Tintín en Huelva

Todos conocemos Las aventuras de Tintín, del artista belga Georges Remi Hergé. Se trata de una de las series de historietas más famosas del s. XX que narra los viajes del intrépido reportero Tintín con su fiel amigo, el perro Milú.

La serie está formada por un total de 24 álbumes, el primero de los cuales se publicó en 1930 y el último quedó sin terminar, aunque se han publicado los bocetos del autor tras su fallecimiento, por lo tanto la última entrega en vida de Hergé fue en 1976.

En sus divertidas e inquietantes aventuras, Tintín recorrió muchos países, entre ellos España. Recuerdo haber leído muchos de estos cómics cuando era niña, sin embargo mi sorpresa ha venido hace unos años cuando he descubierto que una de sus visitas ha sido a Huelva, mi ciudad natal. Me hace ilusión saber que una parte de Huelva capital y provincia ha sido escenario de los cómics de Tintín que tanto han marcado la infancia de mucha gente.

En estas imágenes, que he tomado de Huelva Buenas Noticias, se ven diferentes postales de la ciudad y la provincia en el siguiente orden: Barrio obrero, Muelle del Tinto, Sierra de Aracena y Picos de Aroche, Panorámica de Huelva, Isla Cristina, Gruta de las Maravillas, Cuenca minera, Monasterio de La Rábida, Punta Umbría y El Rocío.

 

 

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“La maleta verde (Aventuras por el mundo)”

Imagen de beturia.es

Imagen de beturia.es

Alicia de la Cruz y Fátima Javier son una madre y una profesora de Huelva que han editado La maleta verde (Aventuras por el mundo), un libro mediante el cual se da la vuelta al mundo en forma de cuento por lugares tan variados como China, Londres, Nueva Zelanda, el Polo Norte o el Desierto del Sáhara. Es una historia de aventuras ficticia basada en niños reales, 28 niños del CEIP San Roque de Villablanca (Huelva).

Lo ha publicado la editorial Niebla, también de Huelva, y la idea viene de un día que una alumna llegó a la clase de Fátima Javier con un cuento titulado “Londres”, le preguntaron que dónde lo había conseguido y ella respondió que lo había escrito su madre. Como la historia había gustado mucho en clase y también a la profesora, esta decidió contactar con la mamá de la niña porque se le ocurrió imprimir copias para el resto de la clase. Cuando ambas hablaron sobre el tema, se les ocurrió la idea de que podían hacer algo más grande, así que extendieron la trama a más sitios que los niños habían estudiado en sus clases. Y de ahí nació La maleta verde (Aventuras por el mundo), un libro que ha conseguido unir a profesores, alumnos, padres, una editorial y gran parte de la comunidad docente.

Reto cinco líneas – Agosto 2016

logo5LredAl leer las palabras del reto de este mes he tenido tan claro cuál sería el texto que me he sorprendido bastante.

¿De qué va este desafío? Ufff con el tiempo que llevo haciéndolo seguro que algún post has leído, así que no voy a soltar el rollo de nuevo, en este enlace podrás ver de qué se trata, y en el blog de la impulsora, Adella Brac, también.

Y ya no me enrollo más, las palabras de este mes son ecos, canciones y muriendo, así que voy con mi relato.

Punta del Sebo

“Pensaba que al venirme a vivir a Mallorca se irían muriendo los ecos de las canciones, pero no es así, la tierra tira, y tira mucho, me gustaría estar de nuevo por esas arenas pasando calor, con mi traje de gitana y mi flor en el pelo, cantando hasta quedarme sin voz, pero con la alegría de saber que estoy en Huelva”.

Huelga decir que se lo dedico a mi tierra, Huelva, a mi familia, y a todos mis amigos. Y mira qué casualidad que justo ahora son las Fiestas Colombinas.

