemos mucho que aprender no solo del futuro, sino también del pasado: las enseñanzas de los primeros maestros en historia, astronomía, matemáticas, literatura, cultura… Cada vez que saco este tema me acuerdo de El nombre de la rosa de Umberto Eco y el fuego de la biblioteca de la abadía, y también me vienen a la cabeza imágenes de la Biblioteca de Alejandría.

La historia, y con esto no me refiero a lo que se cuenta en el libro, eso ya está en el contenido. Mi atención va a lo que ha vivido esa obra, a quién perteneció, quién lo escribió, cómo llegó al lugar en el que está… Apasionante.

Por esto y mucho más vale la pena conservarlos.

“Neurogénesis” de Lluvia Beltrán

Hace casi tres años que compré esta novela, aunque estaba segura de que no la leería hasta un tiempo después, no sabía cuánto. Sin embargo, sí tuve la ocasión de hacerle una pequeña entrevista a la autora, que para eso somos amigas y tengo que sacarle partido ja ja. Así que si quieres conocer un poco más a Lluvia Beltrán, y además te apetece saber algunos detalles de Neurogénesis que no voy a comentar en esta entrada, lee la publicación titulada “La escritora más de cerca: Lluvia Beltrán” en este mismo blog.

Y por fin llegó el día.

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Foto de Estefanía Alfonso

Muchas son las entradas que he leído en diferentes blogs sobre esta novela a lo largo de estos algo más de tres años que hace que se publicó, y, honestamente, no recuerdo ninguna negativa. Tranquila, Lluvia, esta tampoco lo será.

Es la segunda novela en papel que leo de esta autora, la primera fue Fotografiar la lluvia, de la que también escribí una entrada. Fue un post original, que nada tiene que ver con la típica reseña de cualquier lectura, en este blog no se hace eso porque opino que los que quieran saber de qué va un libro que lo lean, yo no voy a resumirlo, simplemente daré mi opinión y destacaré lo que me haya llamado más la atención.

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Foto de Estefanía Alfonso

Recuerdo que de la primera novela que leí dije que “El estilo es sencillo y quizás no está aún muy marcado dado que estamos hablando de una escritora novel”, ¿sigue siendo una escritora novel? No lo sé, pero sí he notado un cambio, qué digo, un gran cambio. En esta ocasión veo una narración más madura, y me he fijado bien ya que, a petición de la propia autora, he leído la novela lápiz en mano ya que me dijo que tiene en mente reeditarla y que acepta las sugerencias, así que me puse manos a la obra. ¡Nunca mejor dicho!

Las cosas que he encontrado en esta lectura tan concienzuda las dejo para Lluvia y para mí, lo siento, pero eso queda en la parte privada. En cuanto a lo demás, como he indicado en el párrafo anterior, Lluvia ha madurado, ha crecido como escritora y eso me encanta porque la veía capaz de superar su primera obra y aquellas historias cortas que he tenido ocasión de leer, y sí, lo ha conseguido. ¡Enhorabuena! Noto ese crecimiento a la hora de construir los personajes: el vínculo entre unos otros, la presentación al lector, sus apariciones y desapariciones en la trama, los diálogos y las descripciones.

Por otro lado, esa madurez también queda latente en la estructura de la obra, me refiero a su distibución en capítulos y cómo estos se dividen a su vez. Están bien marcadas las diferencias, los cambios de escenario, de época, de trama, incluso de personaje. Esto hace que seguir la narración sea fácil para el lector y no haya necesidad de saber de qué se estaba hablando cuando se retoma una de las historias.

Hay dos frases que han llamado especialmente mi atención: “No voy a seguir luchando por un pueblo que trata de robarme mientras estoy debilitada” (al final del capítulo 16) y “Una nueva lucha acaba de empezar”, con la que la escritora cierra la novela. En mi opinión ambas frases están cargadas de significado y definen a la perfección esa lucha política, económica, social, sanitaria, cultural que refleja la novela a través de su protagonista, la chica de los ojos verdes cuyo nombre no voy a desvelar.

Las palabras en ambas frases encierran un pensamiento relacionado con la ideología del personaje principal que se puede trasladar a cualquiera que haya vivido una situación de injusticia, no tiene por qué ser exactamente la misma que se narra en la novela.

