“Torpedo 1936” de Abulí y Bernet

Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona 2015 para Enrique Sánchez Abulí, padre de Torpedo 1936. ¡Enhorabuena!

El ejemplar que he leído es el tomo que han sacado con la recopilación al completo de todas las historietas; se titula Torpedo 1936 Integral. La primera edición vio la luz allá por los años 80, de hecho las dos primeras historias fueron dibujadas por Alex Toth, quien abandonó el proyecto por no compartir el humor negro de Abulí. Tras varios tanteos de editores y guionista para buscar otro ilustrador, Jordi Bernet fue el escogido para continuar. Y menuda elección, alguien que viene de familia de dibujantes, que lo lleva en los genes y a quien la mano no le tiembla a la hora de dibujar imágenes oscuras, violentas y tan expresivas como las que se requieren para un guionista como Abulí.

Torpedo 1936

“Torpedo” es el mote del protagonista, Luca Torelli, un italiano que emigró a EE.UU. y a quien le tocó vivir la época de la Gran Depresión, y para forjarse un futuro se hizo asesino a sueldo. Es un sinvergüenza de los de verdad, un descarado, mujeriego y maleducado que a todos los lectores nos cae bien.

Abulí y Bernet me han llevado de la mano al fondo de la historia, tanto es así que me veo dentro de la trama, y no es que Torpedo pretenda ser realista, sencillamente es que a través de sus páginas la trama se va haciendo real. Ése es el efecto que me gusta cuando leo, sentir que me meto de lleno en la historia y me evado de mi propia realidad. ¿Cómo se consigue esto? Pues con una maestría brutal que intentaré explicar de la mejor manera posible para estar a la altura de estos dos genios.

Por un lado están las potentes palabras de Abulí. Los guiones son rompedores, están integrados totalmente con los personajes, juega constantemente con los arquetipos del género negro: un matón analfabeto parco en palabras, un ayudante chistoso, mujeres pizpiretas, femme fatale, políticos y policías corruptos, etc. Todos los personajes están perfectamente caracterizados no sólo por sus acciones y vestuario, sino también por el vocabulario que sale de la mano del guionista.

Tenemos al protagonista, Torpedo, un inculto que sin embargo de repente espeta juegos de palabras que demuestran la inteligencia que hay detrás, como por ejemplo en la pág. 93 cuando dice “Di un paso más. Y entonces me pareció oír un disparo, pero pudo ser mi imaginación. Soy algo duro de oído, soy algo sórdido“. Frente a esto tenemos el personaje del ayudante, Rascal, quien intenta corregir la gramática de su jefe, pero que está claramente caracterizado como un cobarde que sería incapaz de sobrevivir en ese mundo del hampa sin la protección de alguien más fuerte.

Abulí hace unos chistes negros que no a todo el mundo agradan, pero que a mí me fascinan no sólo porque me guste ese humor sino también porque cargan al personaje de ese dramatismo tan característico de los tipos duros de la época en la que se ambienta la historia. Me refiero a frases como “Le costó estirar al pata. Y eso que sólo tenía una” que pone en boca de Torpedo en la pág. 150; o en la pág. 112 en la cual leemos “¡AG! Tengo la negra, es la segunda vez que me liquidan… Adiós mundo cruel” en boca de Joe, un personaje negro.

Los modales, el vocabulario y el vestir de todos los caracteres son signos de que la educación y los orígenes condicionan al ser humano, sin embargo a Abulí no le tiembla el pulso para dejar claro que la inteligencia no está condicionada por la clase social, y por ello aprovecha cada oportunidad que la historia le brinda para dejar entrever que vivimos con un sistema político corrupto. Él se guarda de defender los actos amorales, crueles y reprochables, y procura no justificar ni juzgar tales acciones, pero sí defiende que gane el que más lo merezca, aquel que más ha trabajado la victoria, quien ha sido más perspicaz la merece.

También vemos cómo el guionista defiende las cosas sencillas de la vida mediante momentos en los que el personaje principal goza de buena bebida, excelentes banquetes, se rodea de mujeres preciosas, tiene relaciones sexuales placenteras… en definitiva, esas pequeñas cosas de la vida que a todos nos gusta disfrutar y que hacen que el lector se sienta más cercano a Luca Torelli.

Todo este poder lingüístico se tiene que acompañar con el visual, y ahí es donde entra la labor de Bernet, excelente. Esas viñetas cargadas de tinta negra, esos juegos de luces y sombras, esas imágenes poderosas, los primeros planos son fabulosos pero lo que queda por detrás es de una fuerza descomunal, las escenas que implican movimiento transmiten una veracidad difícil de conseguir.

La caracterización de los personajes es tan destacable como el guión que acompaña a cada uno de ellos. Las expresiones de las caras, los movimientos, los gestos definen la personalidad del sujeto en cuestión. Es como si cobraran vida, parece que uno los ve moverse, respirar… es como si pudiéramos experimentar todo lo que sienten mediante los trazos del lápiz de Bernet.

torpedo1936d

Por otra parte están los escenarios, que nos llevan a esas películas de cine negro ambientadas en los años 30 en una ciudad como Nueva York, escenas en las que los bares apestaban a tabaco y alcohol, apenas se veía más allá de la nube de humo que te rodeaba, las calles estaban llenas de gente. Esos apartamentos oscuros, desordenados, sucios. Hoteles de mala muerte. Callejones malolientes con vagabundos y gente de los bajos fondos haciendo sus negocios. Todas ellas imágenes cargadas de poder que transportan al lector a la escena, y mediante las que se consigue un acercamiento a la realidad que se vive en el tebeo.

Abulí y Bernet forman la pareja perfecta para adentrarnos en ese mundo oscuro en el que se mueve Torelli, esa época de la Gran Depresión, que se originó en Estados Unidos tras la caída de la bolsa el 29 de octubre de 1929, lo que se conoce como el “Martes negro” y cuyos efectos salpicaron a las economías de todos los países del mundo: descendieron los ingresos y los beneficios, cayeron los precios, aumentó el desempleo, bajó el comercio internacional… y dentro de todo ese marco es donde se desarrollan las vivencias de nuestro personaje.

Para finalizar quiero felicitar de nuevo a Abulí como ganador del Premio del Salón del Cómic de Barcelona, y por extensión quiero dar la enhorabuena al ilustrador y a Panini, que ha acertado de lleno en la publicación de este tomo, pesado donde los haya, pero que constituye sin duda una gran recopilación de las aventuras publicadas entre los años 1981 y 2000, que leí siendo aún muy joven y menor de edad.

Este libro lo he leído por mi participación en la Campaña por el fomento de la lectura organizada por el Gremi de llibreters apoyado por el Consell de Mallorca y en colaboración con MallorcaBlogs. Lo he recogido en Gotham Còmics Mallorca, otra librería en la que me dejaron entrar con mi perra Kira y en la que uno se pierde viendo cosas de este mundillo del tebeo. Una vez más, muchas gracias a todos.

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3 pensamientos en ““Torpedo 1936” de Abulí y Bernet

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