Reto cinco líneas – Enero 2016

logo5LredComienzo el año con el reto cinco líneas propuesto por Adella Brac, mi cita obligada mensual desde octubre de 2014. Y de nuevo quiero darle un giro a mis aportaciones, para ello utilizaré elementos que me resulten curiosos, ya sean frases, imágenes, noticias, libros… cualquier cosa que llame especialmente mi atención y que pueda relacionar con las palabras correspondientes; además intentaré darle forma de verso.

Recordando las normas básicas, os diré que hay que escribir un relato de no más de cinco líneas utilizando las tres palabras que ella propone en su blog. Más info aquí.

En esta ocasión los vocablos son tono, sacudida y nuevo; con ellos he decidido escribir lo siguiente:

“Ese nuevo tono de tu cabello me produce una sacudida dentro,

quizá sea el brillo, puede que el colorido al trasluz,

no sé, pero cada vez que lo recuerdo mi mente echa a volar.

Ese negro: unas veces azulado, otras azabache es sin duda todo un regalo para mis sentidos”.

Me he inspirado en la imagen de más abajo, se trata de un mensaje que alguien ha dejado en la carretera de la Avenida Alameda Sundheim en mi ciudad natal: Huelva.

Foto de Estefanía Alfonso

Foto de Estefanía Alfonso

 

 

El bosque de las letras

“El bosque de las letras” es una inciativa del Ayuntamiento de Santa Ana la Real junto con el Patronato de turismo de Huelva.

Se trata de una ruta turístico-cultural por el entorno de esta localidad. Un recorrido de aproximadamente 5 km. con salida y llegada al pueblo, en el que se camina por senderos cercanos al municipio, donde se puede disfrutar del paisaje que ofrecen las riveras, los huertos y el bosque. A lo largo del recorrido hay diferentes paradas donde se pueden encontrar libros de temática y estilo variados. Además, en cada punto, hay enlaces de internet que a través de un código QR nos permiten saber más del autor de cada texto y de su obra.

Esta combinación de senderismo y literatura ofrece una ruta apta para todos los públicos porque no hay un gran desnivel en el terreno, se realiza en poco más de una hora, sin contar el tiempo dedicado a la lectura, y está habilitada con zonas de descanso y fuentes.

Existe un folleto con una descripción del recorrido y un mapa para poder localizar los distintos puntos de lectura.

Sin duda tengo una cuenta pendiente cuando vaya a mi tierra natal, porque este proyecto une dos de mis grandes pasiones: la literatura y el senderismo.

Para terminar este post sólo quiero añadir que El bosque de las letras es un libro de Juan Goytisolo, en el que analiza la obra de diferentes autores, y defiende los valores individuales, las minorías, y lo mestizo frente a la “normalización” impuesta por la sociedad en la que nos encontramos.

Literatura y fútbol

En esta semana en la que ha comenzado la liga de fútbol española, quiero hacer un acercamiento entre estas dos actividades que tanto me gustan.

Literatura y fútbol parecen muy distantes a priori, aunque no sé el motivo por el que alguna gente tiene esa opinión. Para mí son cosas interesantes, disfruto de las dos aficiones siempre que puedo, del fútbol cada vez menos, lamentablemente, debido al entorno contaminado en el que se mueve este deporte, como ya dejé claro en el post “Cuando el fútbol era un deporte” en mi otro blog.

Foto de Estefanía Alfonso

Foto de Estefanía Alfonso

Hay muchos escritores que han tenido una estrecha relación con este deporte, algunos han sido futbolistas, como por ejemplo Albert Camus, Sir Arthur Conan Doyle y Miguel Hernández.

Pero son más los que tienen o tuvieron esta práctica como afición, es el caso de Jean Paul Sartre, Ian McEwan, Juan Villoro, Rafael Alberti, Miguel Delibes, Manuel Vázquez Montalbán, Javier Marías, Ernesto Sabato, Umberto Eco y otros muchos.

Algunos autores han dedicado parte de su obra a dicho deporte, quizás uno de los más conocidos en este ámbito es José Cantero Verni, escritor argentino con varias obras publicadas con esta temática: Cuentos de fútbol en poesía narrativa (son trece en total), Los versos del fútbol y Pasión futbolera.