Para terminar, el relato en sí me ha gustado, me refiero a la historia que se cuenta a través de los distintos personajes y la relación existente entre ellos. Se refleja una realidad que parece lejana, pero que no lo está tanto, es verdad que en la novela podemos verla un poco exagerada, pero ¿quién dice que eso no esté sucediendo en alguna parte?

 

Ureña: primera Villa del libro en España

r-escritoEn Castilla y León, a unos 55 km. de Valladolid, encontramos el municipio de Ureña, reconocido como la primera Villa del libro en España. Y es que con menos de 200 habitantes, este pequeño pueblo cuenta con 11 librerías, de hecho tiene menos bares. Es increíble en un país como España, en el que se dice que leemos poco y donde “el comercio y el bebercio” forman parte de nuestra seña de identidad. Pues sí, esta localidad cuuenta con 11 librerías entre cuyos muros encontramos todo tipo de lecturas.

1/ Alcaraván: arquitectura, arte, artesanía, etnografía, costumbres, gastronomía, geografía e historia, literatura, música, naturaleza y viajes.

2/ Alcuino Caligrafía & Arte: caligrafía e iluminación. Encargos de manuscritos. Ex libris, tarjetas e invitaciones. Material de caligrafía. Regalos. Literatura especializada. Libros de historia, arte y poesía. Cursos de caligrafía.

3/ Efímeros pluscuam(im)perfectos: fanzines. Colección Martínez-Leis.

4/ El Grifilm: cine (adaptaciones, guiones, biografías, técnica, teoría, ensayo, revista antigua). Libros en español, inglés y catalán. Literatura, teatro, poesía, arte, historia, música. Proyección de películas antiguas y muestras de literatura digital.

5/ El rincón del ábrego: libro de artista. Libro objeto. Poesía visual. Obra gráfica. Ediciones propias.

6/ Enoteca: vinos de las bodegas colaboradoras de las D. O. de Valladolid. Literatura especializada.

7/ La bodega literaria: 10.000 libros de los cuales 4.000 están fichados y catalogados. Libro antiguo (hasta 1905) y usado. Literatura hispanoamericana contemporánea. Generación del 27. Primeras ediciones. Farmacia, medicina y ciencias de los siglos XVIII y XIX.

8/ La boutique del cuento: Desplegables y Pop Arts. Facsímiles.

9/ Páramo: Libros antiguos, curiosos y descatalogados. Coleccionismo.

10/ Primera página: periodismo, fotografía y espíritu viajero.

11/ TF Media: artes gráficas, labores editoriales, diseño e impresión digital.

Sin duda es una parada obligatoria para los amantes de la lectura que anden por Valladolid.

Gracias a José por facilitarme un enlace a un blog que finalmente me llevó a la página oficial de Ureña, fuente de esta entrada.

 

David Bowie Book Club

David BowieDavid Bowie confesó en varias ocasiones ser un lector voraz, de hecho en 2013 dio a conocer su Top 100, el cual detallo a continuación si orden alguno:

001 – Interviews With Francis Bacon de David Sylvester

002 – Billy Liar de Keith Waterhouse

003 – Room At The Top de John Braine

004 – On Having No Head de Douglass Harding

005 – Kafka Was The Rage de Anatole Broyard

006 – A Clockwork Orange de Anthony Burgess

007 – City Of Night de John Rechy

008 – The Brief Wondrous Life Of Oscar Wao de Junot Diaz

009 – Madame Bovary de Gustave Flaubert

010 – Iliad de Homero

011 – As I Lay Dying de William Faulkner

012 – Tadanori Yokoo de Tadanori Yokoo

013 – Berlin Alexanderplatz de Alfred Döblin

014 – Inside The Whale And Other Essays de George Orwell

015 – Mr. Norris Changes Trains de Christopher Isherwood

016 – Halls Dictionary Of Subjects And Symbols In Art de James A. Hall

017 – David Bomberg de Richard Cork

018 – Blast de Wyndham Lewis

019 – Passing de Nella Larson

020 – Beyond The Brillo Box de Arthur C. Danto

021 – The Origin Of Consciousness In The Breakdown Of The Bicameral Mind de Julian Jaynes

