Wilde

Cuando estudiaba en la Universidad, una de las asignaturas del penúltimo año fue un curso monográfico dedicado a Oscar Wilde. Me encantó esa asignatura por muchos aspectos, pero especialmente porque me dio la oportunidad de descubrir mucho sobre la vida y obra de este genio que marcó su época por su manera de pensar, de actuar, de escribir, de tratar con los demás…

Tenía esto un poco en el olvido, no quiero decir que se me haya olvidado, me refiero a que hacía mucho tiempo que no hablaba de Wilde o de alguna de sus obras, y recientemente cayó en mis manos la película Wilde. Salvando las distancias obvias, esta película de 1997 trajo a mi memoria muchos recuerdos, no solo de aquel curso, sino también de mi época universitaria, y, sobre todo, de Wilde y su genialidad. Cómo me fascinó su escritura en El retrato de Dorian Grey y en La importancia de llamarse Ernesto, qué grandes obras, cuánto tenemos que aprender de ellas tantos años después (Wilde murió en 1900).

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También he tenido la suerte de haber visto una representación de La importancia de llamarse Ernesto, dicen que su obra maestra. Honestamente, no sabría elegir entre esta y El retrato de Dorian Grey. Ya que la importancia del esteticismo, su visión del sexo y la sexología, la sociedad y el comportamiento que defendía están reflejadas de manera magistral en ambas.

Esta no es la primera vez que escribo sobre Wilde, hace varios años participé en el #reto30libros en un año y una de las lecturas que elegí fue El príncipe feliz, puedes ver un poco más aquí.

Si tenéis la ocasión de ver la película, de leer sobre su vida y de acercaros a sus obras, hacedlo, estoy segura de que no os dejará indiferentes.

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Personajes literarios que dan nombre a patologías

No hace mucho tenía una conversación un amigo, y me dijo “tengo el síndrome de Peter Pan”, a lo cual yo respondí: “¿sabes que hay más síndromes con nombres de personajes literarios?” y le enumeré algunos. A raíz de ahí se me ocurrió escribir esta entrada.

Muchos psicólogos han utilizado los nombres de personajes literarios para las enfermedades detectadas en pacientes cuyos síntomas son similares a los que se describen en la ficción.

En esta entrada voy a nombrar diez, los que para mí son más comunes, quizás haya más que desconozco, por lo que agradecería que los incluyérais en los comentarios.

Quizás el más conocido sea el que nombró mi amigo, el síndrome de Peter Pan, que es el que sufren aquellas personas inmaduras a pesar de su edad, ésas que no asumen las responsabilidades que todos vamos adquieriendo con los años.

Peter Pan y Wendy de James Matthew Barrie.

En segundo lugar, tenemos el síndrome de Dorian Grey, es lo que tienen las personas con miedo a envejecer, las que no soportan ver la transformación de sus cuerpos con el paso de los años. También se conoce como dismorfofobia.

Foto de Estefanía Alfonso

Foto de Estefanía Alfonso

El retrato de Dorian Grey de Oscar Wilde.

Otra patología es el síndrome de Alicia, que consiste en alteraciones en la forma, tamaño y situación espacial de los objetos, distorsión de la imagen corporal y del tiempo.

Alicia en el País de las Maravillas de Lewis Carrol.

También tenemos el síndrome de Madame Bovary, cuyos pacientes sufren insatisfacción crónica en el plano afectivo y social. Otra manera de llamarlo es bovarismo.

Madame Bovary de Gustave Flauvert.

Rapunzel es otro de los personajes que da nombre a una de estas patologías, éste es bastante peculiar dado que es la formación de una cola de pelo que va desde el estómago hacia intestino. Se da en mujeres jóvenes y niñas con un trastorno de la personalidad, y suele causar un problema adicional llamado tricofagia, que consiste en la ingesta compulsiva de cabello.

“Rapunzel” es uno de los cuentos de los hermanos Grimm.

Foto de Estefanía Alfonso

Foto de Estefanía Alfonso

Síndrome de Otelo es otra de estas enfermedades psicológicas, en este caso se trata de los celos enfermizos, es una preocupación excesiva por la infidelidad de la pareja. También se conoce como delirio celotípico y/o celos patológicos.

Otelo de William Shakespeare.

Síndrome de la Bella durmiente, también llamado de Kleine-Levin, es otras de las patologías extrañas que sufre el ser humano, y consiste en pasar hasta años sin despertar.

“La bella durmiente del bosque” es un cuento de tradición oral con muchas versiones, las más famosas son una de Charles Perrault y otra de los hermanos Grimm.

Continúo con el síndrome de Pollyanna, que consiste en una idealización desmesurada de las situaciones, el exceso de amabilidad, y la tendencia a ver sólo el lado bueno de las cosas.

Pollyanna de Eleanor H. Porter.

Otro síndrome muy conocido es el de Huckleberry Finn, que se caracteriza por una clara tendencia a eludir las responsabilidades, y a cambiar con frecuencia de trabajo. Al parecer es un mecanismo de defensa ligado al rechazo parental, a una baja autoestima, y a síntomas de depresión en un sujeto inteligente.

Las aventuras de Huckleberry Finn de Mark Twain.

En último lugar he puesto el síndrome de Stendhal, es el trastorno de la persona cuando ve obras de arte especialmente hermosas o cuando observa un gran número de ellas expuestas en el mismo lugar. También es conocido como síndrome de Florencia y/o estrés del viajero.

Nápoles y Florencia: Un viaje de Milán a Reggio de Stendhal (pseudónimo de Henri-Marie Beyle).

Reto #30librosenunaño 28/30

Foto de Dorian Gray BD

Foto de Dorian Gray BD

“Al otro día ella se posó en el hombro del Príncipe para contarle las cosas que había visto en los extraños países que visitaba durante sus migraciones.

Le describió los ibis rojos, que se posan en largas filas a orillas del Nilo y pescan peces dorados con sus picos; le habló de la esfinge, que es tan vieja como el mundo, y vive en el desierto, y lo sabe todo; le contó de los mercaderes que caminan lentamente al lado de sus camellos y llevan en sus manos rosarios de ámbar; le contó del Rey de las Montañas de la Luna, que es negro como el ébano y adora un gran cristal; le refirió acerca de la gran serpiente verde que duerme en una palmera y veinte sacerdotes la alimentan con pasteles de miel; y le contó también de los pigmeos que navegan sobre un gran lago en anchas hojas lisas y que siempre están en guerra con las mariposas”.

“¿Por qué no puedes ser como el Príncipe Feliz? -decía una madre razonable a su pequeño que lloraba por alcanzar la luna- Al Príncipe Feliz nunca se le ocurre llorar por nada”.

Fragmentos extraídos de El Príncipe feliz de Oscar Wilde, tenía pendiente desde hace mucho tiempo leer este libro y por fin me he decidido a hacerlo para el nº 28 de mi reto.

Es un cuento de hadas que el autor escribió dos años después del nacimiento de su último hijo, Vyvyan. Se trata de una obra educativa moralista, mediante la cual se intenta transmitir un mensaje de valores y principios éticos en niños y adultos.

Publicado por primera vez en 1888 en El Príncipe feliz y otros cuentos junto con cuatro historias más.