A continuación os muestro su poema “Celeste y blanco”:

<<De celeste tengo el canto,
y de blanco la alegría,
con un grito en la garganta
de Argentina, de Argentina.

Por mi alma tus colores
corretean Patria mía,
el aliento es uno solo
no hay hinchadas divididas.

Todo el júbilo se abraza
desbordando sin medida,
la tribuna sin descanso
se mantiene siempre unida.

Las banderas contra el viento
con su ímpetu desfilan,
desnudando todo un sueño
que palpita y que suspira.

Es el gol el entusiasmo
la pasión que nos cautiva,
alentando a nuestro equipo
desde todas las esquinas.

Donde va el Seleccionado
lleva el canto de algún hincha,
que no rinde la esperanza
en el triunfo o la agonía.

El tablón es uno solo
no hay hinchadas divididas,
alentando con el alma,
con el grito de Argentina.>>

Otro ejemplo lo tenemos en William Ramírez, desde El Salvador, con su poema “¡GOOOOL!”:

<<La emoción de anotar un gol es algo inigualable.

Se compara con la sensación de darle un beso a la chica de tus aprecios.

Anotar un gol es más que eso, si en el camino hiciste un par de gambetas para quitarte del frente a unos cuantos defensas.

Anotar un gol es gritarlo a los cuatro vientos y que todos sepan que te sientes contento.

Anotar un gol es una gran alegría.

Anotar un golazo es más que alegría, es saber que sos una maravilla.

Anotar un gol también puede ser tu peor “pesadía” si te equivocas de portería.

Anotar un gol puede ser tu mejor día si lo anotas con gran maestría.

El gol es lo mejor de este deporte que Dios nos creó.

Cualquiera puede anotar un gol pero de todos el tuyo es el mejor.

No importa si es Messi, Ronaldinho, Kaká, o quizás Robinho todos buscamos lo mismo, gritarle al mundo: ¡esto es lo que mejor hago: ¡JUGAR AL FÚTBOL!

El gol de tu vida llega cuando conoces a esa persona hermosa que te inspira grandes cosas con la pelota.>>

Para finalizar, voy a dejar un pequeño listado de 6 libros sobre fútbol:

Eduardo Galiano escribió El fútbol a Sol y sombra, una especie de homenaje a Lev Yashin, considerado por muchos el mejor portero de la historia.

Nicky Hornby con su Fever Pitch, que en EE.UU. han llevado al terreno del béisbol.

Juan Villoro con su obra Dios es redondo narra sus vivencias como enviado especial a los Mundiales de Italia 90 y Francia 98; así como la traición de Luis Figo al F. C. Barcelona cuando se marchó.

How Soccer Explains the World de Franklin Foer, escritor estadounidense que utiliza el fútbol como metáfora de la globalización, también expone su teoría sobre por qué éste no es el deporte rey en EE.UU.

Roberto Fontanarrosa y su Puro fútbol nos hablan de este deporte en clave de humor.

Among the Thugs de Bill Buford, escritor estadounidense afincado en Inglaterra, quien un día, tras ver un pasar un tren lleno de hooligans, se preguntó el motivo por el cual personas con familia y trabajo pierden la cabeza por un deporte hasta el punto de volverse ultraviolentos. Para encontrar la respuesta decide frecuentar las tribunas de los estadios que albergan estos grupos.

 

Cien años de Platero

Foto de Estefanía Alfonso

Foto de Estefanía Alfonso

Platero y yo fue escrito por Juan Ramón Jiménez, escritor onubense nacido en la población de Moguer.

Se trata de una narración poética de la vida y muerte del burro. La primera edición de la novela fue en 1914, por lo que este año se celebra su centenario, y de ahí que haya querido rendir un pequeño homenaje en este blog; además he de decir que yo también soy de Huelva y la tierra tira, por lo que, independientemente del aniversario, me sentía obligada a escribir algo sobre mi admirado Juan Ramón, como solemos referirnos a él la gente de allí.