022 – In Bluebeard’s Castle de George Steiner

023 – Hawksmoor de Peter Ackroyd

024 – The Divided Self de R. D. Laing

025 – The Stranger de Albert Camus

026 – Infants Of The Spring de Wallace Thurman

027 – The Quest For Christa T de Christa Wolf

028 – The Songlines de Bruce Chatwin

029 – Nights At The Circus de Angela Carter

030 – The Master And Margarita de Mikhail Bulgakov

031 – The Prime Of Miss Jean Brodie de Muriel Spark

032 – Lolita de Vladimir Nabokov

033 – Herzog de Saul Bellow

034 – Puckoon de Spike Milligan

035 – Black Boy de Richard Wright

036 – The Great Gatsby de F. Scott Fitzgerald

037 – The Sailor Who Fell From Grace With The Sea de Yukio Mishima

038 – Darkness At Noon de Arthur Koestler

039 – The Waste Land de T.S. Elliot

040 – McTeague de Frank Norris

041 – Money de Martin Amis

042 – The Outsider de Colin Wilson

043 – Strange People de Frank Edwards

044 – English Journey de J.B. Priestley

045 – A Confederacy Of Dunces de John Kennedy Toole

046 – The Day Of The Locust de Nathanael West

047 – 1984 de George Orwell

048 – The Life And Times Of Little Richard de Charles White

049 – Awopbopaloobop Alopbamboom: The Golden Age of Rock de Nik Cohn

050 – Mystery Train de Greil Marcus

051 – Beano (cómic, ’50s)

052 – Raw (cómic, ’80s)

053 – White Noise de Don DeLillo

054 – Sweet Soul Music: Rhythm And Blues And The Southern Dream Of Freedom de Peter Guralnick

055 – Silence: Lectures And Writing de John Cage

056 – Writers At Work: The Paris Review Interviews editado por Malcolm Cowley

057 – The Sound Of The City: The Rise Of Rock And Roll de Charlie Gillete

058 – Octobriana And The Russian Underground de Peter Sadecky

059 – The Street de Ann Petry

060 – Wonder Boys de Michael Chabon

061 – Last Exit To Brooklyn de Hubert Selby Jr.

062 – A People’s History Of The United States de Howard Zinn

063 – The Age Of American Unreason de Susan Jacoby

064 – Metropolitan Life de Fran Lebowitz

065 – The Coast Of Utopia de Tom Stoppard

066 – The Bridge de Hart Crane

067 – All The Emperor’s Horses de David Kidd

068 – Fingersmith de Sarah Waters

069 – Earthly Powers de Anthony Burgess

070 – The 42nd Parallel de John Dos Passos

071 – Tales Of Beatnik Glory de Ed Saunders

072 – The Bird Artist de Howard Norman

073 – Nowhere To Run The Story Of Soul Music de Gerri Hirshey

074 – Before The Deluge de Otto Friedrich

075 – Sexual Personae: Art And Decadence From Nefertiti To Emily Dickinson de Camille Paglia

076 – The American Way Of Death de Jessica Mitford

077 – In Cold Blood de Truman Capote

078 – Lady Chatterly’s Lover de D.H. Lawrence

079 – Teenage de Jon Savage

080 – Vile Bodies de Evelyn Waugh

081 – The Hidden Persuaders de Vance Packard

082 – The Fire Next Time de James Baldwin

083 – Viz (cómic, ’80s)

084 – Private Eye (revista satírica, ’60s – ’80s)

085 – Selected Poems de Frank O’Hara

086 – The Trial Of Henry Kissinger de Christopher Hitchens

087 – Flaubert’s Parrot de Julian Barnes

088 – Maldodor de Comte de Lautréamont

089 – On The Road de Jack Kerouac

090 – Mr. Wilson’s Cabinet of Wonders de Lawrence Weschler

091 – Zanoni de Edward Bulwer-Lytton

092 – Transcendental Magic, Its Doctrine and Ritual de Eliphas Lévi

093 – The Gnostic Gospels de Elaine Pagels

094 – The Leopard de Giusseppe Di Lampedusa

095 – Inferno de Dante Alighieri

096 – A Grave For A Dolphin de Alberto Denti di Pirajno

097 – The Insult de Rupert Thomson

098 – In Between The Sheets de Ian McEwan

099 – A People’s Tragedy de Orlando Figes

100 – Journey Into The Whirlwind de Eugenia Ginzburg

*Nota: siento que los títulos estén en inglés, pero la fuente es la página oficial del artista y no me apetecía traducir todos.

