“Animals” de Pink Floyd

Es cierto que este blog está dedicado a la literatura y la lengua y no a la música, pero cuántas veces hemos visto estas disciplinas relacionadas entre sí. Muchas, algunas de las cuales he reflejado aquí, como por ejemplo La unión y su canción “Lobo hombre en París“, basada en la obra Lobo-hombre de Boris Vian; pero de quienes más he hablado ha sido de Dire Straits: “Romeo and Juliet“, clara referencia a la obra de Shakespeare; “Private Investigations“, basada en la obra de Raymond Chandler; y “Lady Writer“, canción que escribió al ver una entrevista en TV a la escritora Marina Warner. Y ahora vengo con otro de los grandes grupos de rock: Pink Floyd y su “Animals”.

“Animals”, “Animales” en español, es el décimo álbum de estos roqueros británicos, cuya música admiro. Lanzado en 1977, en este disco se aprecia una clara crítica agresiva a la industrialización y el consumismo del mundo en general, y de Inglaterra en particular en los años 70. En este trabajo se observan detalles estrechamente relacionados con la obra Animal Farm (Rebelión en la granja) de George Orwell, una fábula política en la que diferentes castas de la sociedad están representadas por animales, de este modo tenemos a los cerdos como jefes, las ovejas como peones, y los perros como la ley. Estos tres estatus sociales de la novela de Orwell se identifican en el disco de Pink Floyd mediante las canciones “Pigs“, “Dogs” y “Sheep“, es curioso que este último tema termina con la revolución de las ovejas y cómo estas matan a los perros, quizá como reflejo de esa esperanza que se vislumbra en la última canción del álbum, “Pigs on the Wind”, una canción de amor que muestra algo de optimismo frente a la rabia expresada en las otras tres.

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“1984: el manga” de George Orwell

IMG_1868No sé cuántas veces he leído la novela de Orwell, así que cuando empecé el reto Autores de la A a la Z 2016 sabía que la letra O sería para él, por lo que me propuse una nueva lectura de ésta o de Rebelión en la granja, otra de sus novelas que me apasiona y de la que tengo una versión ilustrada que es una maravilla. Sin embargo un buen día mi amiga, la escritora Lluvia Beltrán, compró 1984: el manga y me dije: “oye, pues se lo pido, lo leo y hago la entrada sobre el cómic” y aquí estoy. Bueno, como en este desafío estoy repitiendo letras, quizá la segunda O sea para él también con la otra obra.

No voy a hacer un resumen, porque aquellos que leéis mis entradas habitualmente sabéis que no acostumbro a hacer una sinopsis de las obras sobre las que escribo, y porque es una historia muy conocida entre los que admiramos este tipo de literatura.

Lógicamente el texto varía mucho de un formato a otro, sin embargo el tebeo es muy bueno, ha superado mis expectativas con creces.

Al igual que en la novela, el manga mantiene el caracter reflexivo y refleja muy bien los pensamientos del protagonista, así como las conversaciones entre los diferentes personajes. La editorial Herder ha sabido mantener la esencia del original, que sin duda es una de las obras cumbre de la literatura distópica.

Todos los textos, sean diálogos o no, tienen un gran sentido y, aunque lógicamente no llegan a ser tan extensos como en la novela, no quedan vacíos, no se necesitan grandes aclaraciones para que el lector pueda entender de qué se trata. Es cierto que hay algunas notas del traductor que juegan un papel importante a la hora de comprender ciertos momentos o algunas viñetas, pero no hay demasiadas, lo cual me lleva a pensar que el trabajo de traducción a español por parte de la editorial también es impecable.

No hay que olvidar que es la adaptación de una novela tremedamente compleja a un formato a priori más sencillo en lo que a textos se refiere.

Pero claro, tratándose de un cómic, quiero centrar mis comentarios en las ilustraciones no sólo por poner cara a los protagonistas, que ya se la había puesto viendo la película (la clásica en blanco y negro) no sé cuántas veces, sino también por los escenarios y la presencia constante del ojo que todo lo ve, ese Gran Hermano que controla pasado, presente y futuro.

Como no podía ser de otra manera, las ilustraciones son en blanco y negro, pero están perfectamente adaptadas a las imágenes que uno se hace en la cabeza al leer la novela, y deja de lado las que tiene si ha visto la película, al menos esto es lo que me ha sucedido a mí. Pensaba que al haber visto la película tantas veces tendría unas caras, unos escenarios y unos hechos tan marcados que serían difíciles de olvidar viendo las viñetas y tengo que decir que el trabajo de ilustración en este cómic es tan bueno que ha hecho que todo eso pasara a otro plano y dejara libre el camino para adentrarme en las ilustraciones del manga.

No quiero extenderme demasiado porque mis divagaciones sobre Orwell y la distopía pueden ser muy largas, pero sí quiero compartir unas frases y con ellas invitar a la reflexión: “La libertad consiste en poder decir que dos y dos son cuatro”, “La guerra es la paz”, “La libertad es la esclavitud” y “La ignorancia es la fuerza” son algunas de las premisas con las que el Partido controla al pueblo.

Para terminar, sólo quiero añadir que el manga es muy recomendable tanto si se ha leído la obra original como si no. Si ya has tenido la experiencia, sin duda el cómic hará más ricos tus conocimientos sobra la obra de Orwell; por el contrario, si te enfrentas a esta historia por primera vez, estoy convencida de que te entrarán ganas de saber más y cogerás la fabulosa novela.

 

Epónimo

Epónimo es el nombre de una persona, animal o cosa que denomina algo. Según el diccionario de la RAE, es el nombre de una persona o de un lugar que designa un pueblo, una época, una enfermedad, una unidad, etc. Es una palabra que proviene del griego ἐπώνυμος, epónymos, formado por epí que significa en presencia de, y ónoma que es nombre. A veces este término se llega a asociar con alguna de sus características hasta tal punto que pasa al lenguaje cotidiano designando esa realidad y dejando a un lado su origen.

En literatura es un fenómeno muy habitual, se da tanto con nombres de autores como de personajes. Así tenemos palabras como dantesco, kafkiano, quijote, donjuán, celestina, orwelliano, quevediano, shakesperiano, lazarillo, odisea, lolita, narcisismo, o tenorio. En estos casos la relación es evidente, sin embargo en otros no lo es tanto, como por ejemplo la palabra pantalón, que proviene de Pantaleón, personaje de la Comedia del Arte italiana cuya característica principal es la de utilizar esta prenda de vestir.

Anfitrión viene de un personaje mitológico llamado así, sin embargo adquirió el carácter de epónimo gracias a la obra de Molière con el mismo título; este autor también contribuyó con el término tartufo, de la obra homónima, y que define a una persona hipócrita.

Hay veces en las que el uso cotidiano de la palabra supera e incluso modifica el significado original del epónimo en relación con su origen. Es el caso del término orwelliano, que se define como aquella sociedad que reproduce actitudes totalitarias y represoras, como las descritas en la novela 1984 de George Orwell, sin embargo este uso de la palabra no sólo no refleja lo que Orwell quiso decir, sino que transmite lo opuesto.

Imagen de la web de Terry Border

Imagen de la web de Terry Border

La obra de Orwell, una de mis novelas favoritas, hace referencia a la importancia del lenguaje en la formación de pensamientos y de emociones. 1984 describe maneras sutiles de someter a la población haciendo uso de la propaganda y del lenguaje, para ello se eliminan palabras del inglés creando así un dialecto oficial denominado «neolengua», que no es más que una simplificación del lenguaje con el fin de evitar el desarrollo del pensamiento crítico. Esta lengua utiliza las palabras para ocultar su significado en vez de para transmitirlo, de ahí que el autor creara el término «doblepensar», que no es más que llamar a algo con el nombre de lo contrario, por ejemplo en la obra el Ministerio del Amor se encarga de torturar a los presos, y el de la Verdad falsifica los datos históricos.

Hace un tiempo llegó a mis manos el vídeo que comparto a continuación, en el que Noah Tavlin explica claramente este uso erróneo del término orwelliano, y afirma que «si hablan de un uso engañoso y manipulador del lenguaje están en lo correcto. Si hablan de vigilancia masiva y de gobierno intrusivo están describiendo algo autoritario pero no necesariamente orwelliano».

Matrix en literatura

Por todos es conocida esta trilogía de películas de ciencia ficción escritas y dirigidas por los hermanos Wachowski: The Matrix, The Matrix Reloaled y The Matrix Revolutions.

Foto de YouTube

Foto de YouTube

Resumiendo mucho, la historia va sobre un futuro en el que casi todos los seres humanos han sido esclavizados por las máquinas y las inteligencias artificiales creadas. Este argumento tiene su base en diferentes obras literarias y filosóficas.

Desde un punto de vista filosófico, en la película se plantean las ideas más básicas del Mito de la caverna de Platón: vivir creyendo que lo irreal y falso es la verdad. Es el conocimiento del ser humano a partir del mundo de las ideas y el de los sentidos, conceptos muy estudiados por filósofos y pensadores de índole y épocas muy variadas a lo largo de la Historia que sin embargo tienen en común la concepción de Matrix como una parábola que ilustra el pensamiento de la existencia de una falsa realidad opresiva. Así, filósofos como Jean Baudrillard, George Berkeley, Karl Marx y Friedrich Nietzsche, y filosofías orientales como el budismo y el taoísmo estudian esta falsa realidad.

Descartes y su Teoría del genio maligno también están presentes en esta película. Él defendía la existencia de un ente superior al ser humano que provocaría el engaño de todo ser vivo, y ponía en duda todo hasta el punto de no saber realmente qué es real y qué no. En Matrix vemos cómo las máquinas crean un mundo irreal que mantiene engañado y dominado al ser humano, mientras que la búsqueda de la verdad se convierte en una realidad y una misión constante para Neo y el resto de seres humanos.

¿Pastilla roja o pastilla azul? Sin duda es la dualidad por la que todos pasamos, es un planteamiento filosófico sobre si elegir una u otra opción es escoger el camino acertado o significa ir hacia el fracaso.

En cuanto a la literatura propiamente dicha, esta trilogía tiene unas claras influencias de muchos autores.

Por ejemplo, Matrix ilustra el problema mostrado en la obra Neuromante de William Gibson considerado el padre del cyberpunk.

También vemos reflejos de literatura sobre robots, las obras de Isaac Asimov, por ejemplo, se oponen a esta posibilidad, y en otras películas como 2001, una odisea del espacio, Terminator y Yo, Robot, en las que se habla sobre la posibilidad de que las máquinas y la inteligencia artificial creadas por el hombre se rebelarán contra él.

El escritor polaco Stanisław Lem en el primer capítulo de su obra Memorias de Ijon Tichy describe al profesor Corcorán, que había creado universos mecánicos con seres virtuales, como en Matrix, en dichos universos existían espíritus y adivinadores, y los déjà-vu ocurrían por pequeñas anomalías relacionadas con el aire, con una hormiga…

Otra influencia literaria está en el conejo blanco al que Neo debe seguir en la primera película, es una clara referencia a Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carrol. Simbólicamente, el acto de seguir al conejo blanco significa seguir a algo o a alguien ciegamente lo cual desembocará en aventuras y actos inimaginables.

 

Para finalizar, en la escena del vídeo anterior se puede observar que el nº de la puerta de la casa de Neo es el 101. Qué curioso, en la novela de George Orwell 1984, 101 es lugar al que enviaban a las personas para ser torturadas e inducidas a creer en situaciones falsas y amar al Gran Hermano.

Pero no sólo tenemos este detalle de la fantástica obra de Orwell, el argumento en sí es una clara evidencia puesto que relata la vida de un individuo que cree poder luchar contra un sistema totalitario para terminar dándose cuenta de que el sistema lo vigila desde hace años, manteniéndole con su falsa ilusión simplemente para cumplir con sus objetivos.

En la trilogía se ve claramente descrito el mundo distópico en el que se basa la obra literaria.