La edición completa se publicó en 1917, la componen 138 capítulos que Juan Ramón Jiménez quería ampliar hasta 190 e incluso escribir una segunda parte cuyo título sería Otra vida de Platero, pero ninguno de los proyectos se llevaron a cabo, simplemente se escribieron tres capítulos más hacia 1920.

Uno de los párrafos más conocidos es el comienzo de la obra:

“Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Sólo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y se va al prado y acaricia tibiamente, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: ¿Platero?, y viene a mí con un trotecillo alegre, que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal.”

Sin embargo quiero compartir dos de los fragmentos que más me gustan:

De éste me encanta la escena que describe con la niña, y me llama la atención porque a pesar de que el texto no va dirigido a niños, claramente Juan Ramón escribía para adultos, es quizás una de las lecturas obligatorias en los colegios, al menos lo fue en la época en la que estudié yo, de hecho el propio autor en el prólogo hace la siguiente aclaración: «Yo nunca he escrito ni escribiré nada para niños, porque creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren».

“En el arroyo grande que la lluvia había dilatado hasta la viña, nos encontramos, atascada, una vieja carretilla, perdida toda bajo su carga de hierba y de naranjas. Una niña, rota y sucia, lloraba sobre una rueda, queriendo ayudar con el empuje de su pechillo en flor al borricuelo, más pequeño, ¡ay!, y más flaco que Platero. Y el borriquillo se despachaba contra el viento, intentando, inútilmente, arrancar del fango la carreta, al grito sollozante de la chiquilla. Era vano su esfuerzo, como el de los niños valientes, como el vuelo de esas brisas cansadas del verano que se caen, en un desmayo, entre las flores. Acaricié a Platero y, como pude, lo enganché a la carretilla, delante del borrico miserable. Lo obligué, entonces, con un cariñoso imperio, y Platero, de un tirón, sacó carretilla y rucio del atolladero y les subió la cuesta. ¡Qué sonreír el de la chiquilla! Fue como si el sol de la tarde, que se quebraba, al ponerse entre las nubes de agua, en amarillos cristales, le encendiese una aurora tras sus tiznadas lágrimas. Con su llorosa alegría, me ofreció dos escogidas naranjas, finas, pesadas, redondas. Las tomé, agradecido, y le di una al borriquillo débil, como dulce consuelo; otra a Platero, como premio áureo.”

El segundo fragmento que quiero destacar narra una de las visitas que el dueño de Platero hace a la sepultura del burro junto con unos niños:

“Esta tarde he ido con los niños a visitar la sepultura de Platero, que está en el huerto de la Piña, al pie del pino redondo y paternal. En torno, abril había adornado la tierra húmeda de grandes lirios amarillos.

Cantaban los chamarices allá arriba, en la cúpula verde, toda pintada de cenit azul, y su trino menudo, florido y reidor, se iba en el aire de oro de la tarde tibia, como un claro sueño de amor nuevo.

Los niños, así que iban llegando, dejaban de gritar. Quietos y serios, sus ojos brillantes en mis ojos me llenaban de preguntas ansiosas. ¡Platero amigo!- le dije a la tierra-: si como pienso estás ahora en un prado del cielo y llevas sobre tu lomo peludo a los ángeles adolescentes, ¿me habrás, quizá, olvidado? Platero, dime: ¿te acuerdas aún de mí?”.

¿Por qué éste? La gente de Huelva me entenderá, sobre todo los que como yo son de la capital.

Platero está enterrado bajo un pino centenario junto a la casa de descanso del autor en una finca de su pueblo llamada Santa Cruz de Vista Alegre, a la casa se la conoce con el nombre de Fuentepiña, y éste es el nombre de uno de los barrios de mi querida ciudad natal: Huelva. Así que para aquéllos que no sepan de dónde viene el nombre de esta barriada, aquí tienen una nota histórica.

En 2004 la finca, la casa y el paraje en el que se ubican fueron declarados Bien de interés cultural y Patrimonio histórico de España por la Junta de Andalucía.

Nota: el ejemplar de la imagen es el que leí en el colegio. Edición de enero de 1981.