Qué me gusta y qué no de esta lista, con todos los respetos hacia el autor y sus preferencias. Me gusta la variedad de autores, géneros y épocas. No me gusta que no haya autores españoles o de habla hispana, ya que en nuestra literatura tenemos la suerte de contar con grandes obras de la literatura universal como El Quijote o Cien años de soledad.

Como una especie de homenaje, Duncan Jones, su hijo mayor, ha decidido poner en marcha un club de lectura al que ha llamado “David Bowie Book Club”. Hizo la propuesta a través de Twitter y la primera lectura es Hawksmoor de Peter Aykroyd, así que aquellos que quieran formar parte de este club tienen hasta el 1 de febrero para leerla.

Del listado he leído unas 35 o 40 obras, aunque eso no creo que me libre de su lectura si participara en el club, cosa que no voy a hacer. Y tú, ¿te animas? Si es así, puedes usar el tag #bowiebookclub.

Otras princesas y otros héroes

Afortunadamente, no todas las niñas hemos querido ser princesas como las de aquellos cuentos de la infancia, en mi caso, una infancia entre los años 70 y 80. Y todos los chicos tampoco quieren ser los héroes de sus cuentos. Sí, de sus cuentos, porque no vaya a ser que las chicas queramos ser como los chicos y viceversa.

Sin embargo parece que la sociedad avanza en este sentido, poco a mi entender, pero al menos ya se ven algunos padres que quieren educar a sus hijos en la pluralidad y salirse de lo establecido, y la literatura es una buena manera para ello ya que, además de inculcar valores a los niños, se fomenta su interés por la lectura, se les enseña a respetar a todos los demás, y muchas cosas más.

Las editoriales argentinas Chirimbote y Sudestada, se han unido para crear las colecciones de libros “Otras princesas” y “Antihéroes”, con las que se ofrece a los más jóvenes otro espejo donde mirarse, un espejo más real.

“Olvidé decirte quiero” de Mónica Carrillo

img_2144Para la segunda letra C del reto Autores de la A a la Z 2016 he leído Olvidé decirte quiero de Mónica Carrillo, otro libro que ha caído en mis manos por pura casualidad.

Se trata de una novela de corte romántico que la verdad he encontrado aburrida, vale que el género no me gusta, pero soy capaz de leer algún libro, sin embargo este me ha parecido tedioso. La historia es muy típica, no voy a contarla porque hay resúmenes para aburrir, nunca mejor dicho.

En cuanto a los personajes, solo hay dos principales, los cuales me han parecido llanos, muy básicos y estáticos, no crecen ni evolucionan a lo largo de la trama, se pueden cambiar por otros y la historia sería la misma. El personaje de Malena no interactúa con otros en favor de una narración sustentada con buenos diálogos, solo hay reflexiones que pretenden ser profundas pero que están vacías en mi opinión.

En cuanto al otro personaje, se trata de Mía, la perra fallecida de Malena, quiero comentar dos puntos: en primer lugar no me gusta que se refiera a ella como de su propiedad porque nadie es dueño de un animal, y aquí podría entrar en una explicación más larga, sin embargo prefiero evitar el debate, solo añadiré que el nombre ya indica posesión. ¡Qué horror!

En segundo lugar, me parece de muy mal gusto humanizar a un animal. ¿Quién es el ser humano para cambiar o pretender cambiar la identidad de otro ser vivo? Nadie. Pues aquí la pobre Mía anda frustrada porque no ha podido conseguir al perro de sus sueños. Pero qué gilipollez es esta. Lo comprendería si se tratara de una novela de humor, pero no es el caso.

Para terminar, no me gustan nada las frases a modo de sentencias con las que la autora pretende dar algún tipo de ¿lección? ¿moraleja?… No tengo claro para qué sirven, la verdad. Bueno, como el resto de la novela.