Literatura y fútbol

En esta semana en la que ha comenzado la liga de fútbol española, quiero hacer un acercamiento entre estas dos actividades que tanto me gustan.

Literatura y fútbol parecen muy distantes a priori, aunque no sé el motivo por el que alguna gente tiene esa opinión. Para mí son cosas interesantes, disfruto de las dos aficiones siempre que puedo, del fútbol cada vez menos, lamentablemente, debido al entorno contaminado en el que se mueve este deporte, como ya dejé claro en el post “Cuando el fútbol era un deporte” en mi otro blog.

Foto de Estefanía Alfonso

Foto de Estefanía Alfonso

Hay muchos escritores que han tenido una estrecha relación con este deporte, algunos han sido futbolistas, como por ejemplo Albert Camus, Sir Arthur Conan Doyle y Miguel Hernández.

Pero son más los que tienen o tuvieron esta práctica como afición, es el caso de Jean Paul Sartre, Ian McEwan, Juan Villoro, Rafael Alberti, Miguel Delibes, Manuel Vázquez Montalbán, Javier Marías, Ernesto Sabato, Umberto Eco y otros muchos.

Algunos autores han dedicado parte de su obra a dicho deporte, quizás uno de los más conocidos en este ámbito es José Cantero Verni, escritor argentino con varias obras publicadas con esta temática: Cuentos de fútbol en poesía narrativa (son trece en total), Los versos del fútbol y Pasión futbolera.

A continuación os muestro su poema “Celeste y blanco”:

<<De celeste tengo el canto,
y de blanco la alegría,
con un grito en la garganta
de Argentina, de Argentina.

Por mi alma tus colores
corretean Patria mía,
el aliento es uno solo
no hay hinchadas divididas.

Todo el júbilo se abraza
desbordando sin medida,
la tribuna sin descanso
se mantiene siempre unida.

Las banderas contra el viento
con su ímpetu desfilan,
desnudando todo un sueño
que palpita y que suspira.

Es el gol el entusiasmo
la pasión que nos cautiva,
alentando a nuestro equipo
desde todas las esquinas.

Donde va el Seleccionado
lleva el canto de algún hincha,
que no rinde la esperanza
en el triunfo o la agonía.

El tablón es uno solo
no hay hinchadas divididas,
alentando con el alma,
con el grito de Argentina.>>

Otro ejemplo lo tenemos en William Ramírez, desde El Salvador, con su poema “¡GOOOOL!”:

<<La emoción de anotar un gol es algo inigualable.

Se compara con la sensación de darle un beso a la chica de tus aprecios.

Anotar un gol es más que eso, si en el camino hiciste un par de gambetas para quitarte del frente a unos cuantos defensas.

Anotar un gol es gritarlo a los cuatro vientos y que todos sepan que te sientes contento.

Anotar un gol es una gran alegría.

Anotar un golazo es más que alegría, es saber que sos una maravilla.

Anotar un gol también puede ser tu peor “pesadía” si te equivocas de portería.

Anotar un gol puede ser tu mejor día si lo anotas con gran maestría.

El gol es lo mejor de este deporte que Dios nos creó.

Cualquiera puede anotar un gol pero de todos el tuyo es el mejor.

No importa si es Messi, Ronaldinho, Kaká, o quizás Robinho todos buscamos lo mismo, gritarle al mundo: ¡esto es lo que mejor hago: ¡JUGAR AL FÚTBOL!

El gol de tu vida llega cuando conoces a esa persona hermosa que te inspira grandes cosas con la pelota.>>

Para finalizar, voy a dejar un pequeño listado de 6 libros sobre fútbol:

Eduardo Galiano escribió El fútbol a Sol y sombra, una especie de homenaje a Lev Yashin, considerado por muchos el mejor portero de la historia.

Nicky Hornby con su Fever Pitch, que en EE.UU. han llevado al terreno del béisbol.

Juan Villoro con su obra Dios es redondo narra sus vivencias como enviado especial a los Mundiales de Italia 90 y Francia 98; así como la traición de Luis Figo al F. C. Barcelona cuando se marchó.

How Soccer Explains the World de Franklin Foer, escritor estadounidense que utiliza el fútbol como metáfora de la globalización, también expone su teoría sobre por qué éste no es el deporte rey en EE.UU.

Roberto Fontanarrosa y su Puro fútbol nos hablan de este deporte en clave de humor.

Among the Thugs de Bill Buford, escritor estadounidense afincado en Inglaterra, quien un día, tras ver un pasar un tren lleno de hooligans, se preguntó el motivo por el cual personas con familia y trabajo pierden la cabeza por un deporte hasta el punto de volverse ultraviolentos. Para encontrar la respuesta decide frecuentar las tribunas de los estadios que albergan estos grupos.